
SUMMARY: Edward tendrá que vivir en el departamento de dos desconocidas durante un mes, ¿el problema?: Ellas no saben que es hombre. AH/TH. ExB.
DISCLAIMER: Personajes obra de SM, la trama mía, y si hay fics parecidos es mera coincidencia (XD)
...
UN TRAVESTI EN MI DEPARTAMENTO
MEJORES AMIGAS
En cuanto terminamos de desayunar, Bella se paró de la mesa a recoger los platos que teníamos en frente.
—Bueno, ¿Quién lavará los de hoy? —preguntó mientras se dirigía a la cocina.
Oh, no. Que hueva me daba tener que lavar.
—Este… ¿no tienen confianza en este lugar? —pregunté fingiendo un tono horrorizado.
—¿De qué hablas? —la cara de Bella estaba llena de preguntas.
—Bueno, cuando vivía con mi antiguo compañero de cuarto, decidimos que la forma más fácil de ganarnos la confianza es ver la mugre que podemos llegar a dejar —sonreí orgulloso por lo que había dicho.
—Eso es una gilipollez —reprendió Bella.
—Yo estoy de acuerdo con Eli —Alice alzó su mano muy alto. Un olor desagradable se extendió por la habitación, ¿Qué demonios era eso? Olía como a… sudor. Volteé a mi alrededor y me di cuenta que tenía que venir ese horrendo hedor de Alice —. Es más, deberíamos de dejar la ropa sucia, a ver qué tan mal olerá —Creo que Alice está loca, o también quiere zafarse de los quehaceres.
—Escuchen, será mejor que nos turnemos las tareas. No me gusta la suciedad —se retorció Bella.
¿Por qué deben de ser tan limpias? Como si nos fuera a dar cáncer por no lavar los platos hoy… digo, ¿no? No sean ridículas. En algún lado leí que el hedor de la mujer es lo que nos atrae, no los perfumes. Pero tenía que aceptarlo, prefería oler el perfume de fresas de Bella, que la mugre de Alice. Y lo digo en serio, creo que aun no se ha bañado y apesta a rayos.
—¿Y cómo nos repartiremos las tareas? —pregunté con esa espantosa voz chillona para disimular, empezaba a creer que me pondría ronco en unos días.
—Creo que será al azar; no importa qué nos toque, lo tendremos que hacer, ¿de acuerdo? —Alice y yo asentimos cansados.
—Ok. Las tareas son: lavar los trastes, hacer la comida, hacer el desayuno, hacer la cena, lavar la ropa, barrer, trapear, planchar y limpiar el retrete —Ugh, no pude evitar la mueca de asco en lo último. Ojala no me tocara.
—Bueno, y ¿Cómo se supone que será al azar? —preguntó ceñuda Alice.
—Escribo cada tarea en un papel diferente, y cada quien saca tres papelitos, ¿está bien? —empezaba a creer que la tal Bella era aburrida.
—Si —chillé para que todo esto fuera más rápido.
—No me grites —masculló Bella algo ansiosa.
—Apúrate, Bella, quiero bañarme ya. Me siento tan sucia —lo último lo dijo con voz lasciva. Me estremecí, creo que dentro de poco me pondría duro.
—Ya está. Eli, saca uno —empujó todos los papelitos por la mesa. Saqué dos papelitos y decían:
HACER LA COMIDA y TRAPEAR
—¡Uju! —grité de alegría.
—Falta uno —gimió Alice de cansancio.
—Ya voy —avisé.
Me temblaba la mano ¿Y si me salía limpiar el retrete? Bueno, tenía la gran ventaja de quer eran chicas y lo dejan siempre limpio, ¿no es así?
Saqué el pequeño papelito y decía: LAVAR LA ROPA.
Uf, bueno, eso era de flojera. Al menos no me daría asco; bueno, eso creo ¿Si están en sus días y dejan manchada la ropa igual que Rose? Creo que esto tal vez sería asqueroso. Esperen, veré su ropa interior, y si son como creo que son, tienen ropa sexy.
¡Yeah!
—Rayos —masculló Bella.
—Sigo yo —Alice extendió su mano por la mesa y sacó los papelitos de a rápido.
HACER EL DESAYUNO, PLANCHAR y LAVAR LOS TRASTES
—Bueno, al menos no me tocó barrer —se encogió de hombros y esperamos la reacción de Bella.
