lunes, 4 de octubre de 2010

I Will Make You a Woman -Capítulo 13 EPOV

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen ¡Lo saben! Pertenecen a la señora Meyer y su casa editora. Yo sólo juego con los personajes, moviendolos a mi gusto.


I Will Make You a Woman


EPOV


Quería gritar del dolor. Del coraje.


Era el día del funeral de Tanya. Mucha gente había asistido a dar condolencias. Bella no podía faltar; y por consiguiente, y tampoco. Con un traje de luto asistimos. Nos saludamos con un pequeño beso.


Sus ojos estaban rojos e hinchados de tanto llorar.


Era un canalla.


Bajo sus ojos había unas enormes bolsas moradas. Ojeras. Sus labios se curvaban hacia abajo en una mueca de tristeza. Todo ella era una pena. Ni siquiera se había tomado la molestia en peinarse.


Lloró con fuerza en mi pecho, mientras me preguntaba porque ella había muerto. Justamente ella. Mi boca quería decirle muchas cosas; que era causa del destino, que ella era una mala persona y por eso había muerto. Pero, no podía. Mis labios sólo podían articular, débilmente, su nombre.


¿Qué estaba mal?


¿Qué le molestaba?


Ya no había nadie que se interpusiera en nuestro camino.


Rosalie, desde el principio, era mi competencia. Yo realmente quería a Bella. La amaba.


Por la manera en que sonreía. La manera en que su boca se torcía cuando no creía en mis palabras. Cuando su ceño se fruncía por el enojo o la confusión. La forma en que sus labios se movían contra los míos… Cuando ella me hacía el amor. Ella era mi mundo. La luz de mis ojos. Mi todo.


Suspiré contra sus cabellos.


Si tan sólo Tanya hubiera conducido a una velocidad prudente, pudo haberse salvado.


¿Pero qué decía?


Mis hermanos y yo teníamos la culpa de la muerte de ella. De todo el mal que había en Forks.


No entendía porque nos comportábamos así.


Siempre habíamos sido los hijos modelos. La clase de jóvenes que los adultos querían tener como sus hijos; que los chicos de nuestra edad envidiaban y deseaban ser como nosotros. Unos chicos perfectos. Sin problemas.


¿Qué había cambiado?


Elizabeth Masen.


¿Con qué derecho venía esa señora a quitarnos a nuestro padre?


Él que se había hecho responsable de nosotros cuando Esme se había marchado. Sí, Esme nos había dejado. Se había divorciado de mi padre luego que enfrente de mis ojos le había prometido estar siempre a nuestro lado. Que hipócrita. Y entonces se había marchado al fin del mundo, mejor conocido como Forks. Eso nos dolió.


Quiero a mi mamá. Pero eso no le quita que sea una hipócrita.


Tenía solamente catorce años cuando ella se fue. Mi mundo se derrumbaba. Carlisle nos demostró que podíamos superarlo. Nos ayudó a seguir adelante. Alice lloró mucho y yo era el encargado de consolarla; Emmett era muy insensible y sólo le decía ''Resígnate a que mamá nunca va a volver. Ella no nos quiere''. ¿Cómo podría eso hacer sentir mejor a Alice?


Los siguientes años los sobrellevamos. Veíamos a Esme, pero la frialdad estaba presente. Deseábamos que nunca nos hubiera abandonado.


Elizabeth llegó y se llevó a nuestro padre con ella. Primero fueron los festivales de la escuela, los partidos de básquet… Pero luego fue mi cumpleaños. Lo pasé en compañía de mis hermanos y nadie más. Recibí una felicitación por teléfono de parte de Esme, pero me había comportado de manera cortante. Carlisle me había dejado para irse a una cena con Elizabeth.


Pero lo que realmente había colmado mi paciencia, era que durante la cena de noche buena anunciará su compromiso. ¿Y nuestros regalos de navidad? El dinero se lo había gastado en un costoso anillo de compromiso. Un enorme diamante, rodeado de diminutos rubíes y de oro con plata. Muy costoso. Elizabeth lo había visto con soberbia, y con voz falsamente dulce dijo ''Oh, no. No puedo aceptarlo'', y al segundo siguiente, ya lo tenía en su dedo.


