lunes, 4 de octubre de 2010

I Will Make You a Woman -Capítulo 11

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen ¡Lo saben! Pertenecen a la señora Meyer y su casa editora. Yo sólo juego con los personajes, moviendolos a mi gusto.


I Will Make You a Woman


- Serán sólo un par de horas –Su aliento lo aturdió por un momento, pero inmediatamente recobró la compostura.


- No sé –Murmuró, por fin él.


Ella sonrió y se acercó a sus labios. Ya casi cedía, su mirada, su boca y sus ojos lo decían todo. La indecisión estaba dando paso a que aceptará la propuesta de Bella. Nunca antes lo había hecho con ninguna de sus novias. Edward Cullen era un chico atrevido y que a veces no conocía límites.


Pero…


… ¡Lo que le pedía Bella era casi imposible!


La castaña había encontrado los puntos débiles de Edward para hacerlo caer, ya lo conocía de sobra.


- Vamos, amor –Edward miró sorprendido a Bella, ella no acostumbraba a llamarlo con apodos cariñosos. Ella tenía las mejillas sonrojadas y sus manos entre las de Edward-. Sólo unas horas…


- ¿De verdad es muy necesario? –En su voz se oía la esperanza de que contestará un 'no'. Ella asintió-. Por favor…


- No, Edward –Claramente, ella no cedería.


Él hizo el intento de no bufar. No quería hacerlo. Era muy vergonzoso. Era suicida.


- Si te sientes incómodo, dejamos de hacerlo y no volvemos a ir, ¿sí? -Edward asintió lentamente. Ya que le quedaba, Bella era su novia y de verdad la quería. Haría lo que fuera por ella, inclusive…-. Charlie no te meterá un balazo -… Conocer a su padre.


Llevaban tres semanas de novios. Y había muchos cambios desde la llegada de los Cullen y el engaño de Rosalie.


La reputación de la rubia había bajado y por más provocadora que fuera, nadie le hacía caso y la humillaban constantemente, desde pegarle un papel en la espalda con ''Patéame'' o ''Besa mi trasero'', hasta llenarla de lodo, café o excremento. Ya nadie la quería, todos la odiaban. Al contrario de Emmett, que parecía que su popularidad había ascendido por los aires y era casi el rey de la escuela; además de ser amigo de Demetri, Félix, Mike y Jasper, que eran los más codiciados de ahí.


Alice una semana después se había hecho novia –por fin- de Jasper. Se le veía muy feliz, al igual que al rubio, que no paraban de decirse cosas dulces.


Todo iba viento en popa, a excepción de una espinita. Su nombre: Tanya Denali.


Una chica de apariencia dulce, pero de personalidad arrogante. Los rizos revoloteaban siempre alrededor de Edward. Sí, prácticamente era acosado por la enana de Tanya. ¡Hasta al baño lo seguía!


Era ridículo. La chica de cabellos fresa, podría tener a cualquier chico que quisiera. Antes, cuando Rosalie era idolatrada, Tanya pasaba a ser la segunda más bonita de la escuela. En aquel momento, cuando Bella humilló a la rubia, se regocijó que casi no lo pudo ocultar. Ella, entonces, sería la más hermosa.


Había jaqueado su cuenta de Messenger y Facebook. Pero, ¿de qué le servía?


Él parecía no verla y solo tener ojos para Bella Swan. Aquello enfurecía a Tanya. Por eso estaba día y noche pegada a Edward.


Edward Cullen, era y sería, la única persona importante para ella en el mundo.


- ¿Cuándo iremos con tu padre? –Preguntó, nervioso. Se paso una mano por los cabellos, mientras que Bella se acercaba a él y sonreía de oreja a oreja.


- Un día de estos… -Respondió, a centímetros de sus labios-. Déjame preparar el terreno –Entonces, la distancia fue nula y se fundieron en un apasionado beso. Seguido de otro y otro.


Estaban en el único parque de Forks, sentados en una banca y abrazados mientras veían a lo lejos jugar a unos niños.


- Me encantaría vivir a tu lado siempre y tener hijos así… -Pensó en voz alta, Edward.


Los ojos cafés de Bella se agrandaron, mientras se sonrojaba. ¿Edward pensaba de esa manera? Era una manera muy tierna y fiel de ver su futuro. De niña solía decirle a su padre que tendría muchos hijos y todos serían hermosos; que se casaría con un príncipe azul que llevara hasta su casa el zapato que había olvidado en la escuela. Cuando todavía creía en princesas. Con el tiempo, su sueño fue evolucionando hasta ser uno más realista. Ahora, se consideraba que un matrimonio había sido un éxito, si la pareja no se separaba.


