sábado, 6 de noviembre de 2010

3.- Rubio Ojiazul


SUMMARY: "¿Quién habría pensado que Bella era una completa zorra a los dieciséis años?" Insinuó Sam ojeando el diario de la mamá de su amiga. "Deja de burlarte, Sam, aquí lo importante es saber quién es mi padre." TH/AH.

DISCLAIMER: Personajes obra de SM, la trama mía, y si hay fics parecidos es mera coincidencia (XD)

ACTIVIDADES PECAMINOSAS

EL DIARIO DE BELLA SWAN

RUBIO OJIAZUL

Había vuelto a ser viernes, si, fue una larga semana de espera, en verdad me encontraba demasiado ansiosa; quería seguir leyendo el diario de mi madre, era demasiado…divertido, hay que aceptarlo ¿a quien le sucede lo de tener sexo con alguien que lo tiene chiquito y que casi 20 años después se haya vuelto alguien demasiado…gordo? Creo que solo a mi madre, bueno, en realidad no, a cualquiera le pasa, pero nunca imagine que mi madre se encontrará dentro de esa categoría.

Y yo que pensaba que tenía buenos gustos.

Había visto a todos sus pretendientes, intentando encontrarme un papá, pero se rindió; todos eran unos idiotas con cara bonita. Me pregunto cómo habrá sido mi padre.

Sam me había vuelto a torturar quedándose con el diario, yo esperaba que no se haya vuelto a perder. Pero en fin, lo iba a leer hoy después de todo.

Un extraño grito me hizo despertar de mis divagaciones, era un grito casi…como si hubieran intentado violar a alguien, en serio, bueno, no lo sé, solo he escuchado ese tipo de gritos en las películas.

Moví la cabeza varias veces intentando orientarme de nuevo. No me había dado cuenta que el grito vino de una compañera, Kate, creo que la intentaban acosar o algo así; era el almuerzo, y que aburrido, no había nada que hacer.

—¿Y si nos vamos de pinta? —me preguntó Sam, muy alegre por la idea.

—No lo sé, solo faltan dos horas —le respondí no muy convencida.

—Pero son historia y deportes —en algo tenía razón, eran mis peores materias, aparte de matemáticas. No es por nada, pero yo digo que los profesores tienen la culpa de que odiemos su materia.

—¿Pero a donde iríamos si nos saltamos la clase? —todavía no aceptaba.

—Fácil, vamos a la feria, o a mi casa; mamá trabaja hoy hasta tarde, y papá se irá con un amigo —¿la feria?, hace mucho que no iba allá.

—Ok, pero a la feria, y yo conduzco —¡me encantaba su coche!

—Está cerca del centro comercial.

—Bueno, vámonos.

Nos dirigimos en silencio hacia el estacionamiento. Lo que me encanta del instituto, es que hay libertad de cátedra y los profesores no se preocupan si asistimos o no; eso era lo que me encantaba.

Cuando llegamos a la feria, lamentablemente estaba cerrada. Si, ¿a que persona se le ocurría ir cuando todavía ni lo abrían? Al parecer a mi estúpida amiga y a mi.

Regresamos decepcionadas al auto; en verdad me quería subir a la rueda de la fortuna. Mierda.

Conduje a la casa de Sam —que no estaba muy lejos—, muy desanimada, o pero que…

Hicimos palomitas para ver un rato la televisión, pero no había nada bueno, así que subimos al cuarto de Sam para leer el diario de mi madre.

—¿Ahora si te acuerdas donde lo dejaste? —le pregunté con sorna a Sam.

—Sí, lo dejé en el escritorio —volteé a ver su escritorio el cual estaba lleno de ropa… ¿sucia?

—Dime que lo dejaste en una cajón —le dije en tono de suplica.

—En realidad lo dejé encima del escritorio —dijo con arrepentimiento —Pero vamos, es solo ropa, no deje comida ahí —dijo muy despreocupada.

—Odio que seas algo antihigiénica —mascullé para mí.

—Ni te quejes, Swan, que tu también eres igual. Tal vez menos, pero eres casi igual ——me dijo señalándome con el dedo.

—Mejor busquemos el diario, en vez de estarme acusando de que tan limpia soy— me dirigí al escritorio, el cual olía a animal muerto —¿Por qué huele así? —le grité algo irritada.

—Bob murió el lunes, pero se me ha olvidado cambiarlo… —dijo sencillamente, como si la muerte de su hámster no le afectara tanto. Recuerdo que el martes llegó llorando diciendo que Emmett lo piso por error, y…murió.

Empecé a esparcir la ropa, la mayoría eran tangas y braseares; no tenía nada de decencia mi amiga…

—¡Ya lo vi! —gritó tirando la ropa al piso.

—Al fin —susurré.

—Oye, ya está aquí.

—Bueno, empieza a leer en voz alta, mientras yo, intento de buscar una bolsa para tu ropa —le dije intentando de encontrar una.

—Está bien…

...

ACTIVIDADES PECAMINOSAS

18 de Septiembre de 2005

Querida Carlie:

Mi plan de bajar a la Push, de todos modos no funciono; Jacob me habló antes de entrar al Instituto, preguntando sobre por que no había bajado a verlo. Le mentí diciéndole que había encontrado a otro y que no quería lastimarlo mucho y me distancié. Él cortó la llamada llorando como vil magdalena, una parte de mí se sintió muy culpable. Pudimos haber terminado siendo buenos amigos, pero le rompí el corazón.

Bueno, antes de decirte como fue mi segunda actividad pecaminosa, quiero decirte sobre lo emocionada que estoy por una amiga que conocí en el Instituto. La chica se llama Rosalie Hale, tiene 17 años, igual que yo, a por cierto, los cumplí el trece. Bueno, el punto es que siento que Rosalie es la persona más lista del estúpido pueblo que es Forks. Ella es como yo, a vivir la vida a lo loco y aprovechar nuestra juventud. Yo digo que seremos grandes amigas, es genial.

Tengo que decir, que fue otra noche tirada por la borda, te explico.

Cuando llegué al Instituto, todos los hombres literalmente se me quedaban viendo como si fuera un trozo de carne; una parte de mi se sentía orgullosa, pero a otra le daba miedo. Elegí a uno que era lindo: cabello rubio y ojos azules que me derretían, hasta ahora los más bonitos que he visto. Se llama Mike Newton, es algo… tonto. Bueno, no solo algo, sino que bastante, pero era divertido.

Al inicio me llevé con él solo durante el almuerzo, y un día él me pidió que saliéramos a cenar o a bailar, acepte, y fuimos a cenar. Bueno, lo que no me esperaba es que se pusiera muy nervioso él, y que casi no pudiera hablar; era algo gracioso, pero también me dio pena ajena verlo así. Al final de la cena, me pidió dinero prestado. Sí, él no llevaba suficiente y le presté cien dólares. Me llevó a mi casa muy emocionado, al parecer a él le había gustado la salida. Le regalé un beso de despedida, bueno, en realidad le regalé un beso lleno de lujuria, dándole más cuerda y esperanza para que supiera que estaba interesada en él.

Pasaron 2 semanas con salidas a bailar, al cine, cenas, y más y aun él no estaba desesperado por una simple noche. Este 16, viernes pasado para ser exactos, al fin él se decidió y rentó una habitación de un hotel, creo que se tomó muchas molestias para eso. Iniciamos con besos muy acalorados, hasta que él me detuvo y me dijo:
“Bella, esta es mi primera vez, y no quiero echarla a perder, ¿tu ya has tenido relaciones?”

Me quedé con cara de: puta-madre- ¿en-serio?, pero supe controlarme y le dije:

“No te preocupes, esta será una increíble noche para ti”

Seguimos acariciándonos, hasta que estábamos los dos completamente desnudos, él saco un condón que traía en su pantalón, estaba demasiado nervioso; pues cuando lo sacó se rompió. Me dio mucha risa en ese momento, pero me la tragué, era un momento difícil para él. Volvió a sacar otro condón, esta vez no se le rompió al sacarlo, sino cuando se lo puso, y yo con cara de desesperada así de puta-madre-yo-lo-hago.
En serio que lo intenté, pero él me detuvo diciéndome:

“No, yo lo tengo que hacer, será mi primera vez y quiero que sea especial”

Volvió a sacar otro condón, esta vez se lo puso correctamente; iba bien. En cuento tocó mi entrada, el pobre empezó a llorar, y no supe que demonios hacer, le pregunté:

“¿Qué ocurre?, ¿No quieres seguir?”

Él se separó de mí y me gritó:

“¡Es que soy gay!”

“¿¿¿Qué???”, le pregunté bastante alterada.

“Solo quería hacerlo para que en el Instituto se callaran sobre que yo me había acostado con Tyler, y probar que si puedo tener sexo con mujeres, pero al parecer no puedo; me da miedo”

Estaba temblando él cuando me dijo eso, me sorprendía que me lo dijera así.

“¿No que era tu primera vez?”, le pregunté decepcionada.

“Lo es pero con una mujer, por eso no sé como demonios ponerme un condón”

Me dio demasiada lastima. Pobre, solo lo hacía para limpiar su reputación como gay.

“No te preocupes, pero pudiste haberte ahorrado tantas molestias. En primera, hubieras buscado a otra; que yo soy difícil. Sabes, olvida lo que acabo de decir, creo que me iré”

Empecé a vestirme en tiempo record, nunca lo hubiera pensado de Mike Newton.
Antes de salir de la habitación la puerta se fue abriendo poco a poco, me dio miedo de que fueran a entrar a robar. Tyler abrió la puerta bruscamente, y me señaló con le dedo índice:

“Tu, puta perra, te acuestas con mi hombre” lo que dijo sonó en un tono demasiado gay.

“No, no lo he hecho, Tyler. Es todo tuyo”

Me dirigí a la puerta pero antes escuché:

“¿Es cierto lo que acaba de decir?”

“Si, Tyler, nunca te engañaría”

“¿Quieres seguir lo que anoche no acabamos?”

“Si, si quiero” lloriqueó Mike cuando dijo eso.

Básicamente se comieron vivos entre ellos, se vio demasiado…solo puedo decir que me dieron ganas de vomitar.

Por eso, otra noche tirada por la borda.

Cuando vuelva al instituto, —que por cierto, será mañana— le diré que no volvamos a hablar para evitar incomodidades, creo que después de lo ocurrido, él aceptará con gusto pero ¿como demonios no me di cuenta que era gay?

En fin, creo que Forks no era muy buena opción; al menos aún me quedaban los cazadores y los guardaespaldas, solo esperaba que no fueran tan malos como Jacob o Mike. Que gustitos tengo, no vuelvo a confiar en los niños mimados del Instituto.

Adiós, Carlie.

.

Solo podía escuchar las locas carcajadas que soltaba mi querida amiga Sam, no sabía exactamente como reaccionar, ¡mi mamá se había acostado con un gay!

—¡No mames, Nessie!, Bella —soltó Sam una risita interrumpiendo lo que decía —se acostó con alguien que era gay, y vio toda una escenita… —le lancé una almohada para que se callara; pero eso no la detuvo de pararse de burlar.

—Sí, es una locura. Por completo, los gustos de mi madre son muy raros —no pude evitar decir eso, era demasiado…ridículo haber leído eso. Solté varias carcajadas y no pude parar de reír.

Pobre tipo, primero no supo ponerse los condones y luego tener que decir que no podía tener sexo porque era gay, la verdad, me daba lastima pero a la vez risa. Es que…

—Ahora, imagínate cuanto ha cambiado —me dijo Sam volviendo a reírse sin parar.

—Hay si, quien sabe cuanto debe haber cambiado.

—Oye, déjame ir a dormir a tu casa esta vez; mamá sigue enojada por haber reprobado matemáticas —me dijo ya calmándose un poco.

—Está bien, pero mamá estará hoy en la casa, y creo que llevara otro novio.

Detestaba cuando traía a sus novios mi mamá, creo que lo estaba haciendo más por mí que por ella. Ningún tipo ha durado con ella más de dos meses, o mi mamá los corta o dejan de hablarse por que ellos se van de viaje.

He vivido sin un papá durante 17 años, ¿por qué habría de necesitar de un suplente ahora? Aparte, lo que yo quería era encontrar a mi verdadero padre y saber el por qué no lo he visto nunca en persona desde hace 17 años, solo eso.

—Sí, no importa. Lo podemos ignorar. Pero espera, ¿Cómo se llama el nuevo candidato? —me preguntó muy curiosa.

—Es un tal Riley; es guapo, pero viendo que mi mamá nunca tuvo un buen polvo, supongo que tampoco será el que se quede —dije desganada, no me gustaba hablar mucho de los novios de mamá, solo iban por conveniencia, por nada más.

—¿Y crees que se quedé hasta mañana? —me preguntó mucho más curiosa; creo que tengo una amiga muy chismosa.

