Disclaimer: Twilight es de S.M. Se menciona la canción de Katy Perry: Hot N' Cold.
_The Transferred_
Chapter 6_PADRES_
BPOV
Ignore todas las peticiones de Alice por convencerme de quedarme en su casa. Hasta me dijo que podría pagar mis gastos como huésped lavando su ropa.
Las negué.
Aunque fue muy difícil cuando puso su puchero de perrito triste. Se veía tan tierna con ese gesto.
Le dije que me las ingeniaría para encontrar un lugar donde pasarla estas semanas. Ella tras un suspiro, accedió a dejarme buscar un lugar por mi cuenta. Realmente parecía triste de que no quisiera irme a su casa, pero con Edward Cullen viviendo ahí, no creo que sea posible que ande por la casa sin cometer alguna estupidez.
Y con estupidez me refería a mis constantes sonrojos, balbuceos y caídas que sufría continuamente. A pesar de que el modelo se había portado muy bien conmigo aquella vez del helado, sentía que si nos pusieran en la misma habitación era de dos: o teníamos sexo salvaje o ni me atrevía a mirarle o hablarle. La primera fue mi favorita. Pero era obvio que la segunda sería lo que pasaría. Y si era así, preferiría no quedarme en la misma habitación que el.
Estaba en el Porsche, viendo por la ventana, cuando pasamos por una pintoresca casa de un piso, pero aun así grande. Las paredes eran de un azul celeste y la puerta era blanca con detalles de flores talladas en esta. Tenían un jardín precioso lleno de orquídeas y claveles, haciéndola ver mucho más bonita. Y para que pareciera aún más casa de cuentos de hadas, tenía una chimenea por la cual en esos momentos salía humo.
Alice se dio cuenta de mi cara de sorpresa. Le pregunte de quien era esa casa y ella respondió con una sonrisa que pertenecía a la familia Hale.
- ¿Quiénes son los Hale? –Pregunté, con la curiosidad pintada en mis facciones.
Ella sonrió con picardía.
- ¿Recuerdas al chico de los helados? –Asentí, recordando que mi amiga lo amaba-. Él es un Hale. Hay dos familias muy adineradas aquí en Forks: la primera los Cullen.-Sonrió. Sus dientes blancos destellaron-. La segunda, los Hale.
Así que ambos pertenecían a familias ricas. Mi cara se contrajo de dolor cuando me di cuenta de que Edward y yo éramos de distintos mundos. Aleje esos pensamientos esperando que Alice no se diera cuenta y puse una sonrisa.
Mi madre Renée Swan era una mesera de un restaurante de tres estrellas en Italia, por lo que su salario era más o menos bueno. Siempre había preferido a mi papá, ósea, al admirable jefe de policía Charlie Swan. Su trabajo como jefe pagaba un poquito mejor que el de mi madre, pero aún así nuestro estatus social era de nivel intermedio, ni ricachones ni muertos de hambre. Teníamos lo suficiente para vivir.
Alice evaluó mi expresión durante unos segundos que me parecieron interminables.
Trate de aligerar el ambiente tenso.
- ¿Q-qué, tengo changos en la cara, Alice? –Musité con ironía, mientras intentaba no ponerme colorada frente a ella.
Rió suavemente y negó con la cabeza, para después volver a arrancar.
- No. Es solo… Olvídalo, Bells –Vi como Alice buscaba una buena canción en la radio.
(you) You don't really want to stay, no
(but you) But you don't really want to go-o
You're hot then you're cold
You're yes then you're no
You're in and you're out
You're up and you're down
- ¿Hot and cold? –Inquirí, rebotando en mi asiento de la pura emoción.
¡Amaba esa canción!
Desde que la oí en la radio hace no mucho, me había hechizado. Y es que la letra tenía un significado… No había palabras para describir lo certera que era.
- ¿Te gusta Katty Perry, Bella? –Preguntó, la chica de cabellos negros con una sonrisa.
Asentí. Las dos comenzamos a cantar a todo pulmón la letra.
Llegamos al hospital y recogí mis pertenencias. Ni siquiera mi madre fue a tomarse un tiempo para despedirse, según Alice, solo dejo las maletas y se retiro.
Mi padre no había venido porque su trabajo como policía le pedía demasiado y a veces no tenía tiempo para mí y mi madre. Por eso mi madre hizo –obligo- a mi padre a que exigiera unas vacaciones de tres meses, para ellos dos.
¿Y qué de mí? Yo también extrañaba a mi papá, siempre. Me enoje –o me puse furiosas, como lo quieran ver- cuando ella dijo que eran vacaciones para ellos dos, y que como no tenían dinero para viajar, me dejarían al otro lado del mundo para ir a estudiar.
Mis maletas –que eran tres y una bolsa para salir- las tuvimos que dejar en los asientos traseros, pues la cajuela iba llena.
De regreso al área donde se ubicaban la mayoría de las casas, vi de nuevo la casa Hale y sonreí.
- ¿A qué se dedican los padres de Jasper? –Pregunté, observando como de la casa salía una joven rubia.
- Jazz tiene una gemela –Dijo viendo a la rubia. Sonó el claxon y la chica –que en esos momentos estaba regando las orquídeas- volteo a vernos y le regalo una sonrisa a Alice.
- Ah –Fue todo lo que solté, eso no era lo que le había preguntado.
Su rostro se ensombreció.
- Sus padres fallecieron el año pasado –Musitó, viendo la carretera.
Supuse que no quería entrar en detalles, por lo que no la presione.
- ¿Y los tuyos, Alice? –Dije con la voz algo pastosa. No sabía el porqué había salido así, y estaba segura de que no quería saberlo.
Ella se recompuso y sonrió de oreja a oreja.
- Mi padre, Carlisle, es doctor del hospital de Forks –Dijo con entusiasmo y me dio una mirada significativa. Yo enrojecí al comprenderla, claro, ahí me habían llevado esta mañana-.Y mi mamá, Esme es chef de un restaurante en Port Angels.
- Wow, Alice. Con razón compras demasiado –Murmure con una sonrisa.
- Es lo mínimo que pueden hacer por mi –Replicó con tono severo.
Allie me miró y suspiro. Se detuvo en una calle desierta.
- Cuando éramos más chicos, Edward, Emmett y yo, teníamos metas como cualquier niño –Sonrió, melancólica-. Cada quien tenía un sueño, Emmett quería ser jugador estrella del basquetbol profesional; Edward quería ser modelo.-Puso los ojos en blanco y luego suspiró con aire soñador-. Y yo, bailarina de ballet internacional.
Miró atreves del parabrisas y volvió a sonreír con tristeza.
Yo la miré, asombrada. Pues sí que tenían grandes metas.
- Mis padres no tenían el suficiente dinero para mandarnos a todos a escuelas especializadas para lo que queríamos. Pues mi mamá era ayudante de el cocinero del restaurante donde ahora ella es chef y papá era un enfermero –Sonrió, recordando-. No ganaban mucho, como te imaginaras.
Yo asentí, impaciente por escuchar el resto de la historia.
- Por lo que de sus tres hijos, escogieron a Edward para cumplir su sueño –Su sonrisa se borro y su expresión se volvió neutra-. A Emmett y a mí nos hicieron a un lado y Edward e hizo famoso. Fin de la historia.
Me quede sin palabras.
Alice quería decir que Edward era el favorito, y, aunque no lo mencionó, era obvio que sus palabras querían decir eso.
Que mientras ella y su hermano mayor iban a una escuela pública en el pueblito este, Edward era quien estudiaba fuera, para luego convertirse en modelo y volverse mundialmente famoso.
Las lágrimas de los ojos de Alice comenzaron a salir.
Ella había hecho mucho por mí. Así que le di un abrazo y una sonrisa sincera.
- Todo está bien. Todo estará bien… -Canturreé, acariciando sus lisos cabellos negros.
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