Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, sino que pertenecen a la señora Meyer. La historia es mía y nadie me ha pedido permiso para ponerla en otro lugar así que este es el único lugar donde se supone que debería estar.
_The Transferred_
Chapter 16 _TRETA_
BPOV
Sí, era necesario. Era personal.
La treta contra Tanya sería a las mil trescientas horas.
Ubicación: Salón de Matemáticas.
Nuestro maestro –de Alice, Edward y mío- se había estado ausentado alegando una enfermedad cardiovascular. Ajá, hace dos días lo había visto con una joven mujer que no era su esposa. Yo sólo fingí ''crazyness''.
Teníamos todo preparado. Sería genial ver el sufrimiento ajeno… Y no tan ajeno, pues de la persona despreciable que estábamos hablando era…
- ¡Hola, Isabella! –Dijo con un pésimo acento, Tanya.
… Swan, Tanya. Nuestro objetivo.
Me tape los oídos. Odiaba su horrenda voz nasal y creo que había visto la mueca de desagrado por parte de Alice, Emmett, Rosalie y Jasper.
Todos estábamos de acuerdo en que la voz de Tanya no era la más hermosa y melodiosa –como la de los Cullen o la de los Hale- pero no podía hablar normalmente.
Sonreí falsamente.
- ¡Hey, Tany! –Reí con malicia-. ¿Cómo has llegado a la escuela?
Rió con ironía y me mostro una hipócrita sonrisa; ya me encargaría de que cuando volviera a sonreír así de falsa no tuviera ningún diente.
- Ya que te largaste con mi n… Perdón, tu novio… Tuve que venirme en el horrendo autobús –Parloteó-. Y déjame decirte que sus asientos son más sucios que…
Caminamos rumbo a la entrada de la escuela, mientras ella seguía hablando sola. Sí bueno, sí en casa no era popular… Menos en Forks.
Te cuesta un poco acostumbrarse a la pequeña llovizna que cae del cielo, esas pequeñas gotas que casi no sientes sobre tu piel cuando caen, pero sabes que están ahí. Sí, pero Tanya exageró. Llevaba un horrendo impermeable amarillo que la hacía resaltar entre la multitud para mal. Hicimos como que no la conocíamos y nos fuimos a nuestras respectivas clases.
Edward tenía cierta influencia sobre la secretaria, y todos sabíamos de su secreta obsesión con él… ¡Tenía hasta un mechón de su cabello!
Pero cambiamos el horario de mi prima para que de esta manera pudiéramos llevar a cabo nuestra treta.
Le entregue su horario y Edward y yo partimos rumbo a Literatura.
Me moría de nervios, pero no podía esperar para hacer sufrir a mi prima. Además de que me molestaba el hecho de que ella hubiera puesto el ojo a aquel que yo proclamaba como mío. Sí, Edward Cullen era mío, y no lo compartía con nadie que no fueran sus hermanos, padres y los Hale. Sonaba posesiva, pero teniendo a este sexy modelo como novio, no quería arriesgarme.
Las primeras horas pasaron volando, y pronto la hora del almuerzo llego. Era un manojo de nervios, tome una bandeja y me forme en la fila para recoger el almuerzo. ¿Era mi imaginación o Tanya venía con Mike? Esperaba que Jessica Stanley no se enterara, porque si no, los Cullen, los Hale y yo, no seríamos los únicos con una treta.
Tomé una manzana y un refresco. Y entonces, comencé a babear. Edward entro gloriosamente a la cafetería, haciendo que muchas quedaran como yo y los chicos le mirasen con envidia. Sonreí. Aquel monumento andante, aquel Adonis, aquel Dios griego era solamente mío. Me mordí el labio.
Llego a mi lado y me paso un brazo por la cintura, mientras que con la otra agarraba la bandeja con mi comida. Me beso en la coronilla y sonreí aún más.
- ¿Sólo esto comerás, Bella? –Pregunto con reproche.
Asentí con la cabeza y me sonroje. No me acostumbraba a que alguien se preocupara genuinamente por mí. Mis padres siempre tomaban una preocupación superficial conmigo, nunca una verdadera. Que si mis calificaciones, que con quién pase la noche, que por qué me enferme; todo aquello por mera cortesía que por otra cosa.
