Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer. Y la historia es mía. Prohibido la copia de esta historia. Dale Suave
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Te Tengo
EPOV
Mis manos viajaron por sus muslos. Ella gimió.
- Tus manos están frías –Se quejó.
Me reí. Ella mordió mi labio inferior. Cerró sus piernas alrededor de mi cintura y movió su cuerpo para acorralarme a mí contra el escritorio. Desenredó sus piernas. Sus ojos relucían llenos de picardía. Solté un gemido.
Sus pálidas manos se deshicieron de mi saco negro. Lo arrojó encima del escritorio. Prosiguió con mi camisera de botones, hasta que mi torso quedo ante su vista.
Sus manos bajaron hacía mis pantalones. Me dio una sonrisa juguetona.
- Eres muy apuesto, Edward -Ronroneó-. ¿Qué tan bien dotado estarás?
Besé sus labios.
- ¿Por qué no lo averiguas por ti misma? -Respondí, con un tono pícaro y un guiño de ojo.
Bella rió y desabrochó mi pantalón. Éste cayó hasta mis tobillos, dejándome semi desnudo frente a ella. Pasó su lengua por sus labios. Se me hacía injusto que ella aún mantuviera toda su ropa, mientras que a mí, sólo me quedaban mis bóxers.
La atraje hacía mi cuerpo. Ella soltó un jadeo ronco por la sorpresa. Busqué sus labios. Nuestro beso se estaba haciendo frenético, desesperado. Comencé a desabrocharle su blusa abotonada. Con la falda no había problema.
Bajé mis labios hasta su cuello y lo mordisqueé, dejando un hilo de sangre, Bella siseó.
- Eres muy agresivo...
Reí—. Pero sé que te gusta.
Pronto su sujetador estaba a mi vista. Gemí. Encaje... Con lentitud, deslicé los tirantes del sujetador hacia abajo. Recorrí sus hombros, pasé por su delicada espalda hasta el broche. Rápidamente lo abrí, dejando al descubierto sus preciosos senos.
- Te tengo.
Mordisqueé sus pezones, mientras pasaba mis manos por su espalda. Ella soltaba suspiros de satisfacción. Jalé con mis dientes su ombligo, dejándole las marcas de los dientes. Bella gimió. Moví mi cuerpo para acorralarla de nuevo contra el escritorio. Recargó sus manos en el escritorio y se dejó hacer. Cerró sus ojos. Besé todo su cuerpo, mordí su cuello y sus pechos… Acaricie cada parte de su ser.
Pero yo también quería sentir placer.
- Chúpamela –Pedí.
Abrió un ojo, pero no cambió su posición. Fruncí el ceño.
- Chúpamela –Repetí.
Sonrió—. No.
- ¿No?
Rió.
Me comencé a enojar. ¡Sólo quería que me la chupara! A la asquerosa de Tanya no le gustaba, pero estaba seguro que a Bella le encantaba metérselos a la boca. Sonreí. Bajé mis bóxers dejando a la vista mi enorme pene. Muy erecto. Muy grande.
Bella abrió los ojos.
- Esta bien –Rió, arrodillándose—. Tú ganas.
Abrió su pequeña boca en forma de una enorme 'o', aproveché esa oportunidad para meterle mi miembro en su boca. Tosió un poco. Reí. Colocó sus manos en la base y lo acarició un poco; luego masajeó mis testículos, mientras me chupaba mi polla. Gemí fuertemente. Enredó su lengua en la punta y… ¡Jodes! Se sentía putamente glorioso. Su cálida saliva ya estaba por todo mi sexo. Pronto me correría. Mordisqueo suavemente en algunas zonas que…
- Córrete ya… -Musitó, para luego comenzar a dar de lengüetazos por todo mi miembro.
De pronto sentí como el placer se pasaba por todo mi cuerpo como una placentera corriente eléctrica. Me corrí en la boca de Bella, que no se quejó y se tomó todo, incluso algunas gotitas que se habían escurrido por mi pene.
Se levantó y me besó. Su lengua masajeó la mía. Se sentía caliente. Mi piel ardía de la excitación. Mi pene de nuevo se estaba poniendo duro. Sus manos recorrieron mi torso hasta que las dejó en mis hombros.
Enredó de nuevo sus piernas alrededor de mis caderas. Metí mis manos por debajo de su falda, para descubrir que la perra no traía ropa interior.
- ¿Y tus bragas? –Pregunté en un susurró, escondiendo mi rostro en su cuello.
- Pensé que esto pasaría –Suspiró-. No me puse el día de hoy.
Gemí—. ¿Has andado todo el día sin bragas?
Ella asintió.
¡Adiós cordura!
Moví bruscamente su cuerpo y metí mi polla en ella. Gimió fuertemente. Su espalda se arqueó. Apoyó sus manos en el escritorio. La embestí suavemente, en un ritmo tranquilo. Ella bufó.
