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sábado, 16 de junio de 2012

One Shot: One Of The Boys

Disclaimer: Ni 1D ni Jessica me pertenecen. Son personas reales. Don't hate on me, bitches!

Summary: Ella no quería ser su hermana pequeña, ella no quería ser uno de los chicos. Lo que deseaba con todo su corazón es ser vista como la futura novia del apuesto Louis Tomlinson.

One of the Boys
.

Estaba con la emoción al tope y una sonrisa de oreja a oreja que nadie le podría borrar. Su hermano mayor, Zayn, la llevaría a casa de uno de sus amigos. Más a regañadientes que nada, porque no parecía agradarle la idea de tener que cargar con la pequeña Jessica.

Esperó que saliera todo bien. Unos curiosos nervios la invadían: los amigos de su hermano eran guapísimos. Harry, Liam, Niall y Louis eran como unos súper modelos en esa pequeña ciudad. Ella y sus amigas hablaban siempre de lo hermosos que eran, la perfección de su existencia y cosas por el estilo.

Él la vio de reojo y sonrió. Amaba a su pequeña hermana cómo no nadie sabría jamás, por eso le preocupaba su pequeño enamoramiento con uno de sus mejores amigos. Porque no era posible. Louis Tomlinson era el mayor y tenía una preciosa novia desde meses, así que eso reducía sus probabilidades a un cero.

Les abrió la puerta un sonriente Harry, que se apresuró a apretar las mejillas de la niña y llenarla de besos. Cada que la veía hacía lo mismo, alegando que era tan adorable que no se podía resistir, lo cual resultaba gracioso y extraño, tomando en cuenta que sólo se llevaban dos años y ella tenía doce.

Jessica dio unos saltitos, entrando y esquivando los brazos del Styles. Buscó con la vista al chico de sus sueños hasta que dio con sus orbes que le devolvían la mirada. Aparto los ojos y su rostro se puso ardiente de la vergüenza. Louis se apresuró a darle un abrazo, y ella se derritió.

— ¿Cómo estás, Jess? —su dulce voz consiguió hacer latir su corazón a mil.

—M-muy bien —tartamudeó—. ¿Qué tal tú?

Él le sonrió, separándose de ella y anunció que le iba bien. Niall ocupó su lugar, saludándola con un beso en la mejilla y más atrevido, Liam la cargó en un abrazo casi asfixiante que la hizo reír. Al parecer, los chicos estaban felices de tenerla ahí, pues desde hace mucho que no la habían visto y ya la extrañaban. Era como su pequeña hermana menor.

Acomodados en la habitación de Harry, hicieron lo usual. Jugaban videojuegos y gritaban cuando perdían o ganaban mientras ella se acostaba en la cama haciendo sus deberes de la escuela. De vez en cuando, volteaba a ver a Louis que sonreía embelleciendo su rostro aún más. Reprimió sus suspiros y se enfocó en su tarea.

Un grito le sacó de sus pensamientos. Niall había visto una araña y se reía por la cara de susto de Louis, Liam y Harry. Zayn observaba aburrido la escena al igual que Jessica. ¿Qué mal podría hacer un pequeño animal como ese? Ni siquiera era del tamaño de su pequeña mano.

Exasperada por la situación y al ver que su hermano no hacía nada por calmarlos, cogió un zapato del de rizos y la golpeó hasta que se murió. Al principio, nadie procesó lo que acaban de presenciar. El primero en salir del shock fue Liam, y empezó a agradecer una y otra vez. Harry le sonrió, y haciendo como que no fue gran cosa; Louis le dio un abrazo y besó su frente diciendo que les había salvado su vida.

—Muchísimas gracias —los brillantes ojos le devolvían la mirada y ella se sentía morir—. Me gustaría cambiar a una de mis hermanitas por ti.

Sintió como el corazón se le rompía en miles de pedazos al escuchar esas palabras. De piedra y con la sonrisa más falsa que pudo haber puesto jamás, abandonó la habitación, alegando que tenía que encontrarse con una amiga y se esfumó en un abrir y cerrar de ojos.

Era lo que temía: Louis sólo la veía como una pequeña hermana y eso no cambiaría si seguía así. No era que fuera fea, poseía una belleza normal, teniendo en cuenta que Dios había sido generoso con su hermano y ella. Limpió las lágrimas rebeldes que caían por su rostro y maldijo no ser más grande para tener una oportunidad con él.

De hecho, ¿por qué de todos los hombres de esa ciudad tuvo que fijarse en un imposible? Un chico mucho más mayor y sumamente atractivo. Piel a perlada y ojos azules como el cielo que hacían que todo desapareciera alrededor. Sollozó en su habitación, sola y sin nadie que la consolara.

No quería ser uno de los chicos o su hermana menor. Necesitaba demostrar, que le dieran la oportunidad, que podía ser la chica de sus sueños. Mejor que esa chica con la que salía; era una estirada y siempre vestía correctamente con perlas. Debía admitir que se veía preciosa con su cabello castaño y esa ropa carísima… Pero ella no era así. Ella era sencilla.

Suspiró al pensar que quizá jamás sería tan hermosa como Eleanor. Era injusto que el único chico del que estuviera enamorada no le hiciera caso. Rodó sobre su cama, viendo la foto que tenía secretamente guardada debajo de su almohada. Estaba ella, el año pasado, sobre las piernas de Harry, mientras Louis le pasaba un brazo por los hombros; Niall en el suelo con los ojos cerrados y riendo y Liam atrás del sillón donde los tres estaban sentados. Zayn tuvo la des fortuna de tomar la foto, pero ¿para qué querría ella tener una foto con su hermano si lo veía casi todo el tiempo?

Louis sonreía hacia ella y Jessy le veía por el rabillo del ojo. Una foto que amaba pero que le recordaba que eran simples amigos o sólo la hermana menor de su mejor amigo.
Sí, darse por vencida sonaba lógico: se ahorraría miles de lágrimas y un sufrimiento innecesario.

4 años después…

Sonrió al espejo, echándose un poco de perfume en el cuello y las muñecas. Cepilló su cabelló unas cuantas veces más antes de sujetarlo en una coleta. Todavía era temprano, pues el amanecer sería en unas cuantas horas más. La razón que estuviera a las cuatro de la mañana despierta y completamente arreglada, era por su hermano Zayn, que llegaría a pasar las vacaciones de verano con ella.

Desde que se había marchado a la Universidad, la casa se sentía más vacía de lo usual, y eso le molestaba de sobremanera. Lo extrañaba demasiado. Divisó el reloj en la pared, dándose cuenta que ya iba retrasada hacia el aeropuerto y corrió escaleras abajo hasta su automóvil. Agradecía que su permiso de conducir se lo hubieran entregado un par de meses atrás y no tendría que tomar un taxi de ida y vuelta.

Una leve llovizna cayó sobre el camino. A todo volumen tenía alguna canción del momento y ella cantaba a todo pulmón sin quitar la vista de la autopista. En cuanto llegó al aeropuerto, buscó la puerta por la cual saldría su hermano, y vio cómo él tenía una cara de fastidio a lado de su equipaje. Rió suavemente y le abrazó.

Zayn soltó un bufido pero la rodeó con sus brazos. Extrañaba a la pequeña Jess que ya no era tan pequeña. Asombrado, contempló el cambio que había dado su hermana y no dudo ni por un segundo que tuviera miles de chicos babeando por ella en la escuela. Sus celos de hermano mayor se mostraron enseguida.

— ¿Qué dice papá de que te vistas así?

Jessica rodó los ojos—. Le da igual y mamá es la que me compra la ropa. Deja el drama.