- No me apetecía nada… -Suspiré y mire sus orbes-. Estoy nerviosa… Ya sabes… Son las mil doscientas horas, la hora siguiente…
- Haremos el plan y todo saldrá bien… -Me dio una rápido beso en los labios.
Sonreí y lo agarre del cuello de la camisa y estampe mis labios ferozmente con los de él. Gemí en su boca y me estremecí cuando sentí su mano en mi trasero. No era que me molestara, pero me ponía a mil.
Ataque con ferocidad y enrede mis dedos entre sus cabellos cobrizos, los jalé y gimió en mis labios. Su cálido aliento en mi boca se sentía tan bien. Sabía que posiblemente terminaría en los diarios mañana o esta misma tarde, puesto que escuchaba como nos tomaban fotos, pero me valió. Era feliz, más de lo que en mi vida entera había sido.
Nos separamos. Mi manzana y mi jugo sobre la charola, intactos; la charola puesta en el suelo. Abrí los ojos sorprendida. No había sentido en que momento lo había hecho y me di cuenta de otra cosa, su otra mano estaba sobre mi cuello, y sus finos dedos recorrían mi nuca de arriba abajo. Me estremecí.
- Creo que esta tarde debería ir a tu casa –Dije, coquetamente, mientras le guiñaba un ojo-. Y ahora que lo mencionas tengo hambre… De ti –Ronroneé.
Sonrió torcidamente.
- Guarda tus energías para tu prima, Bella Swan –Musito en mis labios con una voz marcadamente seductora.
Mi sonrisa idiota re-apareció.
Nos sentamos con nuestro grupo de amigos, y todo pasó entre bromas, la mayoría iban dirigidas hacia a mí, mi agresor: Emmett. Lo que hizo que el almuerzo fuera más llevadero, y dejara mis nervios de lado, era que Tanya se había ido a sentar con Tyler y Mike. Jessica y Lauren miraban desde el otro extremo de la cafetería a sus 'novios', se notaba que estaban enojadísimas y que querían cortarle la cabeza a mi prima. Yo por mi parte, no entendía como era que a Mike y a Tyler les gustaba la perra de Tanya. Y entonces, lo vi, no les atraía en lo más mínimo, sólo querían llamar la atención por hablar con la prima de la actual novia del famoso modelo, Edward Cullen.
Reí entre dientes ante mi descubrimiento y Edward me miro interrogante; yo negué con la cabeza y la plática se reanudó.
El timbre que anunciaba el final del almuerzo sonó, y todos nos separamos. Tanya se colgó del brazo de Edward. Le di una mirada envenenada.
- Tanya, querida… ¿Por qué te cuelgas del brazo de mi novio? –Pregunte, remarcando el mi.
Sonrió con burla y me saco la lengua.
- Porque, Isabella, soy nueva y me parecería cool que Eddie me llevara a mi próxima clase…
Reí. Pronto comenzaría el plan. Ella no sabía que nuestro maestro estaba ausente y eso era un punto a nuestro favor.
En cuanto llegamos, Tanya se sentó junto con Mike y yo con Edward. En unos diez minutos comenzaría todo…
- Edward… -Llamé, viendo al frente-. Tanya es una hueca, pero a veces es muy perspicaz.
Lo volteé a ver. Su mirada era dulce y sonreía torcidamente.
- Confiemos –Y entonces Emmett entró.
- ¡Silentcio, chicos! –Gritó con un horrible acento. Todos se callaron.
Emmett de verdad parecía un profesor y uno muy malo.
- Hoit, habrá un etxámen sorpresa –Reí entre dientes por su acento.
Hubo muchas exclamaciones de desacuerdo, pero mi amigo los volvió a silenciar.
Abrió el libro y saco varias hojas.
- Y será oral y escrito.
