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viernes, 15 de julio de 2011

Love Symphony -Where did I go wrong?

Disclaimer: Va, Twilight es de la señora Meyer y las canciones son de sus respectivos autores. 




Love Symphony




.Where did I go wrong?.


Charlie y Reneé eran los padres más comprensivos que un adolescente pudiera desear. Pero que Bella y Aria llegaran con golpes, era suficiente. El hombre de cuarenta y tantos tenía el rostro rojo con el ceño fruncido, mientras su esposa se dedicaba a regañarles por meterse en peleas callejeras. Todo empeoró cuando la indiscreta de Aria la interrumpió, aclarando que la pelea había sido entre ellas. Eso colmó la paciencia de Charlie y Reneé.

Las mandaron a su habitación, no sin antes imponerles un castigo: no más citas hasta que aprendieran a llevarse mejor. Aquellas peleoneras no eran las dulces niñas que ellos habían criado. Bella, como toda hermana mayor, aceptó las consecuencias, no sin alegar que la culpa la tenía ella. ¿Quién soltó el primer golpe? Se pregunto irónicamente, Aria. Charlie, que se había mantenido al margen, gruñó que no importaba quién tenía la culpa ni quién había empezado: ambas se habían comportado mal. El castigo sería parejo.

Subieron las escaleras y en la cima, se dieron unas fulminantes miradas antes de entrar a sus respectivos dormitorios. La castaña se dejó caer en la cama. Pensó en Riley y la manera en que la observaba, con adoración… Luego, pensó en Aria, sus ojos cargados de odio. ¿Riley lo valía? Cerró los ojos y suspiró profundamente. Repasó todo el tiempo junto a su novio, las chicas que se lo comían con la mirada, los chicos que estaban celosos de él. Eran la pareja perfecta. Sí, lo valía…

Aria estaba sentada en su cama, viendo la foto de su hermana y ella, abrazadas y con enormes sonrisas de oreja a oreja. Frunció el ceño. Bella siempre la tomaba como su tonta. Se levantó y se dirigió a su escritorio, donde reposaba el marco, y lo bajó con un golpe seco. Se volteó a su reproductor y presionó el play.

Where did I go wrong, I lost a friend 
somewhere along in the bitterness 
and I would have stayed up with you all night 
had I known how to save a life

¿Era una especie de broma? Ese disco no le pertenecía. Sin molestarse en oprimir el stop, sacó el CD y lo lanzó bajo su cama. Buscó entre sus discos uno que le gustará… Era una amante de la música alternativa y quemaba miles de discos que terminaba escuchando solo una vez. Sonrió, satisfecha, cuando dio con su favorito. La caratula era de un árbol que desprendía unas cuantas hojas… Y abajo había una pareja besándose. Lo había hecho un par de años atrás, pero eso no le quitaba que lo escuchaba cada que podía. Con cuidado lo introdujo y dio play. La hermosa voz de Amy Lee se escuchó.

How can you see into my eyes like open doors?
Leading you down into my core where I've become so numb.
Without a soul my spirit's sleeping somewhere cold 
until you find it there and lead it back home

Le era especial y relajante su voz. Se recostó en su cama y tarareó la canción. Conocía la letra, ¡vaya que lo hacía! Era que no quería estropear la canción con su voz, con la vocalista del grupo era perfecta. Sonrió, sintiéndose mejor que horas atrás. Riley era el primer chico que le gustaba; gustaba de verdad, pero él parecía tener ojos sólo para su hermana. Para sus adentros, se preguntó si hubiera sido diferente si le hubiese contado a Bella. Su sonrisa se tornó triste, dándose cuenta que nada cambiaría. Si a Bella le gustaba alguien, nada la podía sacar de ahí. Nada. La pista finalizó.

Rodó sobre sí, hacia su laptop que reposaba sobre su mesita de noche. Desconectó el cargador y la movió, dejándola sobre la cama. Inició sesión en el correo electrónico como ‘ocupado’. Su hermana estaba desconectada, lo que significaba que estaría con su iPod escuchando música, preparándose para dormir. Revisó su lista de contactos, buscando a Edward. Edward Cullen (Disponible). Dio clic un par de veces hasta que la ventanita de conversación se abrió.

Aria Swan dice:
¿Estás?

Pasaron diez minutos y su novio no contestaba. Pensar en él como su novio aún le resultaba extraño, la costumbre del día a día haría que se adaptara más rápido. Tan perdida estaba en sus pensamientos que se dio cuenta que Edward le había respondido, y al ver que no decía nada, le había envió un zumbido. Sobresaltada, observó la pantalla.

Edward Cullen dice:
Lo siento, fui a la cocina. ¿Qué pasa?

Tecleó la respuesta: Problemas. Le explicó con lujo de detalles todo: desde el restaurante hasta la reprimenda de sus padres. Edward leía desde su computadora de escritorio, sorprendido. Sabía que Aria estaba loca por Riley, y estaba seguro —apostaría su vida en ello— que lo de Bella no era más que superficialidad. ¿Tan poco quería a su hermana para no cederle al chico? Negó con la cabeza. Entonces, como si miles de ideas se sacudieran, le dio la respuesta que ni en sueños, ella hubiera pensado: róbaselo.

Los ojos cafés de Aria se abrieron con sorpresa. ¿Robarle el novio a su hermana? Nunca imaginó que Edward le daría ese consejo, no, nunca se le ocurrió hacerlo, y es que, ¿quién le podía quitar un novio a su hermosa hermana? Ante su aparente silencio, el chico de ojos esmeralda escribió algunas cosas que le podrían ayudar a conquistar a Riley, porque, al final del día, Edward era un chico igual que él.

Ella se removió en la cama, buscando un lugar donde apuntar todo lo que le decía. Sería de mucha utilidad. Mañana soltaría la gran bomba.

Bella se incorporó. Su habitación estaba en penumbras, y lo sintió más gélido. Inhaló, en un vano intento por recuperar la calma; en su estómago se había hecho un nudo y su pecho dolía, ante el mal presentimiento. Ella no era de las que creía en supersticiones ni mucho menos en su intuición… Hacía lo que quería porque lo quería, punto. Era la primera vez que tenía ese sentimiento de ansiedad. Volvió a acostarse y cerró los ojos. Ya vería si tenía razón o no, intentaría no pensar en eso.

Al día siguiente, la hermana menor fue la primera en despertar. A hurtadillas, entró a la habitación de la castaña, que aún permanecía dormida; se dirigió al clóset, de donde sacó un vestido un poco arriba de las rodillas color morado. Bien. Ese sería su día: Riley iba a ser totalmente suyo. Salió sin hacer ruido y sonrió con autosuficiencia. Se arregló con un como de maquillaje que resaltaba sus ojos y su boca: unas sombras grises con delineador y un brillo labial rojo, y con su largo cabello suelo y lacio. Combinó su atuendo con unos zapatos de aguja negros y perfume floral.

Contrario de ella, su hermana no se esforzó por llamar la atención; su personalidad hacia todo el trabajo. Cambió sus vestidos y faldas por unos pantalones ajustados y una blusa café claro, junto con uno par de tenis blanco. Peinó su cabello en una coleta de lado y su maquillaje fue muy natural. Le sonrió a su reflejo y abandonó la casa mucho antes que su hermana. 
Necesitaba aire fresco y puro de Forks. Inhaló, sintiendo como su interior se enfriaba al igual que el clima. Su mochila casi no pesaba, así que no dificultaba su paseo.

Llegó a la escuela y caminó directo a su casillero. Sacó los libros de su próxima clase y los guardó en su mochila. La verdad es que se hacía la estudiosa, porque en realidad estos estaban vacíos. O casi, los dibujitos ya eran algo. Alguien le tapó los ojos, e inmediatamente sonrió. Colocó sus manos sobre las del individuo.

— ¿Riley? —Musitó, dudosa. Riley no usaba anillos.

Las manos le soltaron y sus ojos se encontraron con los orbes de Edward.

—Hola, Bella —Saludó con una sonrisa torcida.

Bella hizo un esfuerzo por no hacer una mueca de desagrado y le regresó un saludo seco. Ella buscaba a Riley. Desde la noche anterior no le había visto, y la opresión de su pecho no hacía más que aumentar su preocupación. Edward seguía sonriendo y parado frente a ella. Bufó, exasperada y le miró.

— ¿Deseas algo? Aria no vino conmigo.

