Disclaimer: Twilight es de S. Meyer.
_The Transferred_
Chapter 13 _DESCUBIERTOS_
BPOV
Nos giramos rápidamente para toparnos con las sorprendidas caras de Esme y Alice.
Mi amiga danzó hasta nuestra posición.
Un sonrojo me delató y escondí mi rostro en el pecho de Edward.
Sentí como tembló levemente cuando rió.
No es muy educado besarte en la casa de tu novio –o lo que Edward fuera de mí- mientras sus padres están aquí. Oí como algo frío se posaba en mis cabellos, ¿sus labios?
Sonreí y alcé el rostro para toparme con mi sonrisa favorita: la torcida de Edward. Otro sonrojo cubrió mis mejillas. Giré para mirar a Alice, que me veía con una ceja alzada y la curiosidad en sus ojos.
Edward agarró mi mano y la entrelazó con sus dedos. Me dio un apretón, indicándome que él estaba ahí para apoyarme. Sonreí a duras, pero pareció una extraña mueca.
- ¿Ustedes dos son…? –Indagó, Alice, con una sonrisa pícara.
El sonrojo aún no desaparecía, por lo que aumento más, hasta llegar al borde de que mi rostro ya no era de una tonalidad crema, si no, roja.
Vi de reojo como Edward asentía, mirando a Esme. La madre de Edward era una persona tan cariñosa que la sentía como una segunda madre, y ahora, era mi suegra. Me alegraba el hecho que no replicara el que su hijo y yo fuéramos algo.
No entendía con claridad lo que éramos, pues él en ningún momento me pidió que fuésemos novios, más sin embargo, él me había dicho que me amaba.
Pero, aún así veía con claridad, que Edward y yo éramos algo.
Alice soltó otro gritito.
- Pues… -No tenía idea de que decir, ¿por qué no había un manual de que hacer en casos cuando la madre de tu novio los encuentra besándose? Oh, sí. Claro que había, pero nunca me había detenido a leerlos porque nunca me imagine en la situación de que mi amor platónico, Edward Cullen, me llevara a su casa, y que además, su madre y su hermana, que resultó ser mi mejor amiga, nos encontraran besándonos-. Lo que sucede es que Edward y y-yo…
Genial, y ahora, ¿cómo continuar?
Edward carraspeó y todas las miradas que estaban sobre mí, inmediatamente, se dirigieron a él.
- Bella y yo somos, oficialmente, novios –Dijo con una sonrisita llena de picardía. Depositó un sonoro beso en mi mejilla, mientras me volví a sonrojar.
Yo se lo regresé con muchísimo entusiasmo y Esme rió encantada.
- ¡Por fin encontraste a tu chica ideal, Edward! –Rió, se acercó hasta mí y me dio un abrazo, la cual fue un poco difícil porque Edward aún sostenía mi mano. Hice un intento por regresárselo, pero no puede, por lo que sólo me deje abrazar. Se separo de mí y beso la otra mejilla donde mi novio, no me había besado.
Después de los numerosos gritos de Alice, Emmett y Carlisle, corrieron a ver qué sucedía.
Cuando vi sus expresiones me di cuenta de que no era lo que esperaban encontrarse. Ya que sus rostros iban desde la confusión hasta la perplejidad. Me sentí cohibida, porque no era lo mismo hablar con Alice y Esme, que con Emmett y Carlisle.
Les regale una sonrisa tímida. Me sorprendió que Edward también se cohibiera.
- Este… -Bien, se había quedado congelado. Con Esme y Alice fue fácil, ¿por qué no hacía lo mismo con ellos?
- Edward y yo somos novios –Dije con brusquedad, mi intención no era esa, pero las palabras salieron por si solas.
Ver a él chico que siempre se mostraba fuerte y decidido, vulnerable, me dio el valor para decir lo que de sus labios, que hace unos momentos me habían besado, no podían pronunciar.
Emmett -con su poco tacto- soltó una carcajada. Quise imaginarme que fue una reacción de sorpresa y no de Edward, porque si fuera así, yo…
- ¡Vaya! –Exclamó Carlisle-. No esperaba que sucediera tan pronto…
La sorpresa hizo su aparición en mis facciones, ¿a qué se refería con 'no esperaba que sucediera tan pronto'?
¿Es que él ya sabía de nuestros sentimientos recíprocos?
Me sonroje, y de nuevo, escondí mi rostro en el pecho de Edward.
- ¿Lo apruebas, papá? –Inquirió, Edward. No quería ver su rostro, porque estaba segura de que de un momento a otro, yo me derrumbaría si Carlisle no aprobará nuestra relación.
Llevábamos minutos como novios, pero ya me había acostumbrado a sus caricias y a sus besos. Me había vuelto aún más adicta a esta droga, y si la dejaba ahora, tendría que pasar por el doloroso proceso de desintoxicación.
Porque él era exactamente mi marca personal de heroína.
El silencio se prolongó. Me sentía incómoda y llena de miedos. Edward me abrazó, pero aún así, sabía que seguía temblando del miedo.
- Edward, hijo… -Suspiró Carlisle-. No entiendo el porqué me pides mi autorización, pero, si Bella te hace feliz… Adelante.
Mi corazón latió rápidamente.
Sonreí de oreja a oreja, para después, estampar mis labios contra los suyos.
Bien, tal vez no era lo adecuado, pero la emoción me invadió.
Edward correspondió el besó y me apretó más de la cintura. Tal vez no era el lugar ni el momento para tener sexo, pero ¿qué hacer cuando nuestros cuerpos nos piden más que un simple beso?
La estruendosa risa de Emmett nos hizo separarnos. Yo estaba tan roja y avergonzada, más que en toda mi vida junta.
Oficialmente, Edward y yo éramos novios, y no podía estar más feliz.
No todos los días tu amor platónico y tu se volvían novios, y menos, podías llegar a conocerlo e ir a la escuela juntos, mas sin embargo, me alegraba haber venido a vivir al pueblo de Forks, el lugar más lluvioso del mundo, porque había conocido a las personas más maravillosas que pudieran existir y entre ellas, a Edward Cullen, el amor de mi existencia.
Ahora si me podía dar el lujo de ser generosa, reí internamente, pensando en lo que dirían las chicas de la escuela de mí cuando me vieran llegar de la mano de semejante hombre.
Seguramente sería blanco de muchas habladurías por mucho tiempo. Me entristecí al saber que lo único que le podía a Edward era todo mi amor en cuerpo y alma. No le podía dar nada material; a lo que estaba acostumbrado con sus otras novias.
A lo que pensé aquella vez que me rompió el corazón cuando anunció a su primera novia oficial de la farándula, Nelly –voz de pito- Phoenix. Una cantante con voz de pito, y que se la pasa dando unos pinches grititos de mierda que te revientan los tímpanos. Me alegré cuando veía la cara de fastidio de Edward cuando esta le hablaba.
Y es que su voz era tan irritante que te daban ganas de cortarte las orejas. Sólo tenía ese disco de platino porque 'papi' y 'mami' se lo habían comprado. Pero, mis respetos a ellos. Eran tan grandes compositores, que siempre me la pasaba escuchado letras de ellos. Aunque estoy segura de que sus ventas disminuyeron cuando su hija comenzó a salir con Edward, ya que la mayoría de sus compradores eran mujeres, y en su mayoría también, fans de Edward Cullen.
Mi corazón se rompía cada vez que veía en las revistas como ellos se besaban. Y en mi pecho se había formado un hueco. Charlie se preocupó pues comía poco y tenía unas ojeras muy marcadas. Le había asegurado que estaba bien, pero eso ni yo me lo creía.
Pero luego de unos meses, Edward rompió con ella y fue como si el agujero de mi pecho estuviera curado, no, curado no, como si nunca hubiera habido un hueco.
Me reí de las palabras que él había utilizado para romper con ella.
- ''Simplemente no la soporto'' -Gruño, Edward, cuando el reportero le pregunto el motivo de que hubiera terminado con ella, luego de que meses atrás se les hubiera visto muy 'cariñositos'-. ''¿Haz escuchado su voz? ¡Es tan chillona! Parece como si le hubieran metido un pinche pito en la garganta'' -Rió.
Joder, me puse tan feliz que me enrollé con el chica más feo del salón.
Un frío beso en mi mejilla me hizo regresar a la realidad. Edward estaba atrás de mí, rodeando mi cintura en un abrazo cariñoso. Todos los Cullen habían salido de la cocina, supuse yo, para darnos más privacidad.
- ¿A qué te referías con 'voz de pito'? –Rió, Edward en mis cabellos, dejando su frío aliento en estos.
Yo negué con la cabeza y reí.
- ¿Recuerdas cuando salías con Nelly Phoenix? –Inquirí, intentando no mirar a sus hermosos ojos, y así, evitar que me leyeran los míos.
- ¿La de la voz irritante con la que salí hace unos años? –Pregunto con indiferencia.
- No fue hace unos años, fue hace siete meses –Corregí-. Y duraste siete meses y medio con ella.
Edward rió de nuevo, pero puede notar el deje de ironía.
- ¡Dios! ¿Conoces todo de mí, cierto? –Sabía que era retórica su pregunta, pero asentí de todos modos-. ¡Wow! ¿Y a qué viene ella ahora?
Me encogí de hombros de manera desdeñosa, quitándole importancia al asunto.
- Siempre me he preguntado el porqué habían terminado…
Él se había quedado callado y me pregunte si había dicho algo malo.
- N-no t-tienes porque contestarme… -Balbuceé como idiota, en un intento de arreglar las cosas.
Edward carraspeó.
- No es eso, Bella –Explicó. Su voz era neutra si ningún sentimiento. Pero entonces se hizo dulce-. Ella no era la mujer correcta para mí… ¡Y vaya que me alegro por eso! –Hizo una pausa-, Tú si lo eres… Eres mi complemento, mi otra parte… Mi todo…
Esas últimas palabras resonaron en la cocina.
No sabía cómo responder, pues nunca ningún chico me había dicho algo tan lindo y que de verdad lo sintiera.
Pero, ¿por qué no decirle todo lo que yo siento por él desde hace tiempo?
- Edward –Suspiré su nombre-. Mi mundo y todo lo que este implica, gira en torno a tu existencia… No tienes idea de lo mucho que te amo… Y posiblemente, es más de lo que tú a mí.
Edward me interrumpió.
- Eso es comparar un árbol con todo un bosque…
Yo me reí y negué con la cabeza.
- No tengo como contradecir eso, Edward. Te amo.
Él rió y me abrazó aún más.
- Yo más…
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