La boda se había efectuado. Todos vestidos con traje. ¿La ironía? Es que estaba usando ese mismo traje para un funeral. El funeral de Tanya.


Ella nos había quitado a nuestro padre. Ella era la villana.


- Tanya será recordada por siempre –Continuó hablando el sacerdote-. Será recordada como antes del accidente; una jovencita vivaz y muy hermosa –Sus palabras sonaban monótonas, vacías. Como si no sintiera eso de verdad-. … Entonces, que el Señor la tenga en su gloria. Amén.


Nunca había ido al cementerio de Forks. No había necesidad. Pero en ese momento, estando yo ahí, veía lo tétrico del lugar. Oscuro y siniestro. En un día nublado, donde los rayos del Sol no pasaban las nubes. Un día muy triste.


Me sentía apenado. Yo era parte de la causa del sufrimiento de Bella. La abracé con más fuerza. No quería que se fuera de mí lado. Aunque… Ella merecía conocer la verdad. No sabía las consecuencias, pero me hacía una idea.


Ella me abandonaría.


Y sería peor si se lo dijera días antes de nuestra boda.


Un error tras otro.


Lo de Rosalie era comprensible, porque con ella había de dos: o la amabas o la odiabas. Todos cabían en la segunda opción, sólo fingían quererla para tener un lugar en la escuela, para no ser marginados. Tanya era otro caso: ella era la chica segundona que nadie tomaba enserio. La que todos los chicos se pasaban por no estar con la número uno –Rosalie-. Antes de nuestra llegada, suponíamos que toda la vida de Tanya había sido así, permaneciendo a la sombra de la chica Hale.


Y le quitamos su reinado demasiado pronto.


Cuando por fin ocupaba el lugar de Rosalie, llegamos nosotros y le destruimos el auto, ocasionando su muerte.


Mi cabeza dolía.


Tantos pensamientos confusos.


Sólo fui consciente de mí mano arrojando una rosa blanca arriba del ataúd, antes de que comenzaran a enterrarla.


R.I.P
Tanya Denali.

1988- 2005

Una hija, amiga y líder excelente.
Descansa en paz.


Los ojos de Bella por fin se habían secado.


Me molestaba verla llorar, porque eso me dolía.


Caminamos a su camioneta.


- Conduciré yo, ¿de acuerdo? –Pregunté.


Bella asintió y me entregó las llaves. Le abrí la puerta como siempre y entró sin decir nada.


Miraba a través del parabrisas, sin mirar realmente. Estaba ida.


Introduje la llave al contacto y arranqué.


- ¿Cómo te sientes? –Era obvio que se sentía mal. Pero necesitaba oír su voz.


Pestañeó varias veces, como saliendo de un trance. Su mirada estaba tan apagada, sin vida. Como la de Tanya.


- ¿Disculpa? ¿Qué has dicho? –Lucía avergonzada.


Negué con la cabeza.


- ¿Cómo te sientes?


Ella intentó sonreírme, pero sus labios sólo se torcieron de manera extraña.


- Te podría decir que estoy bien… -Me encantaría oírlo-. Pero, eso sería una mentira. No me gusta mentir, no me gustan las mentiras –Sus ojos se llenaron de lágrimas. Me dio tanta tristeza. Yo era el causante.


Me sentía impotente.


Las palabras de ella daban vueltas en mi cabeza.


''No me gustan las mentiras''


No le había mentido. Yo no le había negado que tenía parte de la culpa de la muerte de Tanya y de su rompimiento con Rosalie. Ella no me había preguntado.


- ¿Considerarías que la persona te ha mentido si no te dice nada? –Pregunté, asimilando todo.


No podía decirle la verdad.


Bella me dejaría.


- Claro –Ella me miró suspicaz-. ¿Hay algo que deba saber?


Tragué en seco.


Era ahora o nunca.


Ella merecía saber la verdad.

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