Su sonrisa se hizo mucho más grande—. De hecho, Aria y yo terminamos ayer —Una vez con la completa atención de Bella, prosiguió—. Ah, ¿ya checaste tus mensajes de texto?

La castaña lo observó, con mucha confusión. ¿Sus mensajes de texto? Abrió la bolsita lateral de su mochila y extrajo su celular. Tres llamadas pérdidas y dos mensajes de texto. Frunció el ceño. Las llamadas eran de Riley, al igual que el primer mensaje que decía:

Lo siento, Bella. Esta no es la manera más correcta de hacerlo, pero quiero que terminemos.

Abrió los ojos, sorprendida. ¿Riley Biers la había terminado? Tragó saliva, deshaciéndose del pequeño nudo que se estaba formando en su garganta, y con temor, abrió el segundo mensaje.

—Yo puedo jugar tu juego Bella —Leyó—. Y sé cómo ganar. Besos y que tengas buen día. 
Aria. —Vio a Edward—. ¿Tienes algo que decir al respecto?

miércoles, 23 de marzo de 2011

Love Symphony -Out Of Control

Disclaimer: Va, Twilight es de la señora Meyer y la canción que utilicé es Out Of Control -como el título- de Hoobastank.



Love Symphony



.Out Of Control.




No importaba como, Bella siempre se las arreglaba para imponer una moda. Habían pasado sólo un par de semanas desde su llegada, pero toda la escuela la conocía; la saludaban por los pasillos y convertirse en sus mejores amigos. Esa vez, había llevado un dije de corazón en un collar hecho con tapas de botellas, pintadas de color azul. Días más tarde, todos usaban collares similares con diferentes dijes.

Saludaba a casi todo el mundo. Sí, la única excepción era Edward. No lo podía ver ni en pintura. Cada sonrisa que le daba, cada intento de coqueteo era frustrado por su cortante voz. Siempre se daba la vuelta y hablaba con la primera persona que encontraba. Eso iba a cambiar.

Dentro de la clase de Cultura y sociedad, había un chico demasiado lindo para ser un nerd, pero no lo suficiente para ser modelo. Su nombre era Riley Biers.  Tenía un cabello suave y siempre peinado de forma casual y unos expresivos ojos grises. E inevitablemente, se habían vuelto cercanos. No estaba enamorada del chico, aunque no podía negar que no le atraía.

Pero Bella no era la única que había notado a Riley. Entre los más de trescientos estudiantes, Aria lo había conocido por accidente. Sus casilleros estaban a unos cuantos, por lo que todos los días lo veía. Había desarrollado un enamoramiento por Biers, y él ni en cuenta. Aria era demasiado tímida con los chicos, por lo que se intimidaba cuando la invitaban a salir. En su fuero interno, deseaba tener la valentía de su hermana.

Todos los días, antes de la escuela, se armaba de valor para saludarlo cuando se lo encontraba ‘accidentalmente’, hasta que sus ojos vieron algo que la dejaron confundida.

I’ve done everything as you say, 
I followed your rules without question

Su hermana, prácticamente, devoraba la boca de Riley. Esa fue una de las muchas demostraciones de afecto en público que presenció. Un nudo se formaba en su garganta cada que los veía y no podía hacer nada. ¿Riley? Él sólo la saludaba fraternalmente, era la hermanita de su novia. La perfecta Bella.

Evitaba encontrarse con él y con su hermana, hasta que un día, el ángel la vio llorando.

— ¿Aria? —Preguntó, preocupado, recargándose a su lado. El asunto se había salido de sus manos, ya no podía soportarlo más.

Con todos los detalles, entre sollozos, le explicó lo que pasaba. Los ojos del ángel se abrieron sorprendidos. Y entonces, sonrió diabólicamente. Sus metas no eran muy diferentes. Era un ángel de doble cara. Realmente estaba preocupado por Aria, pero la usaría a su favor sin hacerle daño. ¿Qué podía perder? Su plan tenía más pros que contras.

I thought it would help me see things clearly

Él, le explicó lo que debía hacer. Al principio, creyó que había enloquecido. Los ojos esmeraldas del ángel fueron demasiado cálidos, que terminó confiando ciegamente en él. Sonrió, entusiasmada. Alguien quería ayudarle. Sólo que no sabía que él también la necesitaba.

Quedaron de verse al día siguiente.

