lunes, 20 de septiembre de 2010

Please Don't Leave Me

Disclaimer: La canción pertenece a P¡nk, los personajes a S.M y la Song-Fic a mí.

Please Don't Leave Me

I don't know if I can yell any louder
How many time I've kicked you outta here?
Or said something insulting?


- ¡Edward! –Chillé, mientras me jaloneaba sus maletas.

Sabía que no emplearía la fuerza con una mujer, así que jale más fuerte. Él me miró con los ojos desorbitados y luego suspiró.

- ¡Mierda! ¿Qué diablos traes ahí? –Volví a chillar. Puse las maletas en la sala y abracé a Edward.
Please don't leave me
Please don't leave me
I always say how I don't need you
But it's always gonna come right back to this
Please, don't leave me

- Por favor… -Supliqué. Mis de mis ojos salían lágrimas. Aún lo sostenía fuertemente en mis brazos.

Me rodeó con sus brazos y enterró su rostro en mis cabellos. No quería que se fuera, no lo deseaba, pero ya era demasiado tarde.

Normalmente soy una persona muy explosiva, y no mido mi fuerza cuando me sacan de mis casillas o intentaban razonar conmigo. Suspiré. Acaricié su rostro con las yemas de los dedos.

Las pase por el ojo morado que le había dejado. Lo tenía hinchado. Hizo una mueca de dolor e instintivamente aparte mi mano de esa zona. Rocé, suavemente, su labio inferior; también hinchado y con un hilito de sangre corriendo por este.

- Ponle hielo –Susurré, mirando sus ojos verdes, resplandecientes.

I've never been this nasty
Can't you tell that this is all just a contest?
The one that wins will be the one that hits the hardest
But baby I don't mean it
I mean it, I promise

Me regalo una sonrisa torcida. Y camino hacia la cocina. En el momento en que se alejo, me comenzaron a picar las manos, suspiré. Yo nunca había sido así, pero él sacaba lo peor de mí.

Le había dejado de hablar a mis antiguos amigos: Mike, Jessica, Lauren y Tyler.

Mi círculo social ahora era conformado por sus hermanos y los novios de estos. Alice y Emmett son los hermanos de Edward; Alice sale con Jasper, que a la vez es hermano de Rosalie, y esta novia de Emmett.

Lo seguí hasta la cocina. En un paño estaba poniendo los hielos.

- Lo siento de nuevo, Edward –Musité. Se puso el paño en el labio.

Entrecerró los ojos y se encogió de hombros.

- Siempre has sido una chica con fuerza, Bella –Sonreí.

Había dejado de estudiar por él. Ambos teníamos 22 años, más sin embargo, el único que podía estudiar de los dos era él.

Suspiré.

Le quite la comprensa de hielo.

- Lo hiciste mal, Edward –Tomé los hielos y los puse en un paño húmedo.

Edward me dio una sonrisa traviesa.

- Tantos golpes y sigo sin hacerlo bien… -Suspiró.

Estábamos casados. Hace un par de años que nos casamos y nunca me lo había golpeado… Hasta hace 6 meses, cuando –accidentalmente- lo empuje por las escaleras.

Se le rompieron cuatro costillas y la pierna izquierda.

Puse la comprensa en su labio, con mucho cuidado. Lo amaba y él lo sabía. Sólo que tenía problemas para controlar mi mal genio.

Edward cerró los ojos.

También sabía que él me amaba, sólo que teníamos diferentes formas de expresarlo.

Mientras él me traía un ramo de rosas por nuestro aniversario, yo le dejaba un ojo morado.
Nuestra relación era tan extraña.

Mi esposo era muy fuerte, su espalda era ancha y musculosa, su torso era plano y marcado y sus brazos… Eran perfectos.

Me lamente de nuevo. Hace unos minutos le había roto el labio.

Él era un fuerte león y yo era una tonta oveja.

Quité la comprensa y Edward abrió los ojos.

- ¿Qué pasa, cariño? –Pregunto con dulzura, alertado por las silenciosas lágrimas que caían libremente de mis ojos.

- Es que de verdad, de verdad, lo siento… -Sollocé, viendo sus orbes esmeraldas-. No lo volveré a hacer. Pero, por favor, no me dejes.

Edward suspiró y me volvió a estrechar entre sus brazos.

Lloré entre sus labios, mientras le suplicaba que no se fuera, que ya no lo lastimaría.

El besó mis cabellos y fue bajando, besando mi frente, mi nariz, hasta llegar a mis labios, donde las lágrimas culminaban. El beso era dulce, pero yo si tenía urgencia. Lo besé más apasionadamente, hasta que mi respiración se hizo entrecortada.

- Por favor no me dejes –Suspiré.

Me estrechó más fuerte entre sus brazos y volvió a besar mis cabellos.

Yo suspiré una vez más.

- Y de esta manera el león se enamoró de la oveja… -Dije entre dientes.

Él rió musicalmente. Yo me había enamorado de esa risa.

- ¡Qué oveja tan estúpida! –Dije riendo también.

- ¡Y qué león tan morboso y masoquista! –Rió.

Masoquista. Esa palabra describía perfectamente el porqué Edward seguía conmigo.

- ¿Me dejarás? –Inquirí, dudosa y viéndolo con miedo.

Él lo pensó y luego sonrió ampliamente.

I forgot to say out loud how beautiful you really are to me
I can't be without, you're my perfect little punching bag
And I need you, I'm sorry.

- Nunca –Susurró y junto mis labios con los suyos.
Me aferré a su camisa y el gimió de dolor. Me separé de él y le di un besito en su ojo herido.

Yo reí cuando él puso una mueca de dolor.

Sabía que él no me iba a dejar. Y es que ambos nos amábamos como no tenían idea.

Desde que comenzamos a vivir juntos –hace como tres años- siempre me amenazaba con dejarme e irse con Tanya –su ex novia-, pero nunca creí que lo haría hasta que vi sus maletas.

Entonces puse en juego mi imagen de niña mala para que el se quedara a mi lado.

Podía ser violenta, grosera y a veces una perra, pero nunca, nunca, sería tan idiota como para deja ir a semