lunes, 27 de septiembre de 2010

The Transferred -Sentimientos

Disclaimer: Twilight es de S. Meyer.

_The Transferred_

Chapter 12 _SENTIMIENTOS_




EPOV


- ¡Por Dios, Bella! –Exclamó Alice con horror, mientras entraba a la casa.


A su lado venía Bella con una manta sobre sus hombros y pálida. Tenía los labios blancos, como una hoja de papel; sus ojos rojos y con nuevas lágrimas brotando de ellos.


Llevaba más de cinco horas sin que nadie supiera de ella, y de repente, está aquí, con una cara totalmente perturbada. Sentí como el color huía de mi rostro.


Hasta hace poco me encontraba sentado en el sillón, pero cuando vi a Bella, me levante corriendo hacia ella.


- ¿Estás bien, Bella? –Pregunté, nervioso. Su mirada –que se encontraba en el piso- se dirigió hacia mí y sentí como me traspasaba.


Me estremecí involuntariamente y deje escapar un jadeo cuando vi un golpe en su mejilla izquierda. No la había visto bien, ya que se encontraba de lado, pero cuando la vi, me quería morir.


Luego de esta preocupación y de una conversación con Alice, me di cuenta de que estaba enamorado de ella. Cada sonrisa que me regala, inmediatamente me hacía sonreír; si estaba triste, mi cara se descomponía al instante. Y era lo mismo con todos los sentimientos.


Pero, verla aquí, con ese tremendo golpe… La furia invadió todo mi ser.


- ¿Quién te ha hecho esto, Bella? –Siseé, viendo como aquella marca morada sobresalía de la piel nívea de mi Bella.


Ella se encogió y soltó un sollozó.


- No quiere hablar –Musitó, Alice. No veía a nadie, y no iba dirigido a nadie en especial. ¡Mierda! ¡Nadie le pregunto!


Algo dentro de mi estómago se revolvió. Era como miles de murciélagos revoloteando. Mis mejillas –luego de mucho tiempo- se tiñeron de color carmesí.


¡Bella se había arrojado a mis brazos, literalmente!


Hubiera estado perfecto, como una escena de amor, donde los protagonistas se confiesan su amor y todas esas cursilerías, si Bella no hubiera llorado desconsoladamente en mi pecho.


Llevé mi mano izquierda a su cintura, mientras con la mano derecha acariciaba sus cabellos castaños.


De un momento a otro, Bella y yo, estábamos en el sillón, sentados. Bueno, yo estaba sentado y ella estaba en mi regazo, dormida.


Después de un par de horas de llanto, se quedo dormida. Entre lágrimas murmuraba cosas como: 'es mío, es mío' o 'por favor, por favor, no me haga daño'.


Sentía como la furia anterior regresaba. Respiré un par de veces e intenté tranquilizar mi ser.


¿Qué persona sería tan cruel para lastimar a un ángel? ¿A mi ángel?


Los ojos me picaban, por el sueño, pero yo no quería dejar a Bella aquí, indefensa. Sentía que debía protegerla. Un bostezo salió de mi boca, alertando a todos los presentes que tenía sueño.


Los ojos me miraban curiosos y con ternura.


- ¿La quieres, verdad? –Inquirió, mi madre, regalándome una sonrisa tierna junto con una mirada dulce.


- Con todo mi ser –Esas palabras se escaparon de mis labios. No pude reprimirlas.


Y es que debía admitir que a mí me gustaba Bella. Podía ser yo la persona más egoísta y envidiosa del planeta, pero, todavía conservaba mi corazón.


El cual estaba ocupado por mi Bella. La hermosa, Isabella Marie Swan.


Aquella chica de Italia. ¿Cómo lo sabía? En una de las tantas conversaciones que hemos tenido me lo dijo.


Aún recuerdo cuando se lo pregunte.


Flash Back


Nos encontrábamos en el patio de la escuela, comiendo nuestros respectivos almuerzos cada uno. Cuando Bella soltó una frase que me dejo con la boca abierta:


- Shit! Ho dimenticato di medicina –Gruño, mientras se cruzaba de brazos y fruncía el ceño. ¿Dijo algo acerca de una medicina?


- ¿Lei ha parlato in italiano, Bella? –Inquirí, en su idioma. Aunque lo hice inconscientemente


- Sicuro. Io vengo da Italia –Murmuro, regalándome una sonrisa sincera-. Volterra, per essere precisi –Rió.


Fin del Flash Back


Desde ese día, cuando conversamos de lado privado, ella y yo hablamos en ese idioma.