—Hey, yo también esperaba mi abrazo de bienvenida, Jess.

Respingó en los brazos de su hermano al escuchar esa familiar voz. Con precaución, se separó de Zayn y buscó al chico que había pronunciado aquellas palabras. No se sorprendió que la edad le hubiera sentado de maravilla al Tomlinson… Unos hombros más anchos y unos brazos más musculosos. Todo rastro de pubertad había sido eliminado y en cambio, poseía unas facciones más maduras.

No procesaba que tenía frente a ella al que fue alguna vez su primer amor. Cuando se había prometido dejar de quererle, empezó a evitar toparse con él y tener la menor información de los recientes acontecimientos donde el participaba. Sin embargo, procuró mantener contacto con Liam, Niall y Harry.

Antes de reaccionar, ya la rodeaba Louis. Ella había olvidado lo hermosa y contagiosa que podía ser su sonrisa. Mordió su labio para no suspirar como colegial y devolvió la muestra de afecto que le brindaba.

—Estás diferente —dijo entre dientes, Jessica.

Louis se carcajeó—. Mira quién lo dice. Ya eres toda una mujercita.
Él se las arreglaba para decir cosas inesperadas pero que tenían un gran impacto en ella. Recordó sus años de enamoramiento y los sentimientos regresaron con fuerzas, pero está vez, le sonrió. Porque ya no era esa niña de la que sólo querría como su hermanita, no. Se encargaría de hacerse desear y que la mirará como una mujer a la cual amar.

…

A la semana de su llegada, Zayn se había juntado con los chicos pero sin llevar a su hermana porque ella decía que tenía mucha tarea y que se atrasaría. Era ilógico, considerando que estaban de vacaciones. Él la dejó ser, pensando que debía tener sus motivos por los cuales no quería ir con sus amigos.

Había una poderosa razón por la que no iba. Pacientemente, esperó a que el viernes llegara y aceptando esta vez la propuesta de su hermano para acompañarlo. Iba con un vestido veraniego de color verde a juego con unos zapatos de tiras cafés. No hizo falta usar mucho maquillaje ni arreglar demasiado su cabello.

Estaba cien por ciento segura que iba a cautivar a Louis.

Zayn le advirtió acerca de que iniciaba una relación con Liam y que le gustaría que no hiciera muchas preguntas al respecto, tampoco con Harry y Niall que se encontraban en la fase de prueba para saber sí eran gays, bisexuales o curiosos.

Ella tenía amigos que tenían preferencias sexuales diferentes y no decía nada al respecto, era discreta y les dejaba ser. El amor es amor.

La casa de Harry era como la recordaba, la única diferencia de la última vez que había estado ahí era el mismísimo dueño del hogar. Recibió a Jessica como solía hacerlo cuando pasaba las tardes por ahí. Sonrió al muchacho, notablemente más alto y con el cabello rizado más largo y brillante. Sorprendida del gran cambio que había dado… Liam también tenía un diferente corte de cabello pero permanecía de una altura promedio, y el rubio arregló sus dientes con unos frenos. Fue como un cambio radical de lo que ella recordaba y estaba acostumbrada.

Su hermano se apoderó de los labios de Liam y por más que quiso, no pudo evitar ver como compartían ese íntimo momento. Se alegraba que por fin hubiera encontrado a su alma gemela, aunque esta hubiera estado todo el tiempo a su lado disfrazado de su mejor amigo.

Louis la recibió de nuevo y ella se mostró un poco distante, desconcertando al mayor. Usaría la táctica de la estira y afloja para ver cómo resultaba. Y vaya que funcionó, él no le quitó sus ojos el resto de la tarde… Jessica dio un gran paso.

— ¿Qué pasó con Eleanor? —inquirió el Styles, antes de llevarse un puñado de frituras a la boca.

Sí, era lo que pensaban los presentes al darse cuenta que no la había mencionado ni una vez. Él sonrió con tristeza y desvió la mirada hacia sus pies.

—Terminó conmigo —dijo con la voz quebrada—. Me ha dejado por un tal Daniel.

Zayn rió—. Querrás decir ‘’una’’ tal.

El Tomlinson lo miró con confusión y esperó a que el continuara para aclarar su duda acerca de su comentario.

—Danielle está conmigo en varias clases —declaró—. Actualmente es una ella.

Nadie imaginaba que el actual novio de Eleanor en realidad fuera una ‘’novia’’. Louis se sintió aún más devastado, creyéndose poco hombre y con la autoestima por los suelos. Como si nada hubiera sucedido, continuaron en sus cosas, pero Jessica sentía cómo él no quería estar más ahí.

Pidió hablar con él a solas, pero él parecía no querer recordar lo que sucedió con su ex. Esforzándose mucho, consiguió sacarlo hasta el patio delantero de la casa de Harry, dónde se sentaron en la banqueta y él murmuraba cosas sin sentido.

—Calmado, no entiendo nada de lo que dices.

Cogió una bocanada de aire—. Eleanor fue mi primer amor, no puedo decir que fue mi primera novia, porque no lo fue. Ella es especial para mí.

Fue el turno de Jessica de sonreír con tristeza. No deseaba conocer tantos detalles, pero los necesitaba, a final de cuentas, ella no podría cambiar los sentimientos de Louis de la noche a la mañana.

— ¿Puedo confesarte algo?

Asintió, mirando a la chica ver al otro lado de la calle como si fuera lo más interesante del mundo.

—Tú eres mi primer amor, Louis Tomlinson.

Él no necesitó decir nada ni ella, porque las cartas estaban sobre la mesa. Había hablado en forma presente y no pasada, lo que dejaba en claro que ella todavía guardaba sentimientos por el joven. E inesperadamente, no fue un silencio incómodo lo que los rodeó, si no un silencio agradable mientras escuchaban al viento soplar levemente y el sol quemaba su piel.

— ¿Qué esperas de mí?

Jessica sonrió de oreja a oreja—. Quiero que dejes de verme como una de los chicos, porque no lo soy. Hasta dónde yo sé, nací mujer.

—Eres una mujer muy hermosa, pero después de tantos años, te veo como una hermana pequeña…

Rió quedamente y le miró con ironía.

—Hace unas horas no me mirabas de esa forma. Te vi. Me comías con los ojos.

Louis sonrió. Definitivamente no era esa niña que había conocido años atrás. Cambió para bien y quién sabe, tal vez en un futuro, dejaran de ser sólo amigos para dar paso a una relación formal. Esperaba que Zayn no le golpeara si eso llegaba a suceder.

…

El verano casi daba por finalizado, y eso indicaba varias cosas. La primera: el tiempo en compañía de Louis disminuía. Segunda: quizá no lo vería hasta diciembre para navidad. Tercera: Zayn era sobreprotector y casi no le permití estar con Lou. Exasperada, sugirió que se encontraran en un parque cerca de su casa.

Algo cambió en los últimos días. Louis y ella se volvieron unidos, más que amigos pero menos que una pareja, cosa que agradaba a ambos. Él se encontraba en un columpio, con movimientos lentos se balanceaba de atrás para delante y veía el atardecer.

—Ya veo que estás teniendo diversión.

Se sobresaltó por la voz de Jessica pero rápidamente le sonrió y la invitó a sentarse en el columpio que estaba a un costado de él. Aceptando la invitación, comenzó a columpiarse al mismo ritmo que él.

—Pronto regresaré a la Universidad.

—Lo sé.

—Te echaré de menos.