—Supongo que me toca 'barrer', 'hacer la cena' y… —hizo una mueca de horror —'limpiar el retrete'.
—Bueno, me voy a bañar —anunció Alice dirigiéndose al pequeño baño.
Al ver a Bella haciendo gestos de incomodidad, me paré para dirigirme a mi cuarto. Si que estaban locas esas dos.
No tenía nada que hacer, así que me dirigí al pequeño paquete de libros que había traído para entretenerme y leer algo.
Tenía solo: A Sangre Fría de Truman Capote, El Amor en los Tiempos de Cólera de Gabriel García Márquez, El Retrato de Dorian Gray por Oscar Wilde y muchos más.
Cerré los ojos y señalé un libro. Era el Retrato de Dorian Gray.
Tomé el pequeño libro, me acosté en mi cama y empecé a leer.
No llevaba ni dos páginas cuando sentí la presencia de alguien mirándome.
—¿Deseas algo? —pregunté sin despegar la vista del libro.
—No, pero veo que estás leyendo Dorian Gray —era la voz de Bella. Bajé el libro.
—¿Lo has leído? —pregunté sorprendido. La mayoría de las chicas bonitas no leen libros o más bien no leen.
—Claro, me encanta como escribe Oscar Wilde. Como el de La Importancia de Llamarse Ernesto ¿lo has leído? —preguntó excitada.
—No, sólo he leído uno de sus cuentos —contesté avergonzado.
—¿Cuál? —su sonrisa se ensanchaba cada vez más.
—El Príncipe Feliz —un rubor se extendió por mis mejillas —. Lo leí en primaria —una risa nerviosa atravesó mis labios.
—Bueno, es realmente bueno. Aunque si tienes un gusto para los cuentos de terror, Edgar Allan Poe es ideal.
—¡A él si lo he leído! —grité emocionado.
—Sí, debo admitir que desde que leí Gato Negro, me dan miedo cualquier tipo de gatos —se estremeció.
—A todo esto… —dije pensando bien mi pregunta —¿Cuál es tú autor favorito?
—Es difícil elegir. Depende del genero, pero en el autor que estoy pensando sería Jane Austen, me encanta el romance — se hincó en mi cama.
—Sólo he leído uno de sus libros —admití.
—¿Cuál? —preguntó con los ojos brillantes.
—Sensatez y Sensibilidad —ella agachó un poco la mirada.
—Debes leer Orgullo y Prejuicio —sonó como a orden.
—Sí, pero en cuanto termine de leer Dorian Gray, ¿ok? —dije despreocupado.
—Está bien —iba a reanudar mi lectura, pero ella volvió a interrumpir.
—¿Qué música te gusta? —parecía realmente interesada. Tomé una fuerte respiración. No me gustaba que me interrumpieran cuando leía, pero al fin y al cabo seríamos compañeros, y era simpática.
—Creo que Rock, punk o pop, ¿y tú?
—Un poco de todo; especialmente ska —dijo con la respiración acelerada.
—¿En serio? No creí que las chicas… —antes de seguir, corregí mi oración —No creí que a muchas les gustara bailar slam o escuchar a Bob Marley.
—Me gusta Bob Marley, pero ya murió —parecía que se iba a romper.
—Bueno, a mí me encanta Nickelback y un poco de Ska-P —debía cambiar de tema, no sabría qué hacer si ella se ponía a llorar.
—Sí, son geniales —su brillante sonrisa volvió. —¿Tocas algún instrumento?
—El piano —respondí como si nada.
—Oh, que adorable. Sería genial que algún día tocaras para ver qué tal.
—¿Tú qué tocas?
—La guitarra, pero no me gusta tanto. Habría preferido aprender a tocar el violín —hizo un pequeño puchero.
—¿Por qué no lo intentas? Aun hay tiempo —apremié.
—Porque aun estudio y no le dedicaría todo mi tiempo —se encogió de hombros.
—Pero son vacaciones, Bella —animé. Le rodee los hombros y noté que estaba muy caliente ella. En el buen sentido, eh. No es que sea un mal pensado ni nada de eso, pero acabo de conocer a Alice y me doy cuenta del doble sentido que le encuentra a todo.
—¿Tienes fiebre? —pregunté tocando su mejilla.
—No —contestó, nerviosa. Extraño.
—Bueno, ¿quieres un chocolate? —animé.
—Si —me miró a los ojos y le brillaron tantito. Salimos de habitación.
