Disclaimer: Twilight es de S.Meyer.
_The Transferred_
Chapter 7 _SISTER_
EPOV
Estaba viendo la televisión en la sala. No había nada bueno, por lo que solo hacía zapping.
No me podía sacar de la cabeza a la chica castaña, Bella. Pero aunque no sabía de dónde provenía ese ángel, me di cuenta que su acento no era americano. Lo más extraño, fue el cómo sus ojos me hipnotizaron, como me quede ahí, parado, viéndola como un completo idiota.
Sonreí cuando entro a la sala Alice con trece bolsas llenas.
Recordaba, vagamente, que eran más de veinte bolsas. Pero con Alice, no se sabía que era lo que pasaba cuando se refiere a compras.
- ¿Qué tal? –Saludé, amablemente.
Pasó de largo y se dirigió a la cocina, donde se encontraba mi madre. La saludo con un beso en la mejilla. Creo que era algo personal, el hecho de que tanto como Emmett y Alice me odiaran, ya que mis padres no se comportaban así conmigo.
Revisé la hora en mi reloj de muñeca. ¡Santo Dios! Eran las 7 pm.
Camine, vacilante, a la cocina donde Alice cacareaba alegremente sobre su día.
- Le ofrecí de buena gana quedarse aquí, mami –Replicó rápidamente, sonriendo.
- ¡Ay! Alice… Y ¿qué dijo? –Pregunto, mi madre devolviéndole la sonrisa.
Alice puso una cara pensativa. Tuve que fruncir los labios para no reírme de su mueca, pero aún así salió una sonrisa torcida.
Miró a mi mamá con ojos torturados y luego suspiró –como siempre, con dramatismo-.
- Ow, mami… -Musitó, con una sonrisa que no llego a los ojos-. ¡No quiso!-Lloriqueó.
Mi mamá le dio una mirada preocupada.
- ¿Y dónde se va a quedar, hija? –Inquirió, tranquilizadoramente. Estaba lavando algunos trastes sucios y secándolos.
Se me ocurrió la brillante idea de ayudarla. Entre completamente a la cocina, y tomé el trapo que sostenía entre sus manos. Ella me dio una mirada interrogante, a la que respondí con una sonrisa.
Terminó de lavar ese plato y me lo paso para secarlo.
Alice me dio una mirada fulminante. Inmediatamente me encogí. Sonrió de oreja a oreja y luego frunció el ceño.
- Se va a quedar con el perro –Escupió, entre dientes.
- ¡Alice! –Reprendió mi madre.
Mi hermana ni se inmuto y sonrió ampliamente.
- Los siento –Se disculpo, con tono inocente-. Costumbre.
Mamá la miró con los ojos en blanco y sonrió.
- Los Black no les han hecho nada a ustedes –Informó, con un tono maternal.
Alice frunció aún más el ceño y los labios. Estaba molesta.
Casi podía ver como el humo salía por sus diminutas orejas.
- ¡Pero qué dices, má! –Replicó, con un tono enojado-. ¡Sabes muy bien lo que nos ha hecho ese…! ¡Perro!
Oí como el plato que sostenía mi madre entre sus manos, caía al lavabo y salpicaba agua enjabonada. Estaba en shock. Se giró lentamente y señalo a Alice con un dedo acusador.
- A… Tu… Habitación… Alice –Dijo, entrecortadamente. Respiraba con dificultad.
Deje el trapo a un lado y ayude a mi madre a sentarse en una silla. Ella miró a la nada.
Corrí por un vaso a la alacena, pero ahí solo había sartenes.
- Están en la repisa de abajo –Susurró, mi hermana, antes de girarse. Salió de la cocina con pasos normales. Me asuste. Alice danzaba, no caminaba.
Agarré deprisa el vaso y lo llene de agua. Se lo entregué lentamente, esperando su reacción. Sus manos temblaban. Tomó el agua y se estremeció. Estaba preocupado por mi madre.
¿Quiénes eran los Black?
Tomé el teléfono de la cocina y le marqué a mi padre. Contesto al segundo timbre; le dije el estado en el que se encontraba y el porqué se había alterado. Respondió que en unos minutos iba a estar aquí.
Mi madre alzó la vista y me miró suplicante.
- No, Edward. La culpa no es de Allie –Suspiró-. ¡Es mía!
Yo la miré, horrorizado. ¿Qué quería decir con que ella tenía la culpa? ¡Sí Alice fue la que le grito!
La abracé y bese su frente.
- Ya. Todo va estar bien ahora, ¿sí? –Murmure, distraídamente, mientras acariciaba sus cabellos.
Carlisle llegó en menos de veinte minutos. Beso en los labios a mi madre y la abrazo.
Sonreí. Ellos de verdad que se amaban.
Camine hacia a las escaleras, cuando escuche el débil murmullo de la voz de mis padres, agradeciéndome.
Subí rápidamente y toqué a la puerta de Alice.
Me abrió la puerta con una mirada fulminante. Ni me inmute. Ahora me encontraba muy enojado con ella. La empuje delicadamente dentro de la habitación dentro de la habitación. Cerré la puerta con seguro.
- ¿Cuál es tu maldito problema Mary Alice Cullen? –Inquirí, molesto. Tenía las aletas de mi nariz estaban dilatados y respiraba entrecortadamente.
Miró sus uñas con indiferencia.
- A ti no te debo explicaciones –Replico mordaz-. ¡Se las debo a mis papás!
Mi mirada era fría y molesta. Era como mirar el hielo.
La tomé bruscamente del brazo y con una voz rasposa musite:
- Mira, Alice, mi mamá se puso mal por ti… A todo esto, ¿qué demonios les he hecho a ti y a Emmett para qué se porten así conmigo? –Sonrió, fieramente.
Agitó su brazo para liberarse. Deje de apretarlo, poco a poco, hasta soltarlo. Ella aún no perdía la sonrisa, pero sus ojos se tornaron cristalinos y se entrecerraron ligeramente.
- Mira que ahora vienes a preguntar, Edward –Escupió, dolida-. Hace más de cinco años que no te vemos…. Ni te molestaste en escribirnos… ¡Ni nada!
El llanto se desató y yo la miré preocupado. ¿Tan mal había estado estos años?
¿De verdad era un completo idiota, como ella había dicho?
- L-lo siento, sister –Me disculpe, mirando mis zapatos como si fueran lo más interesante del mundo.
Sister: de pequeños le solía decir así. Para todo era 'hey, sister' o 'discúlpame, sister', pero casi siempre la llamaba así. Era mi hermana y siempre lo sería, así qué, ¿por qué no llamarla así?
Pero en estos momentos me encontraba tan enojado conmigo mismo por desilusionar a mis hermanos que lo único que atiné a hacer fue abrazarme a mí mismo.
De pronto, tenía tanto frío. Y no era por el ambiente de Forks.
Alice dijo algo en un tono bajito que me sonó como: ''igual que de niño, no cambia''.
Arrastré mis pies a la cama y me senté sobre ella; mirando mis pies.
Alice POV
Vi como Edward miraba el suelo, ido.
Mi corazón se encogió. Sabía que mis palabras le habían afectado.
''L-lo siento, sister'' había dicho con un tono frágil y sincero.
Vi como en su pantalón había gotitas. Lo miré fijamente y vi como de sus ojos verdes –como esmeraldas- salían pequeñas lágrimas de dolor.
Y es que al ser mellizos, lo sentía como parte mía…
Como mi yo versión masculina.
Así, que a pesar de todo el daño que me había causado –y a Emmett- lo quería con todo mí ser, lo quería como a mis ojos. Lo necesitaba y eso nunca cambiaría, yo era su sister.
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