SUMMARY: "¿Quién habría pensado que Bella era una completa zorra a los dieciséis años?" Insinuó Sam ojeando el diario de la mamá de su amiga. "Deja de burlarte, Sam, aquí lo importante es saber quién es mi padre." TH/AH.
DISCLAIMER: Personajes obra de SM, la trama mía, y si hay fics parecidos es mera coincidencia (XD)
…
ACTIVIDADES PECAMINOSAS
EL DIARIO DE BELLA SWAN
SEXY MECANICO
No he podido dorm
ir en tres días, bueno, ok, tal vez si he dormido pero muy poquito. Me encontraba demasiado ansiosa para que llegara el bendito viernes ¿Qué tiene de especial el viernes? Bueno, Sam se quedó con el regalo que me dio mi madre, —si, es muy mala amiga, pero la quiero. Y hasta el viernes lo iba a poder volver a leer.
¿Solo por eso estaba tan ansiosa yo?, en realidad no era solo eso, sino que mi grandiosa amiga se le ocurrió que después de ver la primera victima de mi mamá en su diario, fuéramos a ver como quedó después de unos 17 o 18 años.
Suena ridículo el por que estoy ansiosa, pero es que ese señor podría ser mi padre.
Bueno, al menos hoy era jueves a medianoche, ¡mañana ya iba a ser viernes!, que emoción. Mejor me voy a dormir.
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Llegué a la escuela y algo cayó encima de mi cabeza justo cuando iba entrando al instituto. Revisé que me había caído en la cabeza, esto era una porquería, ¿Por qué avientan cosas?
Ah, era un celular, dudo que alguien lo aventara apropósito. Seguí mi camino como si nada y me encontré con una Sam desesperada.
—¡¡¿Has visto mi celular?!! —me preguntó sin si quiera saludarme.
Oh, ese era su celular.
—Sí, uno rojo touch, ¿no? —le respondí sin la más mínima nota de alarma.
—¿Lo viste?, ¿Dónde está? —preguntó o más bien gritó todavía más desesperada.
—Creo que allí, me cayó en la cabeza hace un momento, ¿qué es lo que pasó? —le pregunté algo molesta por recordarme el golpe.
—Collin me volvió a fastidiar y me quitó mi celular; no entiendo porque te lo lanzó, pero al menos sé que no lo tiene alguien más —para Sam el celular era más importante que yo; le ha durado años. A mi se me pierden casi cada mes, y mi madre me compra nuevos, bueno más bien yo tengo que rogarle para que me compre uno nuevo.
El caso es que ya me estaba desesperando, quería hablar acerca del regalo de mi madre y a Sam le preocupaba que Collin la volviera a fastidiar con lo de su celular.
—Sam, ¡apúrate! le grité mientras ella corría si tenía un daño su amado aparatito.
—¡¡¡Esta vivo!!! —gritó una muy contenta Sam mientras daba saltitos sobre sí. No entendía qué tenía tan bueno su celular; ya era bastante viejo, bueno, es Sam…
Fui hacia ella para detenerla de brincar, y apresurarla a entrar a clases.
—¡Vámonos! —le dije mientras nos encaminábamos al aula de matemáticas.
Ya era tarde, el profesor ya estaba en el aula, y antes de que pudiera sentarme la campana sonó, así que le tendría que decir o recordar a Sam por medio de papelito.
Oh, mierda.
¿Traes el libro?
Le pasé el papel discretamente. Esperaba que no se hiciera la tonta como tantas veces lo ha hecho en la semana. Lo leyó y me devolvió rápidamente.
¿De que hablas?
Bueno, me lo vine llegar.
El diario de mi madre, el que me regaló en mi cumpleaños, ¡da!.
Le devolví el papel, cada vez estaba más ansiosa. Me lo devolvió igual de rápido.
Ah, hablas del libro de los trapos viejos ¿cierto?
La muy sínica se estaba burlando de nuevo. Taché lo de trapos viejos, y escribí:
Si hablo de ese, ¿lo traes?
Esta vez le lancé el papel a la cabeza.
—¡Oye! —me susurró mientras se agachaba para recogerlo.
No comas ansias, lo leeremos en mi casa. Quédate a dormir, necesito que al menos que haya un testigo porque mamá me matará; volví a reprobar, y hoy dan las boletas.
Esa no era muy buena idea.