- ¿Puedes ir más rápido? ¡Parece tu primera vez!
Y lo era. Con ella.
Aumenté la velocidad. Bella gimió más fuerte. De repente, sus uñas yacían encajadas en mi espalda y la arañaban con cada embestida. Me acomodé para tener un acceso mejor y fui más rápido. Cada quién gemía incoherencias, pero estábamos de acuerdo en que el placer era mucho. Y era increíble. Nunca había experimentado eso con ninguna chica, y no es que hubiera estado con muchas, pero Bella era la única que traía esas sensaciones.
Pasaban los minutos.
La oficina se debió vaciar desde rato atrás. Suspiré. Succioné su cuello. Sus senos chocaban contra mi pecho con cada embestida, rozándome con sus erectos pezones. Sentíamos cerca el orgasmo. Ella se movió frenéticamente contra mis caderas, buscando más fricción. Hice lo mismo. Buscó mis labios, y los dejé encontrar. Nos besamos con pasión, con lujuria, como si lo necesitáramos. Nos movimos con más rapidez… Y lo alcanzamos, el ansiado clímax.
BPOV
El mejor sexo de mi vida.
No exageraba.
Era cierto.
Nuestros cuerpos estaban cubiertos de sudor. Edward se había dejado caer sobre mi cuerpo, y yo sobre el escritorio. Respirábamos agitadamente. Él sonrió de lado.
- ¿Estuvo bien? –Preguntó.
Reí. No quería quedar como una lambiscona, pero no estaría correcto mentir. Tampoco quería quedar muy dura con él, porque estaba lejos de ser un asco. Le sonreí coquetamente, esperando que entendiera mi mensaje.
Edward besó mis labios de nuevo.
Sus besos eran deliciosos. No se apuraba al momento de besar, los daba lentos pero a la vez intensos. No había manera de explicar su forma de besar, porque era única. Hacía que mi cuerpo se estremeciera entre sus brazos y quisiera quedarme besándolo siempre.
- ¿Puedes moverte? –Pedí.
No quería sentir su cuerpo en contacto directo con el mío. Eso sólo hacía que no me quisiera mover y quedarme a su lado toda la noche haciendo cosas indecentes.
Se giró a un costado. Lo miré. Su espalda ancha y fuerte. Sus bien ejercitados brazos. Su torso marcado… Sus piernas fuertes… Perfecto. Atractivamente sexy.
Sonrió de lado.
- ¿Quieres una foto?
- Por favor.
Rió entre dientes.
Me levanté del escritorio y recogí mi ropa. Me coloqué mi sostén y mi blusa. Acomodé mi cabello en un intento de coleta. Cuando me giré para ver a Edward, él ya se encontraba vestido y me esperaba en el marco de la puerta.
Apagué mi laptop y la guardé en mi maleta. Cuando salimos del edificio no había nadie. Mis manos picaban y me di cuenta que quería tomar entre la mía, la mano de Edward. Pero había cámaras en cada esquina. Suspiré. Él volteó su cabeza para verme, curioso; negué con la cabeza y mantuve mi cabeza hacia el frente, intentando ignorar la sensación de mis manos.
Salimos al estacionamiento. Miré como mantenía abierta la puerta de su auto.
- Sube –Ordenó.
Me encogí de hombros y entré.
Su auto era cálido, como él. Entró por la puerta del conductor y arrancó. Acerqué mi mano al reproductor de música, y lo encendí. Una tranquila canción sonó.
- Claro de Luna –Suspiré.
Me recargué contra el respaldo y cerré mis ojos. Nada mejor después del sexo que una relajante canción y un cómodo asiento. Abrí un ojo. Edward estaba concentrado en la carretera. Bajé mi vista hacia su brazo, estaba en la palanca.
Sin previo aviso, coloqué mi mano sobre la suya. Cerré mi ojo. Su mano envolvió la mía, haciendo que mi cuerpo sintiera una enorme paz. Edward era lo que necesitaba. Suspiré.
Deseaba permanecer a su lado, pero por el momento, sólo sería la otra. Sería la que no saldría en público con él; a la que no le regalaría besos frente a todos, ni un abrazo. Porque se los daría a su novia. Su odiosa novia.
Había tenido la oportunidad de conocerla. Tanya se pavoneaba por todo el edificio como si fuera la dueña. Daba órdenes a quien fuera, incluso a los que no trabajaban ahí. Una molestia total. Sólo había ido dos veces, pero terminaba con un dolor de cabeza. Casi no salía de la oficina e interrumpía a Edward mientras trabajaba.
Tal vez no me molestaba el hecho que lo distrajera. Tal vez era el simple hecho de que ella lo besará en mis narices…
Tanya sería mi dolor de cabeza, pero Edward mi analgésico.
estaaa genialll
ResponderEliminarya kierooo ver el siguiente capiii
hahaha te me habias perdiidoo!!! pero e encontre!!!
ResponderEliminarbuen cap
xoxo
M