Se vistió rápidamente. Maquilló su rostro. Roció perfume por todos lados. Estaba impecable. Bella sonrió orgullosa. Ya era hora de que su hermana saliera de su pequeño caparazón. Lo que no sabía, era que se arrepentiría más tarde. Sí, no todo era como ella lo espera, y se iba a arrepentir muy pronto.

Condujeron hacia la escuela, luego de abrirse entre la sociedad estudiantil, se habían ganado unos lugares en la zona VIP de la escuela. No se molestaron en averiguar a quién se lo habían robado. Sonrieron a todos y como siempre, Bella fue al encuentro de su novio. Él la esperaba en los casilleros con las manos en los bolsillos y viendo hacia el frente. En cuanto divisó su rostro, sonrió, y la besó. Ella debía admitir, que el chico sabía cómo utilizar su boca, además de para comer. No tenía nada contra besarse con miradas curiosas alrededor, al contrario, eran bienvenidos de mirar.

El beso terminó demasiado pronto para el gusto de Riley, que hizo una mueca. Bella se rió fuertemente, antes de girarse. Entonces, su risa murió. Entrecerró los ojos para asegurarse que veía bien. Las figuras que venían tomadas de la mano no eran nada más y nada menos que su hermana y Edward. ¡Edward! Su rostro se puso rojo. Ira. Avanzó hasta ellos con pasos firmes. Todos la miraban boquiabiertos. ¿Había enloquecido? No, simplemente, estaba furiosa. Cuando estuvo frente a ellos, deshizo la unión de sus manos. Le echo una mirada a Edward, para después concentrarse en Aria.

— Me puedes explicar qué haces con este mozalbete.

Aria bajó la mirada—. Es mi novio —Susurró, entre dientes.

Bella enmudeció. ¿Qué había dicho? ¿Su novio? Sintió la presencia de Riley tras ella, pero lo ignoró. No necesitaba un guardaespaldas ni un novio en estos momentos. Tampoco estaba segura si debía estar feliz porque Aria tuviera un novio —y muy guapo—, además de que fuera su enemigo mortal. Edward, el novio de su hermana menor. Lo fulminó con la mirada. Éste sólo pasó una mano por la cintura de su novia y besó su coronilla, mientras miraba desafiante a Bella. Fue cuando se iluminó. Ojalá nunca hubiera tenido esa horrible idea.

— ¿Qué les parece una cita doble, hoy, en la noche a las siete? —Sonrió cordialmente a su enemigo. Edward se veía confundido. Definitivamente, Bella era bipolar—. Ya saben,  Aria y Edward, Riley y yo.

Su hermanita sonrió y asintió. Pero se veía que su acompañante no estaba muy seguro; se encogió de hombros. La chica cogió la mano de Riley y se fueron rumbo a su próxima clase. Los cuatro se habían metido en la peor noche de sus vidas. Aquello que parecía un pequeño escarmiento por parte de Bella, se iba a convertir en su infierno personal.

Where should I go? What should I do?
I don't understand what you want from me

Como buenas hermanas que son, se ayudaron mutuamente en los arreglos de esa noche. Había un contraste gracioso en la forma que decidieron vestirse. Bella iba con una blusa normal negra que con letras plateadas, anunciaba ‘Kiss Me’. Acompañado de unos pantalones acampanados, zapatos de cinco centímetros a juego y su cabello recogido en un moño informal. Parecía que iba a una salida con sus amigas, que a una cita; eso sí: se ella se veía deslumbrante. La dulce Aria, había optado por un vestido strapless debajo de las rodillas color frambuesa, zapatos de piso blancos. Ya que su hermana llevaba el cabello recogido, decidió dejarlo suelto.

Se miraron, entusiasmadas, esperando en su sala de estar. Prácticamente saltaron hacia la puerta cuando escucharon el timbre. Ding Dong Dang. Se quitaron as pelusas imaginaria abrieron la puerta con una enorme sonrisa de oreja a oreja. Bella, como a perfeccionista que era, le había ordenado a Riley que se vistiera a juego; traía una playera informal de alguna banda de rock que ella desconocía y unos jeans rotos. Le examinó, y le hizo una seña de aprobación. Salieron cogidos de la mano.

Cause I don't know if I can trust you

No podían estar menos combinados. Edward vestía también una playera negra y jeans. Bella parecía ir acompañada de dos galanes y Aria era la chaperona. Su rostro cayó. Ella siempre se las arreglaba para ser la más disfuncional de todos. Caminaron calle abajo, a un pequeñísimo. Sólo contaba con seis mesas. Escogieron una de las del fondo. Nadie, excepto Bella, sabía que decir. Para romper el hielo, y empezar su pequeño escarmiento, habló:

 — ¿Cómo se conocieron?

—En el pasillo…

—En las canchas…

Se miraron entre sí. Sus respuestas habían salido al mismo tiempo, por lo que trataron de nuevo, diciendo lo que su pareja había dicho. Por lo tanto, se conocieron en el pasillo/cancha. La hermana mayor les regaló una sonrisa tierna antes de besar a su novio. No fue un simple beso de pico. Fue con todo y lengua. A Riley le costó seguirle el ritmo. Pasaron minutos incómodos para Aria y Edward. Y, una vez que finalizó el beso, Bella se volteó hacia ellos.

— ¿Qué es lo que más te gusta de ella? —Le preguntó al chico de ojos esmeraldas, haciendo un gesto hacia su hermanita.

La mente estuvo en blanco. ¿Qué le gustaba de Aria? Nada. ¿Qué le gustaba de Bella? Todo. ¿Le diría que se sentía atraído por ella teniendo a su novia a un lado? Aria no sabía que la estaban utilizando, de la misma manera que ella lo hacía con él. Suspiró y pasó su mano por sus cabellos. Con nervios palpables, dijo:

—Ella… —Miró de reojo a Bella—. Pone mi mundo al revés.

Aria no se sonrojó ni se avergonzó. Ni siquiera escuchó lo que dijo, estaba muy ocupada viendo como Riley jugaba con su comida y hacia una cara. Sonrió, en dirección a él. Gesto que no fue desapercibido por su hermana, que enarcó una ceja.

Or all of the things you've said to me
and I may never know the answer
to this endless mystery

Los ojos cafés de las hermanas se miraron. Bella de manera desafiante, y Aria, asustada. Luego de que el tenso ambiente cortara todo signo de posible conversación, se dedicaron a comer. Parecía que la cena iba a terminar sin precedentes, pero Bella le pidió a su hermana que a acompañara al tocador, dejando a los chicos solos en la mesa para que hablaran de… ¿Cosas de hombres?

— ¿Desde cuándo te gusta Riley? —Directa, sin rodeos.

— ¿Qué? ¿Qué te hace creer que me gusta Riley Biers? —Respondió de inmediato, evadiendo la pregunta.

—No soy tonta. Tal vez parezco, pero no. He… Tenido esos enamoramientos donde suspiro y le hago ojos de cordero a medio morir. Ya te lo dije, estúpida es lo menos que soy…

—Alto —Interrumpió—. No tengo por qué darte explicaciones, Isabella.

Where should I go? What should I do?
I don't understand what you want from

Bella frunció el ceño—. Me las debes, lo sabes.

—Ese es tu problema —Dijo entre dientes—. Eres impulsiva y haces todo en un chas. Pides mucho y no das nada a cambio, sólo te importa tu bienestar. Te quieren por ser una perra. Una maldita perra con suerte.

¿Qué…? Su hermanita la había llamado ‘perra’. Perra con suerte. Le sonrió sarcásticamente. No tenía ganas de pelear por celos de hermanas. ¿Qué le envidiaba la popularidad? Era obvio. ¿Su novio? Y lo quisiera ella. No era su primera gran pelea de hermanas, pero si la más fuerte. Incluso la bofetada en el rostro de Aria no fue nada. Los rasguños en los brazos de Bella, no fueron nada.

Habían sido lastimadas mutuamente, más verbalmente que físicamente.

I feel like I’m spinning out of control, 
try to focus but every things
twisted
and all along I thought you would be there
to let me know I’m not alone 
but in fact that’s exactly what I was
all alone and spinning out of control. Out of control...

Love Symphony -Love Like Gaga

Disclaimer: Va, Twilight es de la señora Meyer y las canciones que leeran son de Lady Gaga, si tienen curiosidad por los nombres... Están abajo en el comentario de autor (:


Love Symphony

...

.Love Like Gaga.


Don't want no money (want your money)
Just want your sex (want your sex)
Take a bit of my bad girl meat (bad girl meat)
Take a bite my me
Show me your teeth


Sonrió a su reflejo. Estaba más que lista para su primer día de clases en su nueva escuela. Su familia decidió que era mejor para ella y su hermana, Aria, darles unos nuevos aires en un pueblo nublado como Forks. Que loco, ¿no? Si querían cambiar de aires por la constante contaminación de Manhattan, no había mejor lugar que los puros bosques de Forks, sobre todo si te gustaba ir de acampada.


Bella era la rebelde de la familia. Tenía tan sólo diecisiete años, pero tenía una actitud que la hacía parecer una chiflada aunque siempre rodeada de gente. Todo el tiempo le pedían su opinión, desde una cosa irrelevante hasta decidir si abortar o no. En especial, su hermana menor, Aria, que tenía dieciséis años y comenzaba a explorar con los chicos, porque sabía que su hermana hacía mucho había pasado por ahí.


Aquella mañana, ella tenía la idea de arrasar en la escuela y regresar con un reporte y un novio. Se había puesto ese vestido morado a la altura de los muslos con medias largas y zapatillas a juego. Arregló su flequillo y le dio una pasada a su brillo labial; su hermana la veía fascinada, ser la oveja negra de la familia tenía sus ventajas, pensó.


Aria cogió su bolso y salió tras su hermana hacia la reluciente camioneta roja. Un Jeep. Se subieron rápidamente y apenas Aria cerró la puerta, Bella se fue de reversa y comenzó a conducir por la calle hacia la avenida principal. La chica de cabellos negros se removió incómoda, mientras veía como su hermana manejaba a una gran velocidad mientras enviaba mensajes de texto desde su celular. Estuvo aliviada cuando aparcó hasta enfrente de la escuela, siendo las últimas en llegar. Ese lugar debería pertenecer a alguien importante, porque nadie lo había tomado. Bella le restó importancia cuando su hermana le dijo su duda y se bajaron del vehículo.


Sonrieron falsamente y caminaron dentro de la escuela.


Todos giraron sus cabezas para conocer a las nuevas alumnas de Forks. Ojos grandes y cafés, cabellos oscuros –una castaña-pelirroja y otra de cabello negro-pelirrojo- y estatura media. Pero eso no fue los que los obligó a mirarlas. Era la seguridad con la que caminaban, su forma de vestir… Su actitud. Algunos silbaron por lo bajo, mientras que otros les tiraban piropos algo vulgares. Las chicas estaban entre incrédulas, admirándolas y envidiándolas.


Fueron a la oficina principal para recoger sus horarios. No tuvieron inconveniente que ambas fueran de edades distintas, porque Aria tomaba cursos avanzados en Biología, lo que favorecía a Bella que era mala para las materias y no podía concentrarse en los exámenes. Se despidieron y acordaron encontrarse cada cambio de clases. La castaña caminó con seguridad hacia su primera clase: Cálculo.


Su profesor, era de esos típicos que te hacían presentarte frente a la clase, ella ya odiaba esa materia, por lo que su presentación hizo que la odiara aún más. No es que odiara ser el centro de atención, al contrario, lo amaba lo suficiente para no enloquecer, sólo que esa clase de cosas la ponían de mal humor. Era comenzar con el pie equivocado. ¿Cómo le decías a tu profesor que eras mala en su materia y que no le prestarías atención? Suspiró y con voz clara, comenzó:


—Mi nombre, de seguro lo conocen —Dijo entre dientes—. Pueblo chico, infierno grande; Soy Bella Swan —Continuó—. Hm, estudiante promedio…


La presentación fue interrumpida por la puerta abriéndose estruendosamente. Un muchacho entró al aula, jadeando. La ropa desarreglada, al igual que su cabello; sus ojos entrecerrados y el sudor por todos lados. Haciendo a un lado todo eso, el chico en sí era muy atractivo. Bella se lo comía con los ojos discretamente, sus compañero susurraban entre ellos y el profesor lo miraba desaprobatoriamente.


—Edward Cullen, llega tarde… Otra vez —Anunció, el maestro, con voz grave.


Él se quitó algunos cabellos de la cara, luego de regularizar su respiración y sonrió ladinamente. Sus ojos esmeraldas se encontraron con los de la nueva estudiante. Se sonrieron mutuamente, coquetos. Se encogió de hombros.


—Alguien tomó mi lugar en el estacionamiento —Explicó—. Tuve que buscar un lugar… El cual no había, por lo que tuve que estacionarme al otro lado de la calle correr por mis libros y entrar a la clase… ¿O hubiera preferido que me la saltara? —Preguntó, poniendo los ojos en blanco—. Por cierto, ¿conocen al propietario de una camioneta roja?


Tell me something that'll save me
I need a man who makes me alright (man who makes me alright)
Just tell me when it's alright
Tell me something that'll change me


Las mejillas de Bella se sonrojaron y miró a otro lado. Levantó torpemente su mano y el chico le sonrió. Sus ojos decían que ya sabía que era de ella. Bella miró a otro lado, furiosa. Si ya sabía que ella era la que conducía la camioneta, ¿para qué hacerlo público? Entrecerró los ojos en su dirección y tomó asiento en una de las filas de en medio. Edward caminó junto a ella, y carraspeó.


—Ese también es mi lugar, señorita —Dijo, divertido.


La castaña frunció el ceño—. Lo siento, he llegado primero. A la otra, madruga y no andes de flojo.


Le dio una sonrisa engreída y se giro al frente, ignorando por completo al chico. Aunque al parecer, a él no le afectaba en lo absoluto y se fue hasta el fondo del salón. Bella lo miró por encima del hombro y él le sonrió, mostrando todos sus dientes. No eran los dientes perfectos, un poco torcidos y blancos. Lindos. Ella negó con la cabeza. ¿Desde cuándo le interesaban los dientes?

Show me your teeth
the truth, is sexy


Se giró de nuevo. Volteó su muñeca y observó el reloj de enormes números. Faltaban cinco minutos para que la clase concluyera, luego tendría diez minutos para tomar sus libros e ir a la próxima clase. El tiempo se había ido volando entre su discusión con Edward, -¿se llamaba así?- su presentación y lo que el profesor la convencía de pasar al frente a hablar con sus compañeros. Aquel hombre se había sentado tras su escritorio, revisando los últimos exámenes, cuando la campana sonó. Bella se demoró en juntar sus cosas, esperando por su chico problema.


— ¿Esperabas por mí? —Inquirió, Edward, en su oído con ese tono arrogante.


La chica se giro para encararlo. Lo evaluó, viendo de arriba hacia abajo—. ¿Qué? ¿Paso tu evaluación?


Ella se encogió de hombros y caminó hacia la salida, con Edward pisándole los talones. Se volteó de nuevo, una vez que ubicó a su hermana en su casillero a unos metros de ahí.


—Mira, Edward —Comenzó con tono amenazante—. Sé que estás acostumbrado a ser el centro de atención, y a hacer chistes bobos y nada graciosos —Sus ojos estaban sombríos—. Pero yo vengo de Manhattan, y te juro que soy una verdadera perra. Si te atreves a intentarme jugar otra bromita como la de hace rato… Me encargaré que tu vida en la secundaria sea un infierno, ¿capicci?


La mirada desafiante del chico de ojos esmeraldas tembló por un segundo. Tan sólo por un momento. Lo suficiente para darle la seguridad a Bella y que esta se fuera contoneando como gata en celo. No era mala, un poco orgullosa, y nadie, nunca, le había hecho pasar una vergüenza así. Edward se lo había buscado. Sí era de los chicos que se metían con todo el mundo, por inseguridad… Bueno, ella era la encargada de hacerlo recapacitar.


Y así es como empieza su pequeña historia de amor. Si tan sólo alguien les hubiera advertido que iban a terminar enamorados.


I want your loving
And I want your revenge
You and me could write a bad romance
I want your loving
All your love is revenge
You and me could write a bad romance


Edward la miró. No estaba seguro si quería jugar un juego en donde los dos podían resultar dañados, pero estaba seguro que iba a ser divertido. De todas maneras, estaba en penúltimo año y la secundaria no podía hacerse peor. Era casi el número uno en todas las materias, el rey de la escuela. Se las arreglaría. Aunque debía admitir, que Bella no estaba del todo mal… Y sería un ídolo si lograba algo más con ella.


Sonrió para sí mismo.