Volteó su rostro del atardecer a los ojos azules de Louis, que la observaban con adoración. Y tuvo que preguntar, tuvo que salir de su duda antes que su cuerpo entero explotara por la curiosidad. Su corazón merecía saber si debía seguir amándole de esa forma o dejarle marchar de nuevo, y esta vez, para siempre.

— ¿Cómo ha una hermana menor?

Detuvo su columpio y saltó de él, poniéndose enfrente del de Jessica y sostuvo las cadenas, capturando la mirada de ella.

—No.

Y la besó. Fue un momento perfecto, el atardecer era una escena romántica para su primer beso. Ella tenía las manos sobre su regazo, y después se movieron hasta la camiseta de rayas de Lou. Era un momento que recordaría por siempre.

Luego de años y años sin que él le hiciera caso, por fin su sueño se había vuelto realidad. Su primer y único amor la dejó de ver como una más de los chicos o como su hermana pequeña, para verla como una mujer de la que se podía enamorar.

Cuz I don't want to be
One of the boys
One of the guys
Just give me a chance
To prove to you
I'm neither
I just wanna be
One of the girls
So pretty in pearl
Not one of the boys

Fin

N/A: So, aquí está el OS que del que te hablé Jess, espero que te gustara mucho. Fue divertido escribirlo. Love you!

viernes, 4 de mayo de 2012

A Moment Like This


Disclaimer: ¿Cómo digo ahora que los ''personajes'' no me pertenecen si son de carne y hueso?
Summary: Harry y Louis llevan unos meses saliendo en secreto, pero el mayor no quiere hacerlo público y Harry se deprime. Teniendo un final inesperado. Para Jess, que le dije que haría un OS del Larry para dedicarselo. Love you x.

A Moment Like This

—Esa entrevista fue bestial —dijo Liam con una adorable sonrisa en su rostro. Los cuatro chicos asintieron y rieron por el comentario.

Había sido muy entretenida y con un final inesperado. Eso le recordó a Harry lo que Louis había hecho.

—Hey, Boo Bear —Lo llamó haciendo que el detuviera su andar y lo esperase—. ¿Cómo es que tocas al muñeco ahí pero a mí no me has tocado hace muchas entrevistas?

El mayor rió con ganas. Se aseguró que nadie estaba viendo y le dio un beso rápido en la comisura de sus labios, lo que hizo que el otro sonriera. Ambos volvieron a cerciorarse que nadie los mirase y se tomaron de las manos, caminando rumbo a la camioneta para encontrarse con los otros chicos.

Niall estaba engullendo un Subway lleno de muchas cosas que parecían no caber dentro del pan; Liam estaba texteando, seguramente en Twitter hablando acerca de la entrevista y Zayn hablaba con Paul acerca de lo que estarían haciendo las próximas horas.

Aquel dúo entró a la camioneta y se acomodaron de forma en que Harry podía colocar su cabeza en el hombro de Lou, a pesar de que él era más alto. Cerró sus ojos y esperó a que el sueño lo invadiera mientras sus cabellos eran acariciados por esas manos tan conocidas. Suspiró y entre sueños murmuraba el nombre de la persona amada.
Sin embargo, en algún momento, su sueño comenzó a volverse pesadilla. De repente se encontraba en una habitación y en sus manos sostenía varios periódicos con Louis en la portada… Pero no estaba solo. Claro que no. Lo acompañaba a lado una castaña de brillantes ojos con una sonrisa deslumbrante, Eleanor Calder. Él sabía que no tenía por qué afectarle esto, que era una farsa, y aún así el dolor persistía en su pecho. Comenzó a sentir como el aire le hacía falta y la habitación se iba haciendo más pequeña a su alrededor. Las lágrimas corrían por sus mejillas y lo único que quería era despertar de ese mal sueño.

‘’Louis ha declarado: La amo más que nada. Eleanor es mi vida’’ leía con letras grandes y negras al principio. ‘’Ella tiene mi corazón’’ ‘’Es mi alma gemela’’… Y muchos más de testimonios que había dado en diversas entrevistas. A ojos del mundo, ellos eran pareja pero para círculos cercanos se sabía la verdad detrás del Larry Stylinson. Sólo que en esa habitación, sin nadie cerca, no podía diferenciar la verdad de la ficción. ¿Eleanor Calder? ¿Louis Tomlinson? ¿Quién era él?

— ¡Harry! ¡Harry! —escuchó su nombre. Los periódicos tenían toda su atención que no podía ver de dónde provenía la voz—. ¡Demonios! Hazza, ¡despierta!

Fue un despertar abrupto. Sus ojos se toparon con otros azules que se veían preocupados. Parpadeó y sintió unas lagrimillas deslizarse por sus pestañas y perderse en sus mejillas. Unos labios se posaron sobre los suyos en un gesto de amor. Volvió a cerrar sus ojos y movió a la par su boca. Fue inevitable el suspiro que se escapó. Ahí era a dónde pertenecía, a los brazos de Louis.

— ¿Qué está mal? —inquirió, angustiado el mayor.

Los sollozos de Harry se hicieron cada vez más notables y las lágrimas cayeron. Se incorporó de su cama —ignorando por completo como había llegado ahí, tal vez por Lou— y con voz temblorosa, imploró:

—Es suficiente.

La confusión surcó en el rostro del Tomlinson y esperó a que le aclarara lo que quería decir.

—Tú y Eleanor —pronunció entre lloriqueos—. Cada que los veo juntos mi corazón se rompe, Lou, y no es justo. Porque yo sólo quiero estar contigo, yo sólo quiero que salgamos como una pareja normal lo haría. ¡PERO NO SE PUEDE! Todo lo puedo tener excepto esto —sujetó las mejillas de su novio y le plató un beso—. No es justo —dijo contra sus labios.

Esas palabras se repitieron por la mente de Louis, dándole vueltas una y otra vez. Los suaves labios del chico de ojos esmeraldas seguían sobre los suyos pero más como una caricia que como un beso. Sabía que tenía razón, ¿cómo negarlo? Su ‘’relación’’ con Eleanor era en lo que pensaba en las entrevistas y por momentos creía que era real. La dulce chica era buena fingiendo y todo ese amor de alguna forma le llegaba. Y luego estaba ese chico que ponía su mundo de cabeza, al que amaba de forma incondicional y que daría su vida por él: Harry Styles.
Justo al que tenía frente a él.

—Harry, tú sabes que es por el contrato…

— ¡Al diablo con eso! —gruñó y se separó como si quemara—. Estar en One Direction es de las mejores cosas que me ha pasado, ¿pero de qué me sirve la fama si no puedo estar con la persona a la que amo, si no puedo agarrarle de la mano y besarle en público?

—Estás siendo dramático…

— ¿Lo estoy siendo? —Las traicioneras lágrimas regresaron a sus ojos y corrieron con libertad por sus ojos—. Pensé que tú me amabas y que teníamos algo especial —dijo con voz resentida—. ¿Esto es un error? ¿Estoy mal por amarte? ¡Contesta! ¿Estoy siendo egoísta al querer estar contigo? Dime… Sí es así, te dejaré —agregó con mucha tristeza y pesadez—. No quiero ser un estorbo en tu vida. Quiero tu felicidad más que nada —lloraba con fuerza que el corazón de Louis se rompía en miles de pedazos al verlo en ese estado—. Además me he dado cuenta que siempre que quiero decir que tenemos una relación, tú dices algo que lo hace parecer broma, cuando no lo es. ¿Te avergüenzo, Louis? Porque yo te amo como no tienes idea y no me da miedo gritar que te amo. ¿¡Escucharon!? ¡Yo, Harry Styles, amo a Louis Tomlinson! —vociferó con fuerza.

Le costaba entender lo que el menor le decía porque cambiaba de tema tan rápido que no procesaba bien la información. Él no le avergonzaba, al contrario, se daba vergüenza a sí mismo. No era lo suficientes pantalones para declarar abiertamente su preferencia sexual y decir quién era la verdadera persona con la que salía. Harry estaba hecho un lío de sentimientos. Se levantó de la cama y dejó solo al chico de rizos. Tenía que pensar muchas cosas y verlo en ese estado no lo dejaba concentrarse.

Pero Harry tomó aquello como un rechazo y su corazón se rompió completamente.
Un par de días después, la joven pareja seguía sin hablarse. Louis había decidido irse unos días con su familia, dejando al chico de rizos en su departamento. Muchas dudas asaltaban su mente como pequeñas estrellas fugaces: ¿Habían terminado? ¿Realmente nunca lo amó? ¿Qué pasaría con One Direction? Sin embargo, no tenía respuesta a ninguna. El Styles se la pasaba sin salir de su habitación, preocupando a Niall, Liam y Zayn, que lo visitaban por turnos.

El aspecto demacrado de él les preocupaba. Liam dejó de intentarlo porque se dio cuenta que necesitaba unos momentos de soledad… Después Zayn y al final Niall, hicieron lo propio. Sí él no quería ser ayudado, ellos no podían hacer absolutamente nada. Y se odiaban por eso. Aquel día, los tres chicos estaban reunidos en la pequeña salita de estar de Louis y Harry, charlando del comportamiento del menor, cuando de pronto, aquel nombre que ni por la mente les cruzó, apareció.

—Sólo espero que no sea nada grave —Comentó, Niall—. Me recuerda a cuando a Louis le impusieron tener una novia para alejar las sospechas de su relación…

— ¡Louis! —Gritó, Liam, en un momento de iluminación—. ¿Crees que él sepa algo acerca de Harry?

— ¿O qué sea el culpable de que esté así? —dijo como quién no quiere la cosa, Zayn.

Se miraron entre sí y cogieron el teléfono, marcando un conocido número de celular. Pusieron el altavoz; el primer timbre llegó, seguido de un segundo. No fue hasta el quinto que una familiar voz respondió al otro lado de la línea.

— ¿Hazza? —Su voz sonó esperanzada.

—Err, no —Carraspeó, Zayn—. Somos Niall, Liam y yo.

Unos segundos pasaron en silencio, donde sólo se escuchaba la respiración del mayor.

— ¿Sí? ¿Qué desean? ¿Está todo bien? ¿Harry está bien?

—Oh, sí, no te preocupes, Louis —Se apresuró, Liam, intentando calmar la ansiedad de su amigo—. Pero, precisamente, queríamos hablarte de él…

Louis sabía lo que vendría a continuación, ¿para qué negarlo? Querían una explicación al comportamiento de Harry. Él sabía cómo estaba; la noche anterior se coló al departamento y fue a su habitación para encontrarlo dormido y con rastros de lágrimas en sus mejillas incoloras. Un pesado suspiró escapó de sus labios. Era su culpa. Su comportamiento, sus dudas, su orgullo.

— ¿Louis? —Inquirió, Niall, receloso—. ¿Qué ha pasado entre tú y él?

La directa pregunta quedó en el aire, a la espera de su respuesta.

—Eso no les incumbe.

Los cuatro chicos respingaron ante la grave voz del Styles, que se encontraba viéndolos desde el margen de la puerta. Esa voz hizo que el corazón de Louis se acelerara y sin poder reaccionar del todo, colgó el teléfono y cogió las llaves de su auto, rumbo a su casa.

Mientras tanto, las miradas de Zayn, Niall y Liam viajaban de entre sus rostros al del chico de rizos, que los fulminaba con la mirada. Oprimieron el botón para dar por terminada la llamada e intentaron poner una sonrisa en su rostro, siendo imposible a como se sentían. Harry se acercó a ellos, lentamente, y con sus ojos pensativos.

—Chicos, no fue mi intención sonar así de rudo —aclaró—. Pero lo que suceda entre Louis y yo, es entre nosotros dos…

—No —interrumpió, Zayn—. ¿No puedes ver que nos preocupas?

Harry rió secamente.

—Lo siento por esto —dijo sinceramente—. No fue ese mi propósito. Yo los veo como unos hermanos, lo menos que quiero es su preocupación. Lo siento —repitió.

—Sigues sin comprender —indicó, el rubio—. Prohibirnos preocuparnos es como prohibirnos quererte, Harry. Deseamos lo mejor para ti. Ver esa sonrisa con hoyuelos en tu cara y no esas deprimentes facciones.

Inmediatamente, el corazón de Harry se encogió. Genial, ahí estaba de nuevo, haciendo sufrir a las personas que más le importaban y quería. Los miró una última vez, antes de que sus ojos se comenzaran a llenar de lágrimas y corrió a ocultarse a su habitación.  Lo había arruinado todo de nuevo.

‘’Bien hecho, Harold’’ se reclamó a sí mismo ‘’La has jodido de nuevo. ¡Solo eso sabes hacer!’’

De repente, los párpados le pesaron demasiado que se cerraron por completo, llevándolo al mundo de los sueños.
A la mañana siguiente, el sonido de su celular le alertó que tenía un mensaje de texto. Sus hinchados ojos se enfocaron en la pantalla. Parpadeó un par de veces para acostumbrarse y leer con claridad lo que decían esas letras negras. Chasqueó la lengua. Tendrían una entrevista en dos horas. A regañadientes se levantó de su cama, corrió a ducharse y cogió la ropa más combinable posible.

Cuando decidió ir al comedor por un desayuno rápido, se encontró con la única persona que era capaz de armarlo y deshacerlo en un segundo.

—Buen día, Hazza.

Unas nauseas le entraron pero resistió darse la vuelta e irse de nuevo a llorar. Caminó como robot hacia el refrigerador y tomó la leche. Volteó al estante para agarrar el cereal y un cuenco. Se situó junto al mayor y se sirvió el desayuno, derramando un poco de todo. Louis rió.

—Veo que alguien sigue dormido —comentó, burlón.

Harry frunció el ceño y lo ignoró.

—No puedes hacer como que no existo por siempre…

— ¿Quién dice que no? —Aulló, enojado—. Es lo que has estado haciendo estos días, ¿no? ¿No tengo el derecho de hacer lo mismo?

Dejó caer la cuchara dentro del plato y se retiró del lugar para ir al apartamento de Liam a esperar por la entrevista. Paul fue a por cada uno y subieron todos a la camioneta, pero en lugar de sentarse como siempre, el menor se colocó junto a Niall y comenzó a hacerle una plática a mena, intentando despejar su mente. Fue una buena decisión, porque al llegar al programa y pasar por el maquillaje, se veía más como un humano que como un zombie. Sonreía ante las cosas que decía el rubio y le respondió con otras bromas más juguetonas.

La entrevista dio inicio como siempre, dándoles la bienvenida, hablando del álbum, las giras y eso.

—Chicos, chicos —Habló el anfitrión—. Tengo entendido que Louis y Liam tienen novia.

—Así es —Afirmó el Payne.

— ¿Hace cuánto que no las ven?

El más joven de los cinco se puso incómodo y lo hizo notar cambiando su postura a una más tensa.

—Hace como una semana vi a Danielle. Fuimos, eh, a una cena nosotros dos. Muy romántica.

—Parece que todo va viento en popa para ti, Liam. ¿Qué hay de ti, Louis?

—Estamos bien. Nos vimos hace dos días.

Harry que veía sus pies, giró su cabeza hasta encontrarse con los ojos azulados que tanto amaban y que lo destrozaban en este momento. El mayor tenía una sonrisa falsa y contestaba acerca de él y Eleanor. El Styles pensó que mientras él estaba deprimido y siendo un imbécil con sus amigos, su ‘’ex’’ novio había estado pasándola en grande con su beard.

—Entonces, ¿Zayn, Harry, Niall? ¿Para cuándo las novias?

Y sin más, explotó.

—No te preocupes por mí —se apresuró, Harry—. Yo desde hace meses que tengo a alguien.

Las chicas del público soltaron gritos de sorpresa y uno que otro jadeo. Al entrevistador le brillaron los ojos y ansioso por la exclusiva que tendría, esperó a que continuara. Tanto Louis como los demás lo veían incrédulos. ¿En serio planeaba contarles acerca de él y Lou? ¿Sería demasiado tarde y obvio para detenerlo?

—Danos más detalles, Harry —pidió, efusivamente el entrevistador.

—Oh, es como siempre he dicho —dijo—. Alguien divertido, con una sonrisa hermosa… Puedo hablar horas y horas sin aburrirme, y hasta hace poco creí que me amaba tanto como yo le amaba.

De nuevo, el público enloqueció.

— ¿Qué pasó con ella?

—No lo sé. Pienso que no me ama lo suficiente para que lo hagamos oficial. Nunca había sentido esto por nadie, pero…

— ¿Quién es? ¿Está presente?

Todos se miraron entre sí, buscando a la chica especial de uno de los jóvenes más codiciados del mundo. Ninguna se veía inusualmente perturbada, si no que todas estaban inquietas, mirando a todos lados. Louis empezó a mover su pierna nerviosamente y sorbió un poco del agua en su vaso. Su boca estaba seca y podía apostar a que le resto del grupo estaba igual de ansiosos.

Los ojos esmeraldas de Harry viajaron hasta Louis y le dio una sonrisa triste para volverse al entrevistador y contestar con la voz rota.

—No.

Sonidos de inconformidad volaron por la sala. El Tomlinson evitó suspirar de alivio y al instante se sintió culpable. Cuando sus ojos se habían encontrado con los de su amado, pudo ver cómo estaban vacíos y sin sentimiento. Aquello le devastó y volteó a ver a los demás, a la espera de su aprobación. Sus amigos le sonreían, con felicidad. Era ahora o nunca.

—Eso no es cierto, Harry.

El chico respingó ante la mención de su nombre y rápidamente busco el rostro de la persona que más amaba.

— ¿Entonces sí está aquí ella? —preguntó, de nuevo, el metiche hombre que les hacía la entrevista.

Niall rió.

—Actualmente, no es un ‘’ella’’.

Unas chicas del público gritaron. ¡Dios santo! Si no era un ‘’ella’’ era un ‘’él’’… Y quién más podía ser que el joven Louis Tomlinson.

—El Larry Stylinson es real —gritaban entre la multitud.

La mayoría de los presentes estaban perplejos y sin creerse lo que estaba sucediendo. Después de muchas especulaciones, de muchas negaciones, de todas las fotos y vídeos… Todo era real, verdadero y único. Las fans no estaban tan locas y ellos de verdad tenían una relación.

En el sillón eran Louis, Liam, Zayn, Niall y Harry, seguido de otro sillón individual para el entrevistador. Lou se levantó y se colocó de rodillas frente al chico de rulos y tomó sus manos entre las suyas, perdiéndose en ese mar verdoso.

— ¡Yo, Louis Tomlinson, amo a Harry Styles! —vociferó, imitando el grito que Harry había hecho hace unos días.

Y sus labios se encontraron, dándose un beso suave y dulce frente a millones de televidentes y a nivel nacional. Un beso que expresaba todo su amor y que no dejarían que nada y nadie les separara. Gritos de júbilo se oyeron y sus amigos reían y aplaudían que por fin podían ser felices.

Esa entrevista no sólo reveló la relación de Harry y Louis si no que iba a ser recordada por ser la más hermosa jamás hecha. Aquel perfecto momento entre esos chicos que se habían declarado de otro bando y que ya no temían de mostrar lo mucho que estaban unidos.

El beso se prolongó unos minutos más, dando por concluida la entrevista.

En cuanto se separaron, con las manos entrelazadas y con la voz dulce, Harry dijo:

— ¿Sabes qué tendremos problemas?

—Eso no importa mientras yo pueda estar contigo siempre, Harry.

Ese loco corazón pareció querer escarparse del pecho del menor. Suspiró.

—Te amo, Boo Bear.

—Yo te amo más, Hazza.

Fin

martes, 27 de septiembre de 2011

SECUELA: Juguemos esta noche

SE APROXIMA:


    ''Cayendo en la tentación esta noche''


Spoiler:




Cuando estaba por decir ''acepto'', la penetrante mirada de Kaname estaba sobre ella, deseando que fuera su mujer de una vez. Yuki tenía otros planes. Ladeo su cabeza y mirando fijamente los ojos de su hermano -casi esposo-, anunció:


- ¿Y qué recibo yo. casándome contigo, sempai?


                                                                END SPOILER


Pero si quieres saber acerca de la noche de bodas...








Tendras que esperar, porque aún sigue sin ser escrito.


Gracias por leer.

viernes, 1 de julio de 2011

DanceSong-Fic Contest: Locura de Amor

Éste fic está escrito con la idea de participar en el Dance-Song Fic Contest.

Título: Locura de amor.

Autor: Valente R.

Summary: Dicen que el verdadero amor siempre se volverá a encontrar. ¿Pero podrá Edward volver a ver a su Ángel? Inspirada en la canción Locura automática de La Secta All Star.

Rating: K.

Pareja: Edward x Bella.

Numero de palabras: 4154.

Canción(es): 1) Locura automática - La Secta All Star 2) Claro de Luna – Debussy 3) Te amo - Alexander Hacha.

Disclaimer: Los personajes son obra de Stephenie Meyer.


Edward Pvo.


Flash Back.


Junio de 2006.


Comenzaba otro verano mas en el cual estaba seguro que mi familia iba a hacer lo mismo que todos los años desde que tengo memoria: Bailar.


Mi madre Esme Cullen es una excepcional bailarina retirada, quien le alegraba poder enseñar todo lo que sabía a la nueva generación – Como decía ella- por lo que organizaba cada año clases gratuitas en el pueblo, todos los años las clases estaban llenas, se inscribían desde niños pequeños hasta los ancianos, por lo cual no entiendo cual era la insistencia de mi madre en que todos los años mis hermanos y yo entráramos a las clases. Cada vez que alguno de nosotros nos quejábamos nos decía que en el baile nunca dejamos de aprender, que ella misma aprendía algo nuevo cada día.


Por ese motivo me encontraba en una esquina de la cancha del instituto- donde se realizaban las clases de baile- hablando con Emmett y Jasper mientras veíamos a Alice practicar pasos de ballet clásico, la duende de mi hermana definitivamente había heredado la gracia, para ser bailarina, de mamá. En uno de sus giros se fijó que la estábamos viendo y con tres saltos clásicos se acercó a nosotros.


— ¿Qué hacen mis tres chicos favoritos?— Preguntó mientras Jasper pasaba su mano por su cintura.


—Solo hablando. ¿Duende, tú que todo siempre lo sabes, éste año habrán nuevos estudiantes? Ya es aburrido ver a los mismos pies izquierdos todos los años— Dijo Emmett sin preocupación por haberle dicho duende en voz alta ni por la mirada de furia que le lanzó Alice. Yo solía decirle así en mi mente pero muy pocas veces se lo diría a ella, valoro mucho mi vida para eso.


—Hermano oso, pues si, éste año va a haber una nueva, la hija del Jefe Swan que se acaba de mudar con él, según lo que me dijo Mama— Alice explicó.


—No sabía que el Jefe Swan tuviera una hija— Dije. Emmett y jasper asistieron de acuerdo conmigo.


—Casi nadie de nuestra edad lo sabe porque cuando teníamos más o menos 6 o 7 años, la esposa del Jefe Swan se fue del pueblo abandonándolo al mismo tiempo. Obviamente llevándose consigo a su hija. —Contestó Alice.


—Amor, ¿sabes cómo se llama la chica? — Preguntó Jasper mirando a los ojos de mi hermana.


—Sí, se llama… — oí comenzar a Alice justamente en el momento en que mi mundo se congeló por completo; Ahí frente a mi estaba el Ángel que me acompañaba en mis noches de soledad desde hace años, había vuelto a mí como me prometió y no dejaría que se fuera nunca de mi lado.


—Chicos, ella es Bella y estará con nosotros en ésta clase— La voz de mi madre fue lo que me trajo de vuelta a la realidad. ¿Cuándo llego? Voltee a ver a mis antiguos acompañantes los cuales seguían en el mismo lugar donde estaban antes de que me perdiera, pero me veían algo preocupados — Las parejas son las mismas que el año pasado. Edward, hijo, ven un momento— Me llamó mi madre con una gran sonrisa. Sin dudarlo fui a su llamado porque al hacerlo me acercaba a ella. —Hijo, serás la pareja de Bella— Dios, creo que iba a explotar de alegría con aquellas simples palabras de mi madre. — Bella, te dejo en buenas manos. Edward es el mejor bailarín que tengo en ésta clase, no por nada es mi hijo — Terminó mi madre con unas risitas antes de retirarse, supongo, a coordinar la música.


—Hola — Le dije tímidamente extendiendo mi mano, tenía que saber primero si me recordaba.


—Hola—Contestó tomando mi mano, lo que produjo la sensación de electricidad donde hacía contacto su piel con la mía. En ese instante, estuve totalmente seguro de tres cosas:


La primera: ella me recordaba.


Segundo: la amaba desde el primer día que la vi.


Y la tercera: nunca la iba a dejar ir de mi lado.


Fin de Flash Back.


Junio de 2039.


No sabía lo equivocado que estaba porque hoy ya era otro día en el cual estaba lejos de ella, mi Bella, ya hace más de 30 años que no la veo, donde no he podido oír su dulce voz ni sentir sus suaves labios sobre los míos. Ese era el castigo de mi corazón el no estar junto a ella, aunque sé que me lo merezco por haberla dejado que se fuera de mi lado sin poder explicarle cuan sinceramente la amaba solamente a ella, que nunca hubo nadie más.


No castigues a este pobre corazón

Aunque sé que me merezco lo peor

Sabes que te hablo con toda sinceridad


Flash Back.


Septiembre 2006.


Los momentos con Bella eran únicos, el mismo día en que volvió a mi le pedí que fuera mi novia, ya habíamos perdido demasiado tiempo separados. Los días fueron pasando entre clases de bailes –Bella al principio era algo torpe pero cada día iba mejorando, según ella decía que era por él, quien la guiaba– y salidas a solas, o con el resto del grupo. La pasábamos muy bien, nunca me había sentido tan dichoso, tan completo.


Hoy cumplíamos tres meses de noviazgo, en la mañana estuvimos juntos en nuestro prado disfrutando de los pocos rayos de sol que se filtraban entre los árboles, rodeados por el olor de las diferentes flores silvestres que habitaban en el prado. A eso del medio día, la dejé en su casa para que se cambiara para ir en la noche al cine.


Alrededor de las seis, me dirigía a bajar de mi auto con un ramo de flores silvestres del prado –Bella había comentado que su olor la llenaba de tranquilidad, así que después de dejarla en su casa me devolví al prado por ellas– para tocar a su puerta. A los segundos que toqué, me abrió una encantadora y emocionada Bella que al ver las flores sus ojos brillaron.


— ¡Edward, gracias! — Dijo cuando tomo las flores de mi mano y las acerco a su rostro para olerlas.


—Todo por ver una sonrisa en tu bello rostro—Sonreí dejando mi mirada en sus labios, ella se fijó en donde tenía mi mirada porque sus labios se acercaron lentamente a los míos para besarme quedamente—. ¿Estás lista amor? Hoy nos espera una gran noche.


—Si, sólo deja que las ponga en agua—Contestó señalando a las flores —. Pasa, Charlie está en la sala. —Ya se había perdido dentro de su casa antes de terminar la frase. Entre riendo a la sala en donde el Jefe Swan estaba concentrado viendo un partido de Básquetbol.


—Buenas noches señor, ¿cómo ha estado? — El Jefe Swan estaba tan concentrado que se sobresaltó al notar mi presencia.


—Edward, hijo, no te oí entrar. ¿Dónde ésta Bella?— Preguntó algo desorientado. Vaya, si es cierto que cuando nos ponemos a ver partidos en la tele no le prestamos atención a más nada.


—Está poniendo en agua unas flores que le regalé—Le conteste algo avergonzado. Una cosa era tener detalles lindos con tu novia, pero otra muy diferente es contárselo a su padre.


—Eres buen chico, me alegra que mi hija esté con alguien como tu. Sé que la cuidaras— Dijo parándose para ofrecerme su mano.


—Claro que lo hare señor, como a mi propia vida. — Le respondí apretando su mano.


— ¿Qué está pasando aquí? — Pregunto mi Ángel que acababa de entrar a la habitación.


—Nada cariño, solo hablábamos. Bueno, ¿qué esperan? Vayan a divertirse y no lleguen tarde. — Prácticamente nos estaba corriendo. Me imaginé que ese juego debía de estar muy interesante. Bella sólo rodó los ojos. Nos despedimos de su padre antes de irnos.


El trayecto al cine fue entre roces y miradas de amor.Compramos las entradas–Para ver una película sobre vampiros que estaba teniendo mucho éxito– y diferentes tipos de comida chatarra.


No le estaba prestando mucha atención a la película, veía más entretenido ver los cambios de expresiones que tenía Bella mientras trascurría la película, aunque claro, me regañó varias veces por estar viéndola a ella en vez de la película.


La película estaba en la parte donde el protagonista estaba tocaba el piano cuando Bella aprovechó para ir al baño, viendo ésta escena me dio la idea de componer una canción que fuera tan perfecta como ella. Estaba tan concentrado pensando en acordes, que me sobresalté cuando sentí una mano en mi mejilla y unos desconocidos labios sobre los míos. Intenté separarme de aquella persona, pero lo que logre fue que ella se sentara encima de mí, impidiendo mi propósito. La única solución que tenía era tumbarla pero eso iba contra de mis enseñanzas; cuando al fin se separó de mi pude ver que era Tanya Denali –Sabía que yo le gustaba pero nunca pensé que fuera capaz de hacer algo así y más aun sabiendo que tenía novia – me miró a los ojos para luego posar la mirada hacia un punto al lado mí. Temeroso de lo peor, miré hacia donde ella lo estaba haciendo y lo que vi me partió el corazón.


Mi amada Bella tenía lágrimas derramadas por todo su rostro, y en sus ojos se podía ver una tristeza capaz de dejarte congelado. Al ver que la miraba, salió corriendo de la sala del cine.


— ¡Tanya, suéltame! — Grité sin impórtame las quejas de las personas en la sala.


—Si es lo que quieres, Eddy—Dijo pretendiendo ser sensual, pero a mí lo que me dio fue asco. Cuando me vi libre de ella corrí tras de Bella,y la encontré abrazada a un chico moreno de más o menos nuestra edad al cual yo no conocía.


—Bella, mi vida, necesitamos hablar. No es lo que piensas. — Dije acercándome a donde estaban ellos, por lo que pude ver como ella se tensaba a oír mi voz y él me lanzaba una mirada de pura furia y petulancia.


—Para que hablar si todo está muy claro Edward, le debí haber creído a Tanya, así no me hubiera ilusionado contigo. Ahora que tu y ella ya se burlaron de mi, ¡me puedes dejar tranquila porque no te quiero volver a ver nunca más Edward Cullen!— Prácticamente me gritó cada palabra, las cuales se enterraban en mi corazón como cuchillos. No entendía nada ¿Qué fue lo que le dijo Tanya? Bella le susurró algo al chico y éste asintió.


—Bella, espera — Le supliqué cuando vi que se iba a ir, tomándole la mano para evitarlo pero ella se soltó. Su rechazo terminó de romper mi corazón, ni una mirada me dirigió.


— ¡No oíste, quiere que la dejes en paz! — Por primera vez habló el chico que la acompañaba, ahora mirándome de frente y con la misma mirada de furia.


— ¡Y tú quién eres para meterte en esto! —Grité.


Toda ésta situación me estaba rebasando. Y él con su aire petulante me estaba molestando.


—No soy un imbécil que juega con los sentimientos de las personas— También gritó y esa fue la gota que rebalsó el vaso. Le lancé un golpe directo a la nariz que hizo que se cayera al piso.


— ¡Jake! — Gritó preocupada Bella.


Así es como se llama el imbécil.


— ¿Qué sucede aquí? — Preguntó un guardia de seguridad acercándose a nosotros, porque, el ver una chica que claramente había estado llorando y a dos chicos, uno en el piso con la nariz rota y el otro con el puño hinchando, sólo podía significar algo: Problemas.


—Él le pegó a mi amigo porque me estaba defendiendo— Me acusó Bella, en su mirada se veía lo molesta que estaba conmigo, y lo que hice fue enredarlo más al pegarle a su amigo.


—Así que aquí tenemos un bravucón— Dijo tomándome fuertemente del brazo. — ¿Señorita, usted o su amigo necesitan alguna ayuda? — Preguntó mirándolos.


—No señor, gracias, sólo lléveselo— La voz de Bella ahora en vez de mostrar rabia mostraba dolor, la había lastimado aún mas, como el grandísimo imbécil que soy.


—Bella, lo siento, déjame explicarte por favor— Era mi última oportunidad porque el guardia me estaba llevando, pero Bella sólo se quedó ahí, viéndome a los ojos, y pude ver claramente como se deslizaba una solitaria lagrima.


Fin de Flash Back.


Desde esa noche no la volví a ver. Después de pasar más de tres horas detenido fui a buscar a Bella a su casa. Cuando el Jefe Swan me abrió la puerta lo hizo con nada más y menos que con su pistola en mano, me dejó en claro que no me quería volver a ver por su casa. A Bella se la había comido la tierra, nunca regresó a su casa. El Jefe Swan no le quiso decir a nadie del pueblo que había pasado con ella.


Cuando le conté a Alice lo que había pasado me gritó por no haber sido capaz de retenerla para explicarle, sino que me fui de salvaje. Cuando terminó de hacerlo, comenzó a decir mil cosas contra Tanya y que tenía que vengarse de alguna forma, sé que lo hizo, pero, realmente, no me importó. Ya nada tenía sentido sin ella a mi lado, la había vuelto a perder y ésta vez sentía que era para siempre. Esa sola idea me hacía llorar.


Si yo no te vuelvo a ver

No sé lo que voy hacer

Estar hundido en un mar de lágrimas

Si yo no te vuelvo a ver

Yo me voy a enloquecer

Es para mí la locura automática.


En la soledad de mi casa lo único que reinaba era su recuerdo. Había duplicado la única foto que teníamos juntos y la había colgado en todas las paredes y mesas del lugar, toda la casa estaba llena de flores silvestres del que seguía siendo nuestro prado y en el piano reposaban las partituras de la canción que le compuse, era la única que he tocado durante todos estos años. No me importaba que me llamaran el loco de Forks.


— ¿Halo?— Pregunté dudoso cuando sonó el teléfono, los únicos que me llamaban eran mi familia y ellos tenían meses sin hacerlo.


— ¡Edward Anthony Cullen, cómo es posible que ni una sola llamada a tu querida hermana!—La voz al otro lado gritó. Dios, esa enana ni que tuviera nietos iba a cambiar.


—Alice, por favor ¿Qué quieres? — Pregunté rápidamente. No me gustaba hablar con la gente, prefería estar en silencio pensando en ella, aunque sinceramente me alegraba escuchar la voz de Alice.


—Siempre tan mal humorado hermanito. La razón de mi espectacular llamada es para invitarte a la fiesta de hoy, ya sabes, para celebrar mi aniversario número 30 de bodas con Jasper— Cierto, hace 30 años fui a su boda, a pesar de todo, no podía faltar a la boda de mi hermana, pero ir a su aniversario era otro cuento.


— Felicitaciones Al, pero no estoy para fiestas— Dije cuidadosamente, aunque tuviéramos 50 años aun le temía a la furia de mi hermana.


—Edward, ¿a que no sabes quién vendrá ésta noche? — Bella, fue el primer nombre que vino a mi mente, pero me obligué a rechazar la idea, seguramente era cualquier otra persona. —Si Edward, es ella. Bella viene hoy— Ahora si me había vuelto loco, era imposible que Alice me acabara de decir que Bella, mi Bella, iba a estar en la fiesta— Y no Edward, no estás loco, Bella va estar en la fiesta. Y antes de que te lo preguntes, soy tu hermana, te conozco lo suficiente para saber que pasa por tu mente. — Concluyó. Cuanta suerte tenía al tener una hermana como ella.


—Alice, eres la mejor. ¿A qué hora es la fiesta? Pero primero, ¿cómo es que ella va a ir a la fiesta? ¿La has visto?— Pregunté mientras subía a prepararme. Hoy iba a volver a ver al amor de mi vida.


Me dirigía en mi auto al lugar donde seria la fiesta, llevaba una de las flores silvestres que tenía en mi casa, estaba tan nervioso. No sabía cómo iba a reaccionar Bella cuando me viera. Alice no me había querido contar nada por teléfono, así que no sabía si ella quería verme. Yo quiero que supiera que ella era mi todo, que agradezco al cielo el día que la conocí.


Hoy recuerdo el día en que te conocí

Te convertiste la luz de mi vivir

Y te lo juro eso nunca cambiara.


Flash Back.


Junio de 1995.


Yo no quería estar aquí pero mi mami dijo que sería bueno saber bailar para cuando fuera mayor e invitara a una chica a una fiesta, pero para qué yo voy a querer bailar con las niñas que son tan feas y gritonas –Claro, mi hermanita Alice no es así–, pero todas mis quejas no hicieron resultado. Por eso estaba aquí, con una Alice emocionada y con un Emmett que lo único que decía era que esto era muy divertido.


Fue ahí cuando vi a entrar a mi mami con la niña más linda que había visto jamás, era como un Ángel, no me molestaría estar cerca de ella. Cuando mi mami eligió las parejas no me puso con mi Ángel, sino con una niña que creo que se llamaba Tanya. Ella no me agradaba, siempre me estaba persiguiendo y mi Ángel con Mike, él y yo éramos amigos hasta que se molestó porque le ganaba en todo; mi mami me dijo que él es un mal perdedor.


Cuando comenzó a sonar Claro de Luna de Debussy – Lo reconocía porque es una de mis favoritas– Mi mami nos dijo cómo teníamos que movernos.


— ¡Me pisó!— Gritó Mike, sorprendiéndonos a todos y haciendo que las mejillas de mi Ángel se pusieran rojas. Mi mami dijo que nos tomáramos un descanso mientras se calmaba el llorón de Mike.


—Mami— La llamé cuando estuve cerca de ella.


—Dime tesoro— Contestó arrodillándose frente a mí.


—Yo quiero ser la pareja de baile del Ángel— Ya que mi mami era la maestra podía tener algunas ventajas, ¿no es cierto?


— ¿De cuál Ángel, mi vida? — Preguntó extrañada, pero cómo es que no se había dado cuenta que había un Ángel en el lugar.


—El Ángel que estaba bailando con el llorón de Mike— A mi mami se puso una sonrisa grandísima en el rostro y me dio un beso en la frente antes de dejarme ahí. A veces no entendía a mi mami.


—Chicos, pónganse en sus puestos. Mike, tu pareja va ser ahora Tanya, y Edward contigo preciosa— Informó mientras que tomaba de la mano a mi Ángel y la llevaba a donde estaba yo. Mi mami la dejó conmigo con la misma sonrisa de antes, pero mi Ángel tenía la mirada en el piso.


—Hola, soy Edward. ¿Cómo te llamas?— Le pregunté.


—Soy Bella— Contestó en la misma posición. Quizás era que ella prefería bailar con Mike y no conmigo. Eso me pondría muy triste.


— ¿Por qué miras al piso? ¿Es que no quieres bailar conmigo? — Pregunté con voz triste y ella de inmediato levantó la mirada.


—No es eso, es que no quiero pisarte— Cuando terminó de hablar, volvió a bajar la mirada ahora con sus mejillas coloradas. Con que era eso; tonto Mike que es un llorón hizo sentir mal a mi Ángel.


—Tranquila, no me pisaras y si lo haces no me importa, mi Ángel. —Dije mientras con una de mis manos agarraba la suya y la otra la ponía en su cintura para comenzar a movernos al ritmo de la canción. Ella siguió, algo temerosa, mis pasos hasta que se dio cuenta que nada pasaba y fue ahí cuando me sonrió y fue como si la habitación se llenara de luz. Sabía que nunca iba a poder olvidar esa imagen.


Fin de Flash Back.


Cuando bajé del coche mis nervios aumentaron. Había varias personas, algunos los conocía a otros no, pero Bella no estaba entre ellos.


—Edward, ¡al fin llegaste! — Mi hermana venía hacia a mí con un niño de más o menos un año, debería de ser alguno de sus nietos; me había perdido tanto de sus vidas. — Todavía no ha llegado, pero lo hará— Me contestó antes de que pudiera hacer la pregunta que rodeaba mi mente. — Ven para que veas a los demás— Me llevó donde estaban Jasper, Emmett y Rosalie la esposa de éste. Estamos hablando de sus hijos y nietos cuando la vi.


A pesar de los años aun ella seguía siendo lo más hermoso que había visto en mi vida. Caminé con paso decidido hacia ella, cuando estuve frente a ella le ofrecí la flor que había estado llevando en mi solapa, la tomó con manos temblorosas las cuales tomé entre las mías.


—He estado esperando todos estos años para decirte que tu eres a la única mujer que he amado en mi vida. Lo que viste ese día en el cine fue una trampa. Todos estos años sin ti han sido un infierno para mí. — Le dije todo esto mirándola directamente a los ojos, los cuales poco a poco se fueron llenando de lágrimas.


—Edward, te he amado y extrañado tanto, cada noche de estos 30 años has estado presente en mi vida. Después de esa noche me fui con mi madre fuera del país, apenas volví hace un par de meses, tenía miedo de que si volvía te fuera a buscar después del todo el daño que me habías hecho, pero me cansé de huir y volví. Ésta mañana me encontré a Alice y me contó como habían pasado las cosas en realidad; no lo podía creer, había sido una tonta todos estos años al no darte la oportunidad de explicarte, pero Tanya me había dicho que tú y ella habían planeado un plan para romperme el corazón. Yo no le creí hasta esa noche. Perdóname— Para cuando terminó estaba llorando sin control. No podía creer que existieran personas tan crueles para decirle cosas tan viles y más aún a tan bello Ángel.


—Mi Ángel, no hay nada que perdonar, ya eso está en el pasado. Ya hemos perdido mucho tiempo, ahora debemos aprovechar los que nos queda— Le dije quitando con delicadeza las lágrimas de ahora, sus arrugadas mejillas— ¿Qué tal si bailamos? — Le dije tomando con una de mis manos la suya y la otra la ponía en su cintura mientras ella apoyaba su cabeza en mi hombro. La canción que estaban tocando los músicos, describía como me había sentido todos estos años sin ella, así que se la iba cantando al oído.


Si yo no te vuelvo a ver

No sé lo que voy hacer

Estar hundido en un mar de lágrimas


Si yo no te vuelvo a ver

Yo me voy a enloquecer

Es para mí la locura automática

Es para mí la locura automática

Es para mí la locura automática


Cuando terminó la canción nos quedamos viendo a los ojos para lentamente acercar nuestros labios a lo que fue un beso lento y lleno de amor.


—Buenas noches, espero que la estén pasando bien aquí en el aniversario de mis asombrosos padres— Fue la voz de Jace, el hijo mayor de Alice, lo que nos sacó a Bella y a mí de nuestra burbuja personal. —Bueno, estoy aquí por pedido de mi madre y todos lo que la conocen saben que a ella no se le puede negar nada. — Todos nos reímos y aun más cuando se oyó un "¡Jace!" de parte una molesta Alice. — Tranquila Má, sabes que es la verdad. — Le dijo con un guiño. — Volviendo al tema, mi madre me encargó hoy un tema de alta seguridad: conseguir unas partituras para que la tocara ésta noche, ya que modestia aparte soy el mejor pianista de la familia sin contar al compositor de éste tema, claro está. Ustedes saben de quién estoy hablando, mi tío Edward Cullen, un aplauso para él. —Mientras la gente aplaudía Bella me miraba sorprendida. Jace se ubicó en el piano y se pudieron oír los primeros acordes de aquella canción que hice para ella.


—Esta canción la inspiraste tú —Fue lo único que le dije mientras volvía a tomarla para bailar, ésta vez nos movíamos con movimientos lentos. Intenté cantársela pero mi voz me fallaba. Jamás imaginé que ella estaría oyendo esta canción.


Te amo más que a un nuevo mundo
Más que a un día perfecto
Más que a un suave vino
Más que a un largo sueño
Más que a la balada de un niño cantando
Más que a mi música más que a mis años
Más que a mis tristezas más que a mis quehaceres
Más que a mis impulsos más que a mis placeres
Más que a nuestro juego preferido
Más aun que esto te amo.

Cada vez que tocaba ésta pieza terminaba sintiendo el dolor de no estar con ella, pero en ésta ocasión, sentía todo el amor que ésta mujer tenía hacia mí. Por ella estaría dispuesto a cometer hasta la más grande locura del mundo, porque sería una locura de amor.