—En realidad, no lo sé, pero yo digo que no. Solo va a cenar, y no me cae muy bien; pero al parecer a mamá si —contesté molesta con la idea que a mi madre le callera tan bien el tal Riley siendo alguien que no tiene un trabajo ahora. Luego, luego se nota que quiere que mi mamá lo mantenga. Puede que sea guapo, pero convenenciero también.

—Eso está bien, mañana buscaremos al tal Mike Newton, ¿te parece? —la idea me animaba un poco; seguía pensando en los estúpidos candidatos de mamá.

—Sí, pero no creo que sea tan fácil como Jacob; hay que mentirle bien. La excusa anterior no fue muy creíble, ¿recuerdas?

—Tienes razón, pero ¿qué diríamos?

—No lo sé, que estamos haciendo un proyecto para el Instituto, y le haremos una pequeña entrevista, ¿Suena bien? —le pregunté esperando que dijera que sí.

—Suena estúpida la idea, pero es la más inteligente que he escuchado, así que la haremos —dijo como quejándose.

—Bueno le podríamos preguntar a que se dedica, que tendencias tiene, y bla, bla. Simplemente quiero ver cuánto cambio después de 17 años.

—Sí, no te preocupes ahora. Mejor ya vámonos antes de que mi mamá llegué; no quiero que me vuelva a regañar, aparte otra vez te regañaría a ti —Sam me jaloneó para que me levantara.

Cuando llegamos a mi casa olía demasiado rico, y vi a mi mamá vestida con un vestido muy bonito, era uno negro. Si va venir Riley.

—Hola, mamá —la saludé dándole un beso en la mejilla —Sam se quedará a dormir, ¿está bien? —le pregunté esperanzada de que dijera que podíamos comer en mi habitación.

—Sí, solo que vístanse elegantes; Riley vendrá y quiero que cenemos juntos —hice una mueca por su respuesta.

—Mamá, la verdad no quiero cenar con Riley —le dije incomoda.

—¿Por qué?

—Porque no me llevo bien con él ni con ninguno de tus pretendientes.

—No lo has conocido bien, es un buen tipo, por favor, quiero cenar con ustedes también.

—Entonces cancela —ups, le había gritado feo.

—No, harás lo que yo te digo, y no quiero seguir discutiendo, ve y báñate, rápido —me dijo eso tronándome los dedos.

Se me había olvidado que Sam seguía en la casa, hasta que me jaloneó para subir las escaleras.

Me metí a bañar y me puse un vestido de color azul marino muy corto, me maquillé muy poco y me recogí el cabello en un chongo. Sam se puso un vestido rojo que le presté y se acomodó el pelo con rizos.

En cuanto sonó el timbre mamá nos hablo para cenar.

—Buenas noches, Renesmee —me saludó Riley con una sonrisa.

—Buenas —yo solo asentí en respuesta, Sam fue la quien saludó.

—Bueno, para cenar es un filete y macarrones con queso —dijo mamá cuando todos ocupábamos asiento. La comida se veía apetitosa, pero la verdad no me daban ganas comer con Riley.

La cena fue muy silenciosa, con Riley intentando hacer una platica conmigo y con Sam; mientras yo me hacía la sorda y mamá solo fingía una sonrisa y me lanzaba miradas asesinas. Que digamos Sam era la única animada en la cena, al parecer tenía mucha hambre, y le calló bien Riley.

En cuanto terminé de cenar di las gracias y subí a mi habitación corriendo. Sam llegó unos momentos después, yo me encontraba hincada junto a la cama llorando; no sé porque pero empecé a llorar.

Lo único que recuerdo es que desperté vestida y durmiendo en el piso con Sam; era una buena amiga.

—Buenos días, Nessie —me saludó viendo que me había despertado.

—Buenos, Sam —le respondí con una sonrisa sincera.

—Oye, vamos a buscar a Mike Newton en el directorio telefónico en cuanto terminemos de desayunar, ¿sí? —no sé si quería que olvidara la noche anterior, o estaba evitando el tema.

—Claro, solo deja me baño —le respondí tomando ropa limpia.

En cuanto terminé bajamos a desayunar cereal.

—¿Y bueno, que planeas que hagamos con el tipo? —me preguntó con la boca llena.

—Pues hacerle una entrevista, como te comente ayer.

—Ok.

Buscamos al tal Mike, y solo venía su número telefónico.

—Bueno, le llamamos y le promocionamos los precios de unos televisores y si nos puede dar su dirección.

—No, eso sueno muy tonto, Sam.

—¿Entonces qué?

—Hay que llamarle y decirle que somos… Jessica Stanley y que quiere ver a sus viejos amigos del instituto.

—¿Por qué Jessica Stanley? —me preguntó escéptica Sam.

—Mamá me contó que era una compañera del Instituto.

—Está bien, tú llámale —me tendió el teléfono.

—Pero mi voz suena muy infantil —me quejé, ¿por qué yo tenía que hacerlo?

—No seas y llámale —hice un quejido cuando tomé el teléfono.

Marqué el número que salía en el directorio. Sonó tres veces la llamada en espera.

—¿Bueno? —se escuchó al otro lado de la línea y no pude contestar —¿Bueno? —volvió a escucharse y yo no contestaba, Sam me arrebató el teléfono y dijo:

—¿Mike, eres tú? —preguntó fingiendo emoción.

—Sí, ¿quién habla?

—Soy yo, Jessica Stanley, del Instituto —después de un par de segundos se escuchó en la otra línea.

—Oh, Jessica, que gusto, ¿Dónde estas?

—Aquí en Forks, y me pregunté ¿Por qué no ir a visitar a mi viejo amigo Mike? —hizo una risa tonta Sam; esperaba que Mike callera en la farsa.

—Oh, claro que puedes venir.

—Bueno, dame la dirección que no sé dónde vives —dijo Sam algo irritada por que se estuviera tardando en la llamada.

—Mejor nos vemos en el bar de Twilight a las 8, ¿no?

—Claro, ahí estaré, adiós. —colgó el teléfono rápidamente Sam.

—¿Qué acabas de hacer? —le grité alterada por la estupidez que hizo mi amiga.

—Pues citando a la victima de Bella, ¿por?

—No tenemos identificaciones, y no podemos pedir unas falsas en unas horas —¿Cómo se le ocurría hacer eso a Sam?

—Tranquila, papá me regaló una en mi cumpleaños, y adivina que, también me dio una para ti, pero se me ha olvidado dártela.

Bueno, ¿la traes?

—Sí, las traigo siempre en mi auto. Oye, en el bar entramos, y ¿Cómo crees que lo reconozcamos? —eso tampoco se me había ocurrido.

—Preguntamos por él, de seguro a de ser muy conocido —a ver si funcionaba…

Ya en la noche nos dirigimos al bar con ropa para bailar. Cuando entramos le preguntamos al bar-man si sabía donde estaba Mike. La suerte que tuvimos cuando nos dijo que lo llamaría para traerlo: me sorprendió eso, pero lo dejé pasar.

Cuando me di cuenta, un chico vestido de mujer (un top rosa, una mini falda del mismo color y una botas tamaño plataforma) con cabello rubio muy cortito y ojos azules, se nos acercaba.

—¿Crees que es él? —le pregunté con miedo a Sam.

—Oh, yo creo que sí; no creo que sea necesario hacerle la entrevista, ¿o sí? —me preguntó algo divertida.

—No, es obvio que es una “bailarina”, y que sigue con sus tendencias. Salgamos de aquí, rápido —al parecer Mike ya estaba a un lado de nosotras.

—Hola, ¿me buscaban? —dijo con un tono afeminado y moviendo las manos de una manera muy extraña.

—Este…si, somos las sobrinas de Jessica, y venimos a pedir disculpas de parte de ella por faltar; tuvo un compromiso de emergencia —respondí raídamente

—Oh, claro. No hay problema, mándenle saludos de mi parte —nos dijo con un tono demasiado…chillón, me estaba muriendo de la risa por dentro, se los juro, sonó tan…gay.

—Adiós —antes de irnos nos dio un beso rápido en la mejilla, fue muy raro.

Cuando tomamos asiento en el auto no pude evitar soltar la carcajada y mucho menos Sam.

—Oh, por Dios, no me lo vi venir, nunca había visto a un gay hablar de esa forma, y mucho menos vestir de esa forma —siguió riéndose sin vergüenza Sam.

—Yo tampoco. Gustitos los de mi mamá

Seguimos riéndonos de camino a casa.

Tenía que hablar con mi mamá respecto a Riley, y hacerlo ahora. Aunque me daba miedo que volviéramos a discutir como hace 3 semanas; pero lo tenía que hacer.

Solo había una pregunta en mi mente con respecto al diario de mi mamá ¿Cómo fue su experiencia con mi papá, fue tan malo como los que hemos visto?


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