Disclaimer: Los personajes no me pertenecen ¡Lo saben! Pertenecen a la señora Meyer y su casa editora. Yo sólo juego con los personajes, moviendolos a mi gusto.I Will Make You a Woman
- Diga 'a' –Le dijo el doctor. Ella abrió la boca al pronunciar una eterna 'a'. El doctor metió un palito de paleta en su boca y con una pequeña lamparita estaba viendo dentro-. Bien.
Ya había revisado su corazón y todo bien.
- Ahora revisaré tus oídos, ¿está bien? –Aunque ella replicará, no se iba a detener el doctor para hacerle una revisión completa. Edward estaba al otro lado de la habitación, observándolo todo. No había dicho nada desde que entraron, sólo, estaba ahí.
El doctor le acercó el aparato a su oreja. Al principio sintió sólo unas cosquillitas, pero después le comenzó a arder.
- Creo… Creo que me está lastimando, doctor –Habló con tono tímido.
Edward ya estaba junto a ella con una mano en su hombro, pero Bella se apartó bruscamente de él. El joven de ojos verdes se sintió dolido. ¿Qué le había hecho? Desde la mañana había estado así de fría con él.
Él que se la había pasado toda la noche velando su sueño y estabilizando su fiebre. Él que ahora traía unas enormes bolsas moradas bajo sus ojos. Él que se preocupaba por ella… ¿Qué había cambiado en unas horas?
Dean Tyson, era el nombre del doctor. Edward calcularía que tenía unos treinta y tantos, pero que no pasaba de cuarenta, se veía muy joven para esa cifra, parecía un insulto para él. El doctor Tyson se acercó a su escritorio y anotó unas cuantas palabras en una hoja.
- Siéntense –Indicó, mientras escribía en el papel.
Edward se sentó junto a Bella frente al escritorio. Ella se veía sumamente extraña a lado del joven de ojos verdes, la pregunta del millón era el por qué.
Edward suspiró.
Tyson se sentó en el escritorio y los vio con una cara neutral. Bella se tensó. No sabía que esperar por esa cara… ¿Las noticias serían buenas? O ¿sería una enfermedad terminal que acabaría con su joven vida?
- Señorita Swan, lo que usted tiene es…
Y recordamos… Horas atrás cuando Edward estaba leyendo el diario de Bella.
- ¿Edward? –Ella lo buscó en la oscuridad, hasta que enfocó la vista en la silueta masculina sentada su lado.
Edward se apresuró a poner el diario tras su espalda.
- ¿Sí?
Ella sonrió a medias.
- ¿Me podrías traer una cocoa caliente?
Él suspiró. No lo había visto leer su diario. Asintió con una dulce sonrisa, y dejando con cuidado el diario entre las sábanas, bajó a preparar su cocoa.
Tardó media hora buscando la dichosa cocoa entre las alacenas. Luego, veinticinco minutos en calentar la leche y después de agregar la cocoa y lo necesario de azúcar, habían transcurrido dos horas desde que había bajado.
Cuando subió con la cocoa en la charola, encontró a Bella dormida… O eso pensó. Dejo la cocoa en la mesita de noche y suspiró. Bella se removió y el diario cayó al suelo con un ruido sordo.
Lo recogió rápidamente y buscó entre las páginas algo importante… Y lo encontró.
14 de Diciembre
Estúpido diario:
Hoy fue horrible. Michael Newton me tiró una manzana en la cabeza, creo que tengo un chichón. La única que se compadeció de mi fue una rubia muy sexy que se llama Rosalie. Lo increíble fue que dijo que no debería llorar, una chica guapa no llora. ¡Estoy tan feliz!
16 de Diciembre
Querido Diario:
Rosalie me presentó a su hermano. Es idéntico a ella. Excepto porque el cabello de Rose es largo y sus tetas son enormes, además de esas curvas muy pronunciadas. Creo que me gusta Rose.
17 de Diciembre
Querido Diario:
¡Soy una perra lesbiana! Me gusta Rosalie Hale. ¡Y besa in-cre-í-ble! Su lengua es tan maravillosa y… ¡La besé dos veces! Genial, ¿no? Me llevo a su recamara y me besó. Lo malo es que el tonto de Jasper nos interrumpió y el muy idiota todavía preguntó si interrumpía. ¡Argg!
Edward rió entre dientes.
Adelantó unas páginas hasta que se detuvo un mes después.
18 de Enero
Querido Diario:
Rose me pidió ser su novia, obvio le he dicho que sí. ¿Qué piensas? Mañana saldremos al cine, me dijo que me vistiera con una falda, ¡porque le encantan mis piernas! ¿no es genial!?Imagínate, Rose y yo besándonos en lugar de ver la película. Rosalie tiene mucha experiencia, ha salido tanto con chicas y chicos, es bisexual. Eso me desanimó. Pensé que sólo tendría ojos para mí. Ella me dijo que no me alarmara, que por lo menos nosotras duraríamos un año, porque de verdad le gustaba. No quiero que me rompa el corazón.
El chico suspiró. ¿Se lo rompería? No habían pasado más de un año. Llevaban medio año. ¿Soportaría el medio año que faltaba?
No, no lo haría. Y tendría que pensar en un plan. Ya tenía la ayuda de Alice, sólo le faltaba Emmett. No se opondría mucho, de todas formas le gustaba Rosalie y no desperdiciaba la oportunidad de manosearle los senos y los glúteos.
Abrió el diario en una página al azar… Y deseó no haberlo hecho.
25 de Febrero
Estupendo y amado Diario:
¡Rose y yo…! Ah, no puedo decirlo en palabras. Me da un poco de vergüenza. ¡La vi desnuda! ¡Y ella a mí! No tenía idea de las cosas que se podían hacer mientras tienes sexo con una mujer… Me sentí plena cuando ella me tocaba y besaba. Me sentía feliz. Deseaba que le tiempo pasara de forma más lenta y que el año de nuestra relación no terminara. Espero que no me rompa el corazón.
Edward casi vomita. ¿Ellas tenían sexo? Nunca se lo había imaginado. Bella se veía tan inocentona. Seguro que la estúpida de Rosalie la había seducido y engañado para manosearla sin ninguna ropa encima. Gruñó y cerró el diario. No quería continuar leyendo, no sabía que encontraría algo así.
Guardó el pequeño diario y vio a Bella dormir. Subía y bajaba su pecho al respirar acompasadamente.
Él suspiro.
Si pudiera, alejaría a Rosalie para siempre. Y no le causaría una eterna duda. La duda de que si al terminar su corazón quedaría destrozado. No lo haría. Rosalie sólo jugaba con ella. Tenía sexo con ella. Era peor que un futbolista que se metía con todas las porristas. Mucho peor. ¿Por qué no rompérselo a ella?
Rió entre dientes.
Sí, le destrozaría el corazón.
Vio como Bella se destapaba y comenzaba a sudar. Tenía calor, no fiebre. Se le había quitado por el caldo y también por estarle nivelando a cada rato la temperatura con agua. Traía aún su pantalón de mezclilla y esa playera de manga larga.
No tenía idea de donde guardaba su ropa… Así que para que complicarse la vida.
Desabrocho el botón del pantalón y lo bajó hasta sus tobillos. Rebelaron las largas piernas de Bella y coincidió con Rosalie aquella vez, le encantaban sus piernas. Sus bragas era rosa con un pequeño moño color morado. Una ropa infantil, pero que a Edward volvió loco.
Continuó con la playera. Sacó primero los brazos. Luego, subió la playera hasta ver su vientre plano y al seguir subiendo, un sujetador a juego con las bragas. Se veían gran parte de sus senos y… Descubrió que del lado derecho de su sujetador se notaba su pezón.
Y Edward casi perdió la cordura.
Intentó acomodar su sujetador, pero al tocar la cálida piel, decidió continuar tocando. Bajó por su vientre, donde acarició su ombligo. Siguió bajando hasta llegar a su intimidad. Él rio. Tocó por encima de las bragas y ella se estremeció.
Dejó de hacerlo, no estaba bien. Pero tenerla ahí, semi desnuda, no se le hacía fácil. Nada fácil.
Lo peor… O lo bueno… Depende, es que tuvo que verla así toda la noche, hasta que entradas las seis de la mañana le dio frío y se cubrió con la cobija.
Regresando a lo que tiene Bella…
- … Una infección en el oído –Terminó.
Al menos, eso no era algo grave. Los chicos suspiraron y el doctor Tyson sonrió. Les entregó una la hoja con algunos medicamentos para curar la infección. Les deseó buena suerte cuando salieron, pero cada quién iba en sus pensamientos.
Cuando llegaron a la farmacia, Edward insistió en pagar las medicinas, pero ella se negó y las pagó con lo que le quedaba de su mesada.
Al subir a la camioneta de Bella, el silencio se hizo más profundo. Ni música, ni ningún otro sonido.
Edward estaba confundido.
- ¿Bella? –Ella no volteó-. Bella, sólo dime, ¿sí? ¿Qué te hice para que estés así?
Bella no dijo nada. Edward continuó insistiendo, hasta que Bella no pudo más.
- ¿Quieres saber lo que me tiene así?
- Sí…
- ¿Por qué carajos agarraste mi diario?
Mierda, estaba perdido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario