Disclaimer: Los personajes no me pertenecen ¡Lo saben! Pertenecen a la señora Meyer y su casa editora. Yo sólo juego con los personajes, moviendolos a mi gusto.I Will Make You a Woman
Bella no dijo nada. No hacían falta las palabras. Edward, que aún tenía cubierto el rostro, soltó un grito y se llevó las manos a la boca. Abrió los ojos lo más grandes posibles y miró con horror a Bella.
- Y-yo… -Sus mejillas se calentaron, el inevitable sonrojo ya estaba ahí.
La castaña cerró la laptop y se sentó en la cama, viendo el ligero movimiento que ella hacía con sus pies de adelante para atrás. Ella también se había sonrojado. Que tú mejor amigo, o el que creías que era tu mejor amigo, venga y te diga que gusta de ti, es algo difícil de creer, casi imposible.
Edward se acercó despacio a la cama, examinando la reacción de la chica. Se sentó junto a ella y le pasó un brazo por los hombros. Ella no se alejó, no hizo nada. Aún estaba perdida en sus pensamientos.
- ¿En qué estás pensando? –Preguntó, Edward. Luego de cinco minutos, el silencio lo estaba volviendo loco.
Bella suspiró.
- No creí que precisamente tú me dirías eso –Murmuró, algunas gotas saladas resbalaban por sus mejillas-. T-te considero un verdadero amigo…
Edward soltó un suspiro. Deseaba que nunca hubiera dicho nada. Estaba pensando hablarle de sus sentimientos después de que el plan resultara y Bella tuviera el corazón roto, para que ella lo aceptara. Pero, ahora había echado todo a perder y tendría que modificar todo su plan. Se regañó mentalmente por haberle dicho que le gustaba antes de tiempo.
- Bella –La interrumpió-. Sé que te gusto.
La castaña se sonrojó y desvió la mirada. Edward sonrió torcidamente, eso, sin que ella supiera, le decía más de una cosa. La primera, era que efectivamente, ella sentía algo más que una amistad por él; y la segunda, era que era como un libro abierto, y podía ver todas sus emociones.
- Edward… -Gimió. ¿Y qué si le gustaba? No iba a intentar algo, ya tenía a Rosalie-. No lo hagas más difícil.
Edward gruñó.
- ¿Es por Rosalie? ¿Por eso es que me estás rechazando? –Comenzaba a molestarse-. ¿Por qué no te tomas un tiempo y lo intentas? –Se acercó lentamente a sus labios, ella no hizo nada por apartarse-. Puede que estar conmigo… Te guste –Y la besó.
El beso era perfecto. Sin prisas… Lento, suave. Sus labios se movían acompasadamente. Edward delineó su labio inferior, Bella dudó un poco, pero terminó abriendo su boca lentamente. Sus lenguas se entrelazaron, profundizando el beso. Bella llevo sus manos a los cabellos rebeldes del chico, enredando sus dedos en estos. El beso se prolongó hasta que no pudieron respirar.
La castaña tenía el rostro rojo, al igual que Edward, que sus ojos brillaban con alegría. Se acercó a ella y le robó un corto beso. Bella agachó la cabeza. Estaba muy apenada por lo que acababa de hacer. ¡Se había besado con Edward! No pensó que hubiera mejor forma besar que la de Rosalie, pero Edward acababa de demostrar lo contrario. Soltó un ligero suspiro.
Edward sonrió.
- ¿Y qué tal?
Bella sonrió a medias y lo miró. Sus grandes ojos cafés se veían ilusionados.
- Fue… -Suspiró-. No tengo palabras para describirlo, Edward –Sonrió ampliamente-. Me gustaría… Intentarlo, salir contigo.
Edward rió eufórico y le dio otro beso.
Esa tarde se la pasaron entre besos y palabras bonitas. El plan se había cambiado radicalmente, pero Edward todavía quería llevarlo a cabo. Dejar a Rosalie como una maldita zorra infiel era algo que deseaba, aunque no sabía porque, ya tenía a Bella. Tal vez se debiera al temor de que, después, Bella le dijera que regresaría con Rosalie y que sólo había estado con él para experimentar cosas nuevas.
O, solamente odiaba demasiado a Rosalie y la quería ver enterrada en lo más profundo de la oscura tierra.
Al caer la noche, Edward se regresó a su casa. Estaba tan feliz por lo que había pasado esa tarde que no lo pudo disimular ante su familia. Cuando le preguntaron el motivo, él sonrió y negó con la cabeza, diciéndoles que nada había pasado en realidad. Alice sonrió. Conocía demasiado bien a su hermano para saber que algo se traía entre manos.
Poco después que la cena terminara, cada quién partió a su habitación, claro, luego de ayudar a Esme a recoger todo. Alice se escabulló a la habitación de Edward. Emmett ya estaba ahí.
- ¿Qué planeas, Edward? –Preguntó sin rodeos, su hermana, sonriendo maquiavélicamente.
Edward rió.
- Emmett –El aludido se giro para encararlo-. ¿Te interesa de verdad Rosalie?
Su hermano rió entre dientes, avergonzado.
- ¡Vamos, claro que no! –Hizo una mueca de asco-. Sólo quería tirármela una noche… Pero creo que está empezando a gustarme…
- Está bien –Interrumpió, Edward-. Este es el plan…
El de ojos esmeraldas les contó su plan. Alice sonrió. Una cosa es que le gustara Jasper, y otra que le agradara su hermana. No era nada personal, pero la rubia ya se había encargado de persuadir a Jasper de que no saliera con ella, esto, sin duda, la destruiría. Emmett que era muy consciente de los daños que causaría, estaba un poco reacio al principio, pero Edward era un manipulador de primera y lo convenció de inmediato, prometiéndole que él se quedaría con Rosalie al final y que ni Bella ni él, se meterían en su relación. Emmett era muy crédulo y confió ciegamente en Edward.
Al día siguiente, tal y como el plan estaba escrito, Emmett fue la sombra de Rosalie ese día. Conversaban de todo y él se la pasaba halagando sus pechos, sus curvas, sus piernas, sus ojos, su cabello… Todo. Ella le sonreía. Rosalie era muy altanera y nadie entendía como podía salir con alguien tan dulce como Bella. Después de tres días de estar siempre juntos, Rosalie se lo llevo a su casa. Emmett traía una pequeña grabadora en el bolsillo de su pantalón. Cuando la rubia se lo quitara, lo dejaría cerca para poder grabar todo y así mostrárselo a Bella.
Rosalie no paraba de gemir y decir lo bueno que era Emmett. Emmett se limitaba a besarla; no quería que su voz quedara en la cinta de grabación. Luego de tres horas, la rubia se quedo profundamente dormida. El Cullen tomó la grabadora y lo dejo en stop. Con el volumen bajo, escuchó un pedazo de la grabación.
- A-ah, más m-más –Gemía fuertemente, Rosalie.
Emmett sonrió.
Se vistió rápidamente y salió de la habitación.
Jasper Hale nunca se dio cuenta que Emmett estaba en su casa. Había pasado toda la tarde con Alice en Port Angels comprando ropa y accesorios. No regresó hasta entradas las diez de la noche.
Rosalie tampoco se dio cuenta de la ausencia de Emmett. Hasta el día siguiente, que había despertado no lo vio a su lado. Se vistió como de costumbre, extravagantemente hermosa.
Con un mini vestido rojo y provocador con un cinturón ancho negro a la cintura; tacones de diez centímetros y labios con labial rojo pasión. Toda una provocadora.
Muchos le chiflaron, muchos la envidiaron.
Ella sonreía. Feliz de la belleza que le había tocado, sin saber, que más tarde, todo lo que ella tenía… Se iría en un segundo.
Las primeras horas transcurrieron de forma normal, parecía un día cualquiera, un día muy aburrido que no parecía no tener nada interesante. A veces, las cosas no son como parecen.
El descanso llegó.
Todos estaban sentados en su mesa habitual, esta vez, Tanya se les había unido. Rosalie hablaba en discretos susurros con Emmett. Bella hablaba de alguna tarea con Jasper, Edward platicaba con Tanya, pero no se veía a Alice en ninguna parte.
Pasaron unos minutos y entonces, la voz de la locutora de la radio estudiantil habló.
- ¡Chicos de Forks High! –Su voz se oía animada. Edward sonrió. Perfecto-. ¿Quién creen que ayer estaba engañando a su novia? –Rosalie se hizo la desentendida. Aunque sabía que era ella. No tenía idea de cómo se había corrido el chisme, porque Emmett estaba en todas sus clases y no había hablado con nadie más que con ella. Bella en cambio, seguí hablando de la tarea, hasta que la locutora continuó-. ¡Rosalie Hale! Querida Bella Swan, ¿qué se siente que tu novia te ponga los cuernos con un hombre? –Bella se calló inmediatamente. No creía lo que recién escuchaba, tal vez se había confundido, o algo. Rosalie no sería capaz de hacerle algo así. Ella había besado a Edward, muchas veces, pero eso no contaba como engaño oficialmente, porque no habían tenido relaciones sexuales.
Pero sus cavilaciones fueron interrumpidas por la voz de Rosalie, gimiendo muy fuerte. Rosalie se sonrojó. Edward luchó por contener una sonrisa y Emmett se no dijo nada, como si eso le valiera un comino. Bella se levantó muy rápido, las lágrimas se acumulaban en sus ojos y todo el alumnado se reía de ella.
¿A dónde ir?
Corrió hasta las canchas. Estaban vacías desde la hora anterior, allí podría desahogarse.
Lloró fuertemente. Edward aguardaba en las sombras. Después de unos minutos se acercó a ella y la abrazó con fuerza, acariciando sus cabellos, mientras ella lloraba en su pecho con amargura.
Las horas transcurrieron, el último timbre sonó.
Bella se separó de Edward y secó los restos de lágrimas. Le regaló una mueca que pretendía ser una sonrisa. En cambio, el de ojos verdes le sonrió torcidamente.
- ¿Estarás bien? –Preguntó, suavemente, a centímetros de sus labios.
Ella asintió y acortó la distancia para darle un beso.
Fue como días atrás. La pasión se encendió. Los labios de Edward se fueron a su cuello, ella hizo la cabeza hacia atrás para darle más acceso. Le dejó un pequeño chupetón y siguió bajando hasta su hombro derecho donde mordió suavemente. Bella gimió. Edward regresó a sus labios y los devoró. Hace tiempo que le tenía ganas a Bella Swan, y parecía que por fin, ese día, se cumpliría su meta: hacerla mujer en todo el sentido de la palabra. Su mujer.
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