Levante mi mano y enseguida me miró. Me guiño un ojo y yo sonreí aún más, mientras me levantaba
- Creo que debería exentar a mí prima… -Comencé con voz angelical-. Ella es nueva e iba atrasada en esta materia…
Tanya me dio una mirada incrédula, pero rápidamente me siguió la corriente y asintió energéticamente con la cabeza.
- ¡Gah! No puedo hacer eso… -Gruño-. Soy un remplazo y me ordenaron poner examen a todos por igual.
Sonreí con lástima –obviamente fingida- y me senté de nuevo.
Nos repartió los 'exámenes' y para la sorpresa de muchos, las preguntas eran de lo más simples. Claro, Tanya sobreviviría copiando, pero que tal con el oral…
- Antes de que alumnos empiecen, quiero hacerles una aclaración… El escrito vale el diez por ciento de su calificación, ¡gah!, pero el oral valdrá el noventa… ¡Comiencen!
Edward y yo fuimos los primeros en terminar. Entregamos el examen y nos quedamos con Emmett.
- Aquí comienza la siguiente fase, Emm –Susurré y le di un rápido beso a Edward en los labios.
- ¡Gah! Señorita…
- Swan –Conteste con una sonrisa.
- ¡Swan! No puede besar en el salón de clases… Veinticinco puntos menos… Así que no espere los puntos de su examen escricto si lo paso y los de su prueba oral… ¡Gah!
Sonreí inocentemente. Emmett me dio una sonrisa cómplice.
- Lo siento, profe Azu, pero es que Edward es irresistible –Ronroneé.
-Es Azuceno, no Azu –Corrigió-. Ahora sentada…
Obedecí. Cogí la mano de mi novio y nos fuimos a sentar. Todos fueron terminando, inclusiva Tanya fue de las primeras en acabar. Pero no se libraría… Los exámenes eran diferentes y había copiado el de Mike… Así que, ¡suerte!
- Ahorra, continuaremos con el oral… -Anunció el profesor-. ¡Tú! –Señalo a Tanya.
- ¿Yo? –Pregunto, señalándose con su pulgar mi prima.
- ¿Ves a otra perra por aquí? ¡Sí, tú!
Se escucharon algunas risitas sofocadas, inclusive, creí percibir diversión en la voz de Emmett.
Tanya se levanto. Camino por el pasillo y al pasar a mi lado, estiré mi pie y su cara fue a dar al suelo. Todos se rieron. Cuando se levanto y vimos el moretón de su frente, estallamos en carcajadas. Solté un 'ups', pero me dio una mirada furiosa.
Se coloco a lado del maestro.
- Dime los puntos cardinales…
Ella le dio una mirada confusa.
- ¿Eso que tiene que ver con matemáticas o con los números?
- ¡Hazlo, carajo! –Gruño, Emmett. Casi suelto una risita histérica. Si mi cuñado se lo proponía, podía ser un gran maestro.
Tanya puso una mueca de angustia.
- Norte… -Me miro y yo le sonreí-. Su… ¿Sur?
- ¿Me está preguntando o me está diciendo?
La voz de Emmett la asustó, porque pegó un brinquito. Otra vez se escucharon risitas sofocadas.
- L-le digo… Umm… Este –Me miró de nuevo y yo dije bajo mi aliento 'pez'-. Y p-pez.
Todos estallaron en carcajadas, incluido Emmett, que había abandonado su faceta de 'maestro enojón'. En cuanto mi querido cuñado se tranquilizó, puso orden en la clase. Le dio una mirada enojada a Tanya.
- ¿Pez? ¿Enserio? –Dijo, 'enojado'-. ¡Señáleme ahora mismo hacia a donde se encuentra aquel dichoso punto!
Su mirada viajo hacia a mí y yo mire hacia arriba. Con su mano señalo el techo; todos miraron hacia donde ella indicaba, pero solo vieron la luz fosforescente. Volvieron a reírse.
- Ajá. Señáleme el Sur –Dijo. Ella señalo él Este-. Ahorra el Norte –Señaló el Sur-. Y el Este… -Señalo el Oeste.
Todos rieron. Mi prima nos había dado un espectáculo. Tal vez no todos podían ubicar los puntos cardinales, pero estos se encontraban en las cuatro paredes del salón. ¡Qué idiota era ella!
- Siguiente pregunta, ¡gah!
Ella asintió, temerosa. Ya la había regado, y si hubiera sido nuestro maestro de verdad, ya la hubiera reprobado en la materia.
- ¿Cómo se llama el actual presidente de Norte América? –Inquirió, sonriéndole coquetamente. Uh, esperaba que Rose no se enterara.
- Lo siento… -Dijo, mi prima. Su tono era petulante-. Pero yo no soy de aquí… Yo…
- Lo note por tu horrible acento.
Se rieron.
- Como le decía, yo vengo de Italia.
Emmett sonrió.
- ¿Y cómo se llama su presidente? –Já, ella era tan ignorante que ni siquiera lo respondería bien.
Tanya se giró de nuevo hacia mí. Pero me hice la desentendida y me volteé a la ventana. De reojo vi como miraba suplicante a Edward. Él le regalo una sonrisa, y si no supiera que era por el plan ya le hubiera armado una escena de celos. Él dijo bajo su aliento 'Max Steel'.
- Max Steel, profe –Respondió sonriendo.
¡En mi vida me había reído tanto! Se veía que no conocía para nada de política no de nada; ni mucho menos que había visto la televisión.
Emmett se 'enojo'.
- ¿¡Me está tomando el pelo, señorita!? –Gruño.
Toda la clase se quedo en silencio. Sólo se escuchaba la lluvia azotar contra el techo de la escuela.
Nadie se movió. Definitivamente, si Emmett no era maestro va que vuela para actor.
- ¡Restponda!
- N-no –Tanya sudaba frío.
Lo mejor de todo: esto estaría en YouTube.
El timbre sonó. Y me di cuenta de tres cosas…
La primera, Tanya era una estúpida y debía ponerse a leer el periódico más seguido.
Segunda, Emmett tenía que elegir entre ser profesor y actor; me inclinaba más por la segunda opción.
Y tercera, esta misma tarde el video estaría en mi canal.
Tanya salió súper avergonzada del salón, corrió a los baños y no salió hasta el final del día laboral, pero ni así se salvo. Por los pasillos se escuchaban las risitas, y no eran ocasionadas por mi torpeza, no señor, eran ocasionadas porque ya se había esparcido el chisme de las respuestas idiotas de mi odiosa prima.
Nos reunimos todos en el estacionamiento.
- Tanya, si te hace sentir mejor, la respuesta no era 'pez' era Oeste –Se burló, Alice.
Todos nos reímos.
- Eso fue cruel –Musitó ella, dándonos una mirada furibunda.
Deje de reírme y la mire, enojada.
- También fue cruel que te acostaras con Aurelio cuando yo salía con él… -Repliqué.
Mis amigos se me quedaron viendo, al igual que Edward.
- No. Lo. Puedo. Creer. –Dijo entrecortadamente, Alice-. ¿Tu ex se llamaba Aurelio?
Me sonroje y baje la mirada hacia mis pies.
- Era guapo –Me encogí de hombros-. Además ese no es el punto –Contraataqué viendo a Tanya-. Me has hecho sufrir… ¡Y te exijo que me des la respuesta!
Muchos se habían amontonado a nuestro alrededor, queriendo saber que era todo nuestro griterío.
- Yo… -Los ojos de Tanya se volvieron cristalinos, y soltó unas cuantas lágrimas-. ¡Te tengo envidia, sí! ¡Siempre te han puesto por delante de mí! ¡Siempre! Lo único que quería era un poco de atención…
Entonces, sentí lástima. Lástima por haberle hecho eso, cuando lo único que Tanya pedía era amor… Un amor que no encontraba ni con su familia ni con mis amigos.
- Lo siento, Tanya –La abrace. Ella lloró aún más; acaricie sus cabellos rizados-. Te prometo que pase lo que pase, siempre… -Me separe para ver sus ojos-. Siempre voy a estar para ti…
Ella sonrió y me abrazo con fuerza.
No era lo que esperaba, pero me alegraba que todo se hubiera solucionado y hubiera acabado bien.
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