Nunca creyó encontrar a un hombre con ese tipo de metas. Sonaba tan homosexual. Pero a su vez, era muy dulce. Sí, sólo Edward podía pensar de esa manera. Suspiró soñadoramente y recargó su cabeza en el hombro de éste, mientras él rodeaba sus hombros con un brazo y tomaba sus manos entre las suyas.


Las horas parecían pasar más rápido cuando ellos estaban juntos, pronto se tuvieron que marchar. El clima de Forks no era muy estable, y parecía que llovería más fuerte. Se agarraron de las manos y con una sonrisa, caminaron.


Bella no creía que se enamoraría con más intensidad de otra persona, que no fuera Rosalie. Pero lo había hecho. Y de un hombre. Aunque no cualquier hombre, sino el sexy y dulce Edward.


Se despidió de él en la puerta de su casa con un beso.


Edward tuvo que correr rápido hacia su casa; la lluvia caía a cántaros empapándolo por completo. Esme casi se infarta al verlo todo mojado e inmediatamente lo mandó a que se metiera a bañar. Como buen hijo que es, se quito los zapatos enlodados y corrió al baño. La playera se le pegaba al cuerpo, haciendo que se notara lo bien desarrollado que estaba. Sonrió engreídamente.


Abrió el grifo, dejando que el agua caliente lo mojará aún con la ropa puesta. Suspiró. Bella estaría calientita en su casa, y posiblemente tomando una taza de chocolate con malvaviscos, mientras él pescaría un horrible resfriado.


En su habitación lo esperaban Alice y Emmett, que charlaban animadamente su semana.


Edward le dio un golpe en la nuca a Emmett y luego alborotó los cabellos de Alice. Los hermanos de cabellos negros refunfuñaron y le hicieron cosquillas. Sí, la típica escena de los hermanos que se llevan bien.


- Y-ya –Dijeron todos, entrecortadamente, mientras reían.


Se sentaron en el suelo, mirándose cómplices.


- Hermanos, ya tengo novia –Anunció, Emmett, sonriendo de oreja a oreja.


Edward y Alice sonrieron y esperaron a que les diera más detalles. Se llamaba Lauren y compartían la clase de Historia; rubia y de senos grandes y con muchas curvas. Alta y un poco tonta. Emmett estaba orgulloso de su nueva novia, que le parecía un trofeo, un logro más. Los hermanos lo felicitaron y le desearon suerte, de lejos se notaba que a su hermano le gustaba, tal vez no estaba enamorado, pero ¿quién sabe?, podrían terminar casándose.


Eso sí, la que ya tenía planes de boda, era Alice. Era raro verla sin su novio a lado. Y Emmett y Edward no desaprovecharon esa oportunidad para molestarla; ella alegó que a veces ambos necesitaban su espacio para reflexionar lo que habían hecho y así, al día siguiente, decirse lo mucho que se extrañaron. ¿Qué hicieron sus hermanos? Reírse de ella y Jasper. Alice les dio un golpe en sus nucas y les sacó la lengua.


El chico de ojos verdes sonrió. Les estaba yendo bien en ese pequeño pueblito; se imaginaba que sería ''pueblo chico, infierno grande'', era estupendo que no fuera así. Eran populares y les iba bien. ¿Qué podía ser mejor?


- Edward –Llamó, Alice, sonriéndole burlona-. ¿Dónde dejaste a tu sombra?


- ¿Mi qué? –Preguntó, confundido.


Alice y Emmett rieron, mientras chocaban las manos.


- Tanya –Contestaron.


Edward hizo una mueca de fastidio.


- Ni me la recuerden –Gruñó. Se levantó y comenzó a dar vueltas por la habitación-. Esa me acosa siempre… Ya sé que soy irresistible –Sus hermanos rodaron los ojos-. ¡Pero, por favor! No es para tanto.


Alice se acercó a él y detuvo su andar. En sus ojitos brillaba la malicia de un plan que terminaría con los acosos de Tanya. Le sonrió a Emmett y éste también fue donde ellos.


- ¿Desearías desaparecerla del mapa?


Edward rió, entusiasmado.


- ¿Qué estás pensando, hermanita?


Ella rió, seguida de sus hermanos. Pasaron toda la noche planificando el golpe. Ella no lo vería venir. No se lo esperaba. ¿Y qué mejor que hacerlo al día siguiente? Tanya era astuta, pero no lo suficiente. Además, serían tres contra uno. Que el mejor gane.

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