Y es que al ser modelo Internacional, te exigían por lo menos, dominar tres idiomas. Yo hablo francés, catalán, italiano, portugués, japonés y español.


Los párpados se me comenzaron a cerrar, y de un momento a otro, ya me había quedado dormido.


Cuando abrí mis ojos, me encontraba en mi cama, envuelto entre mis sábanas. Pero sin ningún rastro de Isabella.


Gruñí, mientras me levantaba a trompicones de la cama. Incluso casi me caigo al suelo cuando me enrede con una sábana. Volví a gruñir y tallé mis ojos, intentando quitar esas lagañas que no me dejaban ver bien.


Bajé corriendo las escaleras. En el comedor estaban todos, Emmett y Alice, mamá y papá… Y Bella.


- Buenos días –Saludé, mientras me sentaba a lado de la chica que me traía de cabeza. Suspiré.


Mi madre me dio una mirada de emoción y mi padre –junto con Emmett y Alice- una mirada divertida.


Isabella bajó la mirada. Pero un sexto sentido me dijo que se había sonrojado.


Hacía poco que lo había descubierto. Y es que ahora me era fácil leer las expresiones de Bella, de mi Bella.


- Buenos días –Respondieron todos los Cullen a coro.


La joven a mi lado no respondió. Era como si estuviera en un trance.


- B-buenos días, Edward –Saludo, con voz temblorosa. Había pasado un minuto desde que los demás había respondido.


Le sonreí abiertamente, mientras miraba sus hermosos ojos achocolatados. Ella se sonrojó y desvió la mirada hacía su plato de cereal.


- Y… ¿Qué hay para desayunar? –Pregunté con tono amigable. Lo menos que quería era que Bella se sintiera intimidada ante mi presencia debido a ser un modelo.


Que pudiera sentir que era poca cosa para mí, cuando en realidad ella era mi mundo. Quería hacerle saber que siempre estaría con ella, siempre; que pasara lo que pasara estaría allí. Pero desde anoche, ella se había cerrado aún más conmigo. Un abismo se había abierto entre nosotros, no tan grande, pero si de una longitud considerable. Y eso me ponía mal. Me ponía mal el hecho de que posiblemente ella no me contaría lo que le había sucedido la noche anterior; y así no poder matar al canalla que le había hecho ese horrible golpe en su angelical rostro.


Mire de reojo como hacia una barrera con su cabello, dejándolo caer en su hombro derecho, tapando su rostro de mi campo de visión.


- Hay cereal y huevos revueltos, hijo –Respondió mi madre, con una sonrisa.


Yo le di una mirada de desconcierto.


- ¿Disculpa? –Dije entre dientes.


Mi mamá soltó una risita y negó con la cabeza, mientras susurraba ''pues sí que se le ha ido la cabeza a este muchacho''.


- Eso es lo que hay de desayunar, hijo –Musitó mi padre, con una sonrisita-, Huevos revueltos –Señalo el sartén que estaba en medio de la mesa-. Y cereal.


Yo asentí y me serví un poco de aquellos huevos revueltos. Fui a la alacena por un vaso. Cuando me di la vuelta, mi corazón di un vuelco.


Ahí, parada frente a mí, estaba Bella, dándome una sonrisa tímida y un sonrojo en sus suaves mejillas.


- Spiacente –Se disculpo con una risita, la cual no duro mucho, porque de pronto se calló.


- ¿C-che cosa è successo, Bella? –Pregunté acercándome a ella. La abracé, mientras ella se tensaba entre mis brazos.


Duro así unos segundos, hasta que se relajo y me correspondió el abrazo.


Comenzó a sollozar en mi pecho. Instintivamente, dirigí mis manos a sus cabellos y los acaricie con ternura.


Ella era mi vida, y sí, estaba total y perdidamente enamorado de ella.


- Edward –Susurró con voz pastosa, a causa de las lágrimas y sollozos-. Ti amo.


Mi corazón se acelero, y podía escuchar claramente su ritmo acelerado.


La sangre –de nuevo- se subió hasta mis mejillas, nariz y garganta. ¡Estaba sonrojándome!


Pero aún así, ¡era el chico más feliz del universo!


Mi ángel me miro con los ojos llenos de decisión. Se puso de puntitas y me beso. Apenas un simple roce, pero la intención del beso estaba ahí. Un simple roce, pero, era un beso. Sonreí y bese su mejilla. 


- Anche io –Respondí y después, uní mis labios con los de ella en un beso.


La sentí sonreír. Y en ese momento...


Se oyó un gritito, aquí, dentro de la cocina.

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