No, la otra vez también me regañó a mí por tu culpa. No quiero ser testigo, gracias. Pero si quisiera ir a dormir a tu casa; el domingo le enseñas la boleta y ya.
Cuando lo leyó me miró bastante enojada.
Que buena amiga eres, no quieres compartir la culpa de mi 5, pero si quieres dormir en mi casa ¿verdad?
Le respondí sencillamente:
Deja de ponerte de mamona, te lo recompensaré con otra cosa, ¿está bien?
Cuando lo leyó, solo asintió en respuesta y guardó la nota en su mochila.
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El resto del día no pasó nada fuera de lo común: Collin volviendo a fastidiar a Sam, muchas caídas, golpes y malas palabras, ah, y Sam pensando la forma más convincente de decirle a Rosalie que volvió a reprobar matemáticas; no entiendo porque la regaña tanto si según mi madre, Rosalie debió tres veces esa misma materia.
Bueno, el caso es que al fin se había terminado el día y nos dirigíamos a la casa de Sam; ya le había pedido a mamá, así que, nada me impediría dormir en su casa.
Hoy no se encontraban ni Rosalie ni Emmett, lo cual era muy bueno para Sam, nadie la mataría hoy. Lo malo, es que ninguna de las dos sabe cocinar y comimos algo que estaba en el refrigerador y lo recalentamos. Hubiéramos pedido pizza, pero Sam no sabía el teléfono de la pizzería y mucho menos sabía donde estaba el directorio telefónico. Si, no sobreviviríamos viviendo solas.
En cuanto terminamos de comer —sea lo que sea que haya sido— subimos a la habitación de Sam.
—¡¿Cómo que no recuerdas donde se encuentra el maldito libro?! —le grité a la inútil de Sam.
—Cálmate, lo encontraré, no te preocupes. Recuerdo haberlo puesto en… —murmuró pensando durante bastante tiempo para ella. Sam había perdido o como ella había dicho “olvidado donde demonios lo dejó”. Estaba bastante enojada con ella, ¿Por qué se lo di a guardar en primer lugar?, oh, ya me acordé, más bien me lo quitó.
—¡Oh, lo encontré!, es decir… me acabo de acordar que lo había ocultado debajo de la cama —no era idiota para entender que se le había perdido.
—No soy idiota, lo habías perdido —le acusé.
—Bueno, cálmate, ya lo tengo. Ahora vamos a leer —intenté de olvidar el pequeño incidente, y Sam empezó a leer en voz alta.
...
ACTIVIDADES PECAMINOSAS
30 de junio de 2005
Querida Carlie:
Fue una pésima idea venir a Forks. Podría llamarla la peor experiencia que he tenido en mi corta vida. Nunca creí que me pasará algo tan vergonzoso.
Como todavía no entraba al instituto, fui a la Push a ver la tribu Quileute; a buscar mi primera “actividad”. Cuando llegué a la playa y vi a unos bombones, juro que casi me desmayo. Los papacitos estaban como querían, en ese mismo instante me habría tirado a uno, pero me aguanté.
Empecé a hablar con uno demasiado atractivo, su sonrisa era para quitarme el aliento, aunque tengo que admitir que su cuerpo estaba mucho mejor que su cara…Se llamaba Jacob Black.
Sonaban interesantes unas leyendas que me contó, aunque la verdad me aburrió bastante. Hombres lobo y vampiros y bla, bla, bla… ¿Quién le creería?, aunque me mantuvo un buen rato hablando de eso.
Me dijo donde vivía y que cuando quisiera un mecánico, podría acudir con él, por que había arreglado su coche; que ahora se veía bastante bien. Creo que él también se me estaba insinuando en ese momento.
Los siguientes días fui con mi auto para que lo remodelara Jacob, mi sexy mecánico. Me caía realmente bien, era agradable su compañía. Un día, bueno, exactamente a la semana de conocerlo, no me resistí cuando lo vi sudar reparando el motor, y lo besé agresivamente. Pensé en que lo había asustado, pero no, él reacciono hasta más emocionado que yo.
Así pasó como una semana, tal vez menos, está bien, fue ayer. Nos estábamos besando agresivamente hasta que nos calentamos demasiado y él decidió llevarme a su habitación, todo iba bien.
Sabía besar bastante bien él, y sus manos Hm… me deleitaban sus movimientos. Lo que menos esperaba es lo siguiente que ocurrió. Yo ya estaba completamente desnuda encima de su cama, a él le faltaban los pantalones, tomé la iniciativa de quitárselos yo, pero oh mi gran sorpresa.
Lo tenía chiquito; apostaba que un bebé lo tenía mucho más grande, bueno, tal vez no tanto, ¡¡¡pero ni si quiera era del tamaño normal!!! Él vio mi reacción, y la malinterpretó, pues se emociono bastante de lo sorprendida que yo estaba. La imagen está grabada en mi mente:
Yo bajándole los pantalones a un tipo, quedando paralizada y éste muy contento. ¡Que vergüenza!, de seguro sus músculos y su abdomen eran resultado de varias dosis de esteroides; he leído que esas cosas hacen que los genitales se encojan. Me pregunto de qué tamaño lo tenía antes.
Lo peor, es que para no decepcionarlo y obviamente quitarme el calentón que tenía en esos momentos le seguí, y fue peor por que no llegaba ni a la entraba de mí. Y cada vez estaba más excitada por sus gemidos, pero… argg… yo esperaba el sexo del año con Jacob y el resultado fue solo caricias y presenciar un meñique.
No vuelvo en confiar en los que tienen súper músculos, muy mala opción, ¿Cómo me logré meter con él?
Dejaré de bajar a la Push, y tal vez para recuperarme de mi trauma esperare hasta finales de agosto, al inicio de clases. Sigo sin creer lo que me pasó.
Adiós, Carlie.
...
Yo seguía riendo mientras Sam intentaba leer coherentemente, ¿Qué le pasó a mi madre?, ja, ja. Que mala suerte tuvo con ese tipo.
Cuando nos empezamos a calmar, Sam fue la primera en hablar.
—¿Si lo buscamos en el directorio para ver si sigue teniendo un lindo cuerpo? —preguntó Sam aún intentando de mantener la compostura.
—¿Crees que valga la pena?, al menos sé que él no fue mi padre —le dije contenta por descartar esa opción.
—¿Por qué piensas eso? —preguntó muy ingenua Sam.
—Porque no logró ni si quiera penetrarla —le dije y solté una carcajada.
—Vamos, será divertido, lo prometo —estaba haciendo un puchero Sam, que tramposa.
—Está bien, pero yo conduzco —le dije imaginándome conducir su Megane Deportive Sport rojo, adoraba ese auto.
—¡Oye!, tramposa. Pero está bien, espero que sepas conducir bien —yo solo rodé los ojos por su intento de protección de auto.
Para matar el tiempo mientras nos ganaba el sueño decidimos ver películas; al parecer no tenían un gran repertorio en la casa de Sam pues vimos películas del 2009, aunque tengo que admitir eran muy buenas. Vimos una que se llama Te amo, brother, me pareció muy chistosa y tierna. Todo el tiempo estuvimos soltando carcajadas. También vimos una que se llama Zona de miedo, del 2009 pero también bastante buena, aunque yo esperaba que el tipo se llegara a morir en un momento, pero nunca pasó. También vimos la de Crueles intenciones, y tengo que admitir que me puse a llorar cuando murió Sebastián, me quedo sin palabras cuando me acuerdo.
Rosalie y Emmett llegaron justo cuando se terminó la película, y nos mandaron a dormir lo cual no hicimos porque no me llegaba el sueño y tampoco a Sam; culpo a la coca-cola por mi falta de sueño.
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Desperté antes de tiempo, y como Sam me debía muchos favores, le puse muse en el cabello y despertó demasiado enojada por que la había despertado. Me regañó y dijo que ahora a la fuerza iríamos a buscar a todos los ex de mi mamá. Desayunamos sin si quiera dirigirnos la palabra.
Después de un rato buscamos a Jacob Black en el directorio de Forks. Encontramos que tenía su propio taller de mecánica, así que por obviedad era él. Seguía viviendo en la Push. Decidí pedirle perdón a Sam, pues cuando ella se pone de reina, no hay quien le gane.
—Ya déjalo, pero de todos modos iremos a visitar a todos los “trapos viejos”, ¿ok? —me dijo en tono amenazante pero aun así me dio risa su tono, aunque me la aguante para evitarme otro problema.
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Ya habíamos llegado a la dirección que decía el directorio telefónico, la verdad se veía muy bien el lugar. Fingimos que queríamos que le cambiaran las llantas al auto de Sam; la verdad no necesitaba tan aprisa ese cambio, pero no se nos ocurrió otra cosa. Preguntamos por el dueño. Un chico nos guió al taller donde suben los autos y los reparan desde abajo. Ahí se encontraba un señor terriblemente gordo, moreno y lleno de grasa.
—¿Usted es el señor Jacob Black? —le preguntó tímidamente Sam.
—Ese soy yo, ¿se les ofrece algo, señoritas? —respondió el señor con tono amigable.
—¿Ah, pues recuerda a una Isabella Swan? —cuando terminé la pregunta, Sam me dio un zape, pero no se me ocurrió otra cosa que preguntar. El tal Jacob se puso a pensar y dijo:
—Oh, sí, la hija del jefe Swan, ¿la conocen? —preguntó algo distraído.
—Oh, pues si, le manda saludos, somos sus sobrinas —dijo Sam.
—No recuerdo que Bella tuviera hermanos —murmuró Jacob. Que torpe era Sam, como que éramos sus sobrinas.
—Bueno, eran medios hermanos —Sam seguía con el juego, esperaba que el señor se tragara aquello.
—Ah, díganle que yo también le mando saludos. Permiso, tengo trabajo —creo que era un poco tímido.
Cuando el auto estuvo listo y entramos en él, y nos morimos de la risa básicamente. Cielos, antes tenía un cuerpazo según mi mamá, y ahora lo tiene pero de ballena.
—Pudo haber sido tu papá —se volvió a burlar Sam.
—Cállate, dudo mucho que sea; es más aseguro que no lo es —le respondí decidida.
—Hay no te enojes, pero ja, ja, ¿Cómo Bella se metió con él? —la muy cínica se seguía burlando, decidí ignorarla.
—Ya me comportare —dijo Sam dándose cuenta de mi silencio —¿Quién crees que sea la siguiente “actividad”, o cómo crees que sea? —preguntó divertida.
—No lo sé, tal vez sea bastante guapo pero apostaría que le fue igual de mal que con Jacob Black —dije al recordar lo que le había pasado a mi madre.
—Yo digo lo mismo, y que será un niño mimado. Oye, tal vez mi mamá salga la próxima vez, dijo que Bella y ella se conocieron en el instituto —dijo con una sonrisa de satisfacción, orgullosa de que Rosalie saldría en el libro.
—Tal vez salga, ¿crees que Rosalie fue igual que mi mamá? —pregunté dudosa si sonaba a ofensa mi pregunta.
—Lo dudo, conoció a mi papá en enero, y en el verano se casaron. Hay que tiernos. Aquí no encontraré nunca a alguien decente. Los del instituto o son bastante tontos o pervertidos; no hay ni si quiera simpáticos —dijo fastidiada.
—Deja de quejarte de ellos, aunque tienes razón, Collin se comporta como un chiquillo de primaria que está enamorado, aunque creo que los de primaria son más listos —dije pensando en eso.
—No digas más, que mamá piensa lo mismo de mi padre, que siempre se ha comportado como de 5 años, aunque él es divertido y cuando se trata de algo serio se comporta como alguien de su edad, en cambio, Collin no —pasó un silencio, el cual fue interrumpido por Sam —¿Cómo crees que sea tu papá? —preguntó distraída.
—Supongo que fue otra cogida de mamá, no algo que tenga que ver con amor o algo parecido, no sé que pensar. Tantos años diciendo que él fue victima de las circunstancias y ahora me enteró que ella se acostaba con medio mundo —dije molesta. Era fastidiosa la situación.
—Yo creo que sí estuvo enamorada de él, sino ¿Por qué otra razón te diría que fue víctima de las circunstancias? —dijo Sam en tono comprensivo.
Tal vez tenga razón, pero hasta que sepa qué fue lo que de verdad pasó, dejaré el tema por la paz.
—Espero que sea igual de chistosa la siguiente actividad de Bella —dijo Sam soltando otra carcajada, en serio me daban ganas de pegarle pues se lo merecía por llamarle así a mi progenitora.
Solo esperaba que no fuera tan vergonzosa la siguiente victima, pues en vez de llamarla Actividades Pecaminosas le habría llamada Las Peores Noches de Mi Vida…
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