SUMMARY: "¿Quién habría pensado que Bella era una completa zorra a los dieciséis años?" Insinuó Sam ojeando el diario de la mamá de su amiga. "Deja de burlarte, Sam, aquí lo importante es saber quién es mi padre." TH/AH.
DISCLAIMER: Personajes obra de SM, la trama mía, y si hay fics parecidos es mera coincidencia (XD)
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ACTIVIDADES PECAMINOSAS
EL DIARIO DE BELLA SWAN
¡NO QUIERO HIJOS!
En la semana ocurrieron dos incidentes: uno, Riley nos ha invitado a comer desde el lunes a un café, y dos, se ha intentado de ganar mi confianza poco a poco.
Aunque él piense que está siendo cuidadoso en esto, es bastante obvio, intenta de ser atento conmigo y no besa a mamá en frente de mí. Y la verdad, creo que lo está logrando, sino fuera porque pienso que es un mantenido —adivinen como lo descubrí, me dijo que vivía con su madre y tiene 35 años, ¿algo más que decir?— me caería bien, y dejaría que se acercara más a mamá.
El punto, es que tengo que hacer a mamá reconsiderar su elección respecto a Riley, ¿en verdad quiere casarse con él?, no he hablado con ella, y me da miedo hacerlo, no quiero pelear y a parte, tampoco me quiero que me vea con lastima; eso es lo que más odio cuando lloro en frente de alguien cuando discutimos, si entendieran que lloro de coraje y no de tristeza, sería mucho más fácil.
Bueno, eso lo puedo arreglar algún día. Lo importante es el diario, si. Creo que estoy empezando a obsesionarme con él, pero no puedo evitar las ansias por descubrir quien era mi padre, y tampoco puedo evitar sentirme feliz al ver con que tipos mi mamá se metió. Que gustitos los de mamá…
Estamos a viernes ya, eso es lo bueno. Sam se adueña del diario, y lo peor es que solo lo deja votado en su habitación. Debería de quitárselo.
La verdad, creo que tengo una ligera idea de cómo es mi papá. En primera, supongo que debe de tener el pelo cobrizo que tengo, nadie de la familia de mamá lo tiene así, y también ha de tener los ojos verdes. No he visto nadie en Forks con esas dos cosas juntas, así que supongo que está en otro estado, o tal vez no, tal vez solo mamá me ha ocultado de él. ¿Qué? No lo creo, estoy pensando puras tonterías en este momento.
Me pregunto si Rosalie era como mi madre, aunque lo dudo porque creo que por las fechas que estamos leyendo fue cuando Rosalie se embarazó. ¿O por que razón le caería tan bien a mi mamá?, ¿Rosalie también era una… zorra?, ¿Igual que mamá? Desde que leo el diario, ya no sé que pensar acerca de mi madre, pensaba que no era tan… liberal, pero ahora veo que era una chiquilla con las hormonas al mil.
Jugué con la comida que estaba en frente de mí, era la hora del almuerzo y no tenía hambre, ni tampoco ganas de irme de pinta como el viernes pasado —el cual si no se acuerdan no sirvió para nada.
—¿Crees que Rosalie era igual que mi madre? —le pregunté algo avergonzada a Sam por insinuar algo así. Me miró seria por un instante y luego contestó:
—No lo creo, era novia de Emmett antes de que se embarazara de mí. Eso es lo que pienso —su voz sonaba molesta.
—Solo... preguntaba —le dije para que se calmara un poco. Por suerte, ya faltaba poco para que iniciara la clase de historia, así que nos dirigimos hacia esa aula para no picar más el tema.
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Saliendo del colegio nos dirigimos a su casa, esta vez Emmet salió temprano de trabajar, así que hicimos la comida con él.
La verdad, ninguno de los tres sabemos cocinar, pero improvisamos, y nos salió muy mal… Pero fue divertido prepararla, con Emmett jugando con las verduras, Sam cortando como loca la carne que no podía, y yo intentando de preparar el espagueti. Cuando llegó Rosalie, probó la comida, y “sutilmente” dijo que no nos salió; la cito:
“Pero que horrible sabe esto, vamos a un restaurante a comer algo de verdad”.
Salimos a un restaurante italiano de Port Angeles, y que diferencia de mi espagueti… Bueno, eso no importa tanto, el chiste es que volví a sentirme como en familia; la única que faltaba era mi mamá…
Volvimos a la casa de Sam pasadas las siete, ya estaba oscuro en Forks. Nos pusimos a ver una serie; era Doctor House, adoro a ese doctorcito, es tan… malvado, pero grandioso.
En cuanto terminó una serie, Sam y yo subimos a su habitación para al fin poder el diario de mi mamá.
—¿Esta vez dónde lo dejaste, Sam? —le pregunté buscando con la vista en todos lados.
—Lo dejé en… mi mochila —dijo eso corriendo escaleras a bajo para ir por la mochila. Mientras yo esperaba sentada en su cama y subiendo el volumen del estéreo que se escuchaba Into the fire de thirteen Senses. No tardó mucho en llegar Sam con su mochila colgada al hombro.
—Ok, aquí está —dijo votando la mochila en la cama, cerca de donde yo estaba sentada. Abrí el cierre de su mochila, y lo que encontré fue peor que el tiradero que hay en su escritorio. Había envolturas de golosinas, papeles hechos bolas, lápices y plumas rotas, y lo peor chicles masticados.
—¡Yuck! —grité aventando su mochila al piso.
—¿Qué te pasa, por qué maltratas mi mochila? —me gritó levantándola del piso.
—¿Cómo que por qué?, tienes hecho un desastre ahí dentro —le grité histérica.
—No es tan malo. Mira —dijo metiendo su mano por la desastrosa mochila, y la sacó poco a poco, dejando ver el diario de mi mamá —; aquí está el preciado diario. No era para tanto, Nessie.
—Tienes que limpiar, por lo menos, cada semana la mochila; puede llenarse de animales o insectos —dije retorciendo mi boca en forma de espanto.
—Cállate. Voy a empezar a leer —dijo lanzándome una almohada, y abriendo el diario.
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ACTIVIDADES PECAMINOSAS
23 de Octubre de 2005
Querida Carlie:
Hay algo importante que debo de contar, pero esta vez no tiene nada que ver con mis victimas o noches de sexo, bueno, con noches de sexo tal vez si. Pero lo que quiero contar es lo que le pasó a mi amiga Rosalie.
Ella… está embarazada. Pero eso no es lo peor, es que ni si quiera sabe quien es el padre. Te explico detalladamente.
Rosalie piensa exactamente igual que yo, en hacer el amor literalmente y disfrutar de nuestra juventud a lo máximo mientras podamos. Ella también tenía su especie de victimas, solo que ella hasta hizo una lista con todos los que se había acostado; cuando leí su lista supe que no tuvo mala suerte. Me explicó de las maravillas que se sentía hacerlo con ellos; pero que después de casi todas las experiencias, se sentía vacía, se sentía usada.
Desde el verano, Rosalie salía con un tipo llamado Royce, es guapo, lo admito, pero creo que Rosalie se merece más que eso. Bueno, ella salía con él, me dijo que era la relación con que había durado más tiempo, pero que aun así no planeaba nada más allá de sexo con él.
Pero cuando volvió al Instituto, conoció a un chico llamado Emmett; era nuevo al igual que yo. Bueno, creo que para mí, eran el uno para el otro. Conoció mejor a Emmett, pero ella seguía su “relación” con Royce, y al poco tiempo Emmett se volvió en su amante.
Una noche de septiembre, Rosalie me llamó a media noche; recuerdo más o menos como iba la conversación, así fue:
“Hola, Bella. Tengo que contarte algo importante”
“Te escucho”
“Bueno… hoy me acabo de hacer la prueba de embarazo por que me sentía rara en la semana, y… salió positivo, ya lo hice tres veces, y en los tres salió lo mismo” dijo sollozando por la línea telefónica.
“Oh por dios, y ¿piensas tenerlo?” le pregunté ansiosa.
“No, ¡no quiero tener hijos, Bella!...”
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En ese instante Sam dejo de leer, se recostó en la cama y se acurrucó en posición fetal. “No puedo leer, hazlo tú”, dijo entre sollozos sin lágrimas.
—¿Estás segura? —le pregunté preocupada, no sabía si lo podría manejar bien. Ella solo asintió en respuesta. Decidí seguir.
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“No, ¡no quiero tener hijos, Bella!, ¡No quiero hijos!” dijo rompiendo a llorar totalmente.
“Pero Rosalie, ya no puedes hacer nada. Rose…” le susurré.
“Bella… ya tome mi decisión y quiero que me ayudes, ¿puedes conseguirme unas píldoras abortivas?” me preguntó, yo…no sabía que hacer.
“No, no puedo ayudarte. Eso es incorrecto, Rosalie. Mejor vamos con un ginecólogo, y dalo en adopción cuando lo tengas… por favor, Rosalie” le dije intentando de hacerla entender que estaba mal.
“Es que… no entiendes, ¡Ni si quiera sé quién es el papá!” dijo otra vez rompiendo a llorar.
“Calma, Rose. No es la culpa de la criatura eso; si no lo entienden Royce ni Emmett, no les hagas caso, pero no cometas una tontería, Rose” le dije calmándola un poco.
“Odio esto, ¿Cómo me pude embarazar?, Oh, no, ¿Qué pensaran los demás?, ¡mis papás me mataran!, Bella… eres en la única persona en que puedo confiar en este momento… haz que todo salga bien, y que no me regañen, y si me corren, ¿puedo ir a vivir contigo?” mi amiga estaba muy preocupada.
“Claro que puedes, es más, mañana no iremos a clases para ir al ginecólogo, conozco a uno que nos atenderá muy cómodamente, pero vive hasta Chicago, así que lo llamaré en este instante. Rosalie, tranquila; yo te apoyo en tener al bebé, y ni Royce ni Emmett harán algo para detenerte” le dije animándola.
“Bueno, gracias, Bella. Te quiero. Adiós”
En cuanto cortó la llamada le marqué a Carlisle; mi médico familiar, desde chiquita me había atendido en las consultas, y aceptó venir hasta Forks para atender a Rosalie, dijo que llegaría a las 9 de la mañana. Creo que salió muy temprano a tomar su vuelo.
Cuando le hizo los estudios a Rosalie, a la semana le dijo que llevaba dos meses de embarazo, y le dio varias recomendaciones para que se cuidara.
Rosalie al primero que le dijo que estaba embarazada fue a Emmett; me sorprendió su decisión, en vez de decirle a su novio. Emmett tomó muy bien la situación, es más, hasta se hizo ilusiones de tener un hijo, y que aunque fuera de Royce, él le ayudaría a mantenerlo.
Cuando Rosalie le dijo a Royce, éste le dijo que abortara…
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Cuando llegué a este punto, Sam gritó histérica y aventó una almohada. La abracé, pero ella me detuvo y me dijo que continuara leyendo.
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…éste le dijo que abortara, y Rosalie casi sedé hasta que la volví a convencer junto con Emmett.
Con respecto a los padres de Rosalie, tomaron bien la situación; no se enojaron con ella, pero si se sintieron algo decepcionados el no saber si por lo menos Emmett era el padre.
Rosalie no quería hijos por miedo a que nadie la apoyara, pero por suerte, Emmett le apoyó al igual que yo. El único problema es ver si lo va a dar en adopción o lo conservará. En cualquier decisión de esas, yo estaré de acuerdo. No estoy de acuerdo en quitarle la vida a alguien que no hizo nada, pero tampoco la voy a obligar a que se haga responsable de sus actos.
De alguna forma, sé que Rosalie dejará los juegos, o dejará de divertirse, ella… se enamoró de alguien realmente bueno; no tiene celos ni nada, nada le sega para ver lo que realmente tiene. Creo… que tal vez si exista el amor a mi edad, pero no creo que yo logré encontrarlo ahora.
Deseo encontrar a alguien tan bueno como Emmett; es un buen chico, y lo mejor es que es guapo.
Harán los exámenes de ADN en cuanto nazca el bebé, yo creo que será niña. Será igual de hermosa que sus padres. Después de todo, tal vez los descuidos hacen algo bueno.
Bueno, esto, no me hará cambiar de decisión con respecto a mis victimas o mis Actividades Pecaminosas; yo seguiré divirtiéndome. Esta vez iré con algún cazador o tal vez los guardaespaldas sean buena idea, después de todo, no creo que encuentre peores situaciones de las que he tenido.
Adiós, Carlie.
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Me sequé la lágrima que estaba corriendo por la comisura de mis ojos. No sabía que decirle a Sam con respecto a lo del aborto, que fue inesperada… Rosalie no quería tener hijos, pero aún así la tuvo. Voltee para abrazar a Sam que seguía acostada en posición fetal, pero al parecer tenía una leve sonrisa en su cara.
—Sabes, a pesar de todo, decidieron quedarse contigo, aunque Rosalie hubiera abortado sino lo pensaba bien, se quedaron contigo, nena —le dije dándole un tierno abrazo a Samantha. Ella siguió sollozando por un rato.
—Prométeme, que si te ocurre lo mismo que a tu mamá, te harás responsable al igual que ella, aunque no lo quieras tener, ¿sí? —le dije secándole una lágrima.
—Lo prometo. Aún así, creo que mamá si disfrutó su edad —rió nerviosa al decirme esto —y sabes, antes de leer esto, tampoco quería tener hijos, pero ahora que lo pienso, tal vez no sea tan malo...
Le sonreí sinceramente. Nos dormimos en el piso con una colchoneta. Creo que mi mamá no solo pensaba en sexo o noches de pasión, también tenía su lado bueno; solo que no lo demostró mucho en su diario.
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Cuando desperté me di cuenta que era muy temprano, pero tenía mucha sed; bajé a la cocina por un vaso de agua, en el camino me encontré a Rosalie con una playera blanca y un pants del mismo color, justo con la persona que quería hablar.
—Buenos días, Nessie, ¿durmieron bien? —me preguntó despeinándome más de lo que estaba.
—Sí, oye, Rose, ¿por qué no quisiste tener a Sam cuando te enteraste que estabas embarazada? —solo quería asegurar la razón que mi mamá había escrito en su diario.
—Vamos a la cocina a hablar —dijo abrazándome por los hombros.
Tomé asiento en la barra de la cocina y Rosalie dijo:
—Fue una tontería llegar a pensar de esa forma, tenía miedo que nadie me apoyara; que Bella dijera que fui muy tonta al no cuidarme, que Emmett le echara toda la culpa a Royce y no quisiera volver a verme. De Royce ya sabía qué esperar; solo pensaba en él y no en los demás.
—Cuando Emmett y Bella —continuó Rosalie —me dieron todo el apoyo para tener al bebé, yo seguí dispuesta; desde el principio la quise tener. Era niñera por esas épocas, y me gustaba sentirme como si fuera una mamá. Cuando llegó la noticia, la primera imagen que me llegó fue a mí cargando a un bebé con Emmett abrazándome, pero después de pensar un poco, pensé en que nadie me querría apoyar, y no quería traer al mundo a un bebé que no tuviera cuidados especiales. Imaginé que mis padres me corrían de la casa, que Emmett no me querría ayudar y mucho menos Bella. Pero afortunadamente todo sucedió al revés a mi pesadilla.
Nunca me imaginé que Rosalie pensará de esa forma, sabía que era una mamá muy amorosa y todo, pero nunca pensé que imaginara eso así.
—Era una duda que me quedaba, mamá no explicó todo en su diario, pero sí algo parecido —le dije arrepintiéndome por pensar mal de ella.
—Sí, yo también leí un poco de su diario, ¿van en esa parte, cierto? —me dijo alzando una ceja.
—Sí, avanzamos cada semana —le contesté sonriéndole.
—Bueno, cuando lleguen al final me cuentan que fue lo que pasó, pues Bella se lo guardó para ella y su diario; nunca me dijo qué fue lo que exactamente pasó —rió y se levantó de la barra para lavar el vaso que había ocupado.
—Hola, ma’ —no me había dado cuenta desde cuando había llegado Sam.
—Hola, mi vida —le saludó dándole una sonrisa. Sam se acercó al fregadero, donde estaba Rosalie para abrazarla por detrás. Viendo eso, sentí que yo sobraba así que me levanté para ir a tomar un baño. Lo único que alcancé a escuchar fue un “Gracias, te escuché hablar con Nessie…”
Después de todo, tal vez los descuidos hacen algo bueno.
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