Me dirigía la cocina, pero ella a la entrada principal.
—Espera, ¿no querías un chocolate? —me salió otro horrendo gallo.
—Sí, uno en el centro comercial, ¿no? —vaciló. Creo que el terror se notó en mi cara.
No quería salir vestido así. Bueno, estaba bien que solo me vieran dos personas, eso es soportable, pero no cien personas en un centro comercial.
Miedo.
—Es que… no me gustan esos, una vez parecía que me sirvieron uno con un laxante muy fuerte —y hablaba en serio, ¿Alguna vez han tenido que ir al baño ocho veces en una hora, o peor aún, quedarse sentado en el toilette por tres horas? Bueno, eso me ha pasado tres veces. Si, sé que es tonto no reaccionar a la primera, pero las apuestas con Emmett me hicieron rico.
—Pues pide otra cosa —dijo como si fuera obvio.
—No. Quiero preparar yo el chocolate —dije con un deje de indignación.
—No te enojes, está bien —me regaló una sonrisa tranquilizadora.
—¿Y qué cuenta tú vida? —pregunté mientras dejaba que la leche hirviera un poco.
—Nada interesante —hizo una mueca.
—Sabes, de pequeño —se me quedó viendo raro por un instante. Espera, soy mujer, ¿no? —. Perdón, de pequeña, tenía una tortuguita que se ahogó en el chocolate de Emmett —solté una pequeña risita, pero Bella se me quedó viendo ceñuda.
—No tiene gracia —declaró seriamente.
—Es que… pensamos que a la tortuga le encantaría tomar chocolate caliente, así que cuando mi madre hizo eso, Emmett y yo tomamos un platón lleno de chocolate y sumergimos a la tortuga ahí como si fuera su pecera. Al inicio, se retorció, y creí que disfrutaba de eso y por eso sus retorcijones. Emmett y yo la dejamos ahí hasta la noche. Volvimos y estaba boca arriba —empecé a titubear, recordaba eso como si fuera ayer, y aún no puedo superar que maté a Stuart, mi pequeña tortuguita —; llamamos a papá y nos dijo que porque estaba caliente el chocolate fue como si la hubiéramos puesto a hervir para comérnosla —una lagrima se iba a derramar, pero la detuve.
Esperen, en verdad parecía una mujer si seguía actuando así.
Joder.
—Oh, Eli —frotó un poco mi espalda.
—Lo peor fue que Emmett se llevó muy en serio lo que dijo papá, y le arrancó una pata a Stuart para comérsela —en ese momento Bella se me quedó viendo con ojos asustados.
Cielos, Emmett no tenía ningún respeto. ¡Se comió una pata de Stuart!
—Será mejor que dejemos el tema de Stuart —tomó el chocolate en polvo pero de repente se tropezó de una forma demasiado ridícula y terminó espolvoreándome de chocolate. Claro, ella terminó con el culo moreteado.
La forma en que se quedó tirada en el piso fue demasiado chistosa para no burlarse de ello.
—No te rías —gritó mientras me lanzaba más chocolate.
—Deja ayudarte —dije extendiendo mi mano, pero ella tiró de mí e hizo que callera.
Mi maldito culo.
Estaba ardiendo, y creo que una de las siliconas explotó.
Toqué mi trasero con cuidado. Bueno, una de las siliconas estaba como que golpeado y la otra estaba a punto de caerse. Me levanté de prisa antes de que la pequeña Alice entrara por el ruido y se diera cuenta que usaba siliconas.
Bella seguía riéndose.
—¿A dónde vas? —preguntó cuando ya estaba tocando el pomo de mi puerta.
Una escusa. Una escucha. Una escusa, rápido.
—Me haré una paja —¿Qué había dicho? ¿De dónde saqué esa tontería?
Bella se levantó un poco para verme con ojos… lujuriosos.
Bueno, ahora si me haría una paja, y una de las buenas.
—Espera —dijo antes de que cerrara mi puerta. Se levantó y se acercó un poco —yo también quiero acomp… —dejó su oración inconclusa —También quiero que seamos mejores amigas —había algo en su mirada que parecía estar decepcionada.
Antes de pensármelo, besé su mejilla como en respuesta; ella se quedó inmóvil y en shock.
Quería tirármela más que nunca, pero debía resistir un mes. Claro, un mes y nada más. Sería libre.
Excelente, me tienes con las lagrimas afuera de tanto reir... divino!!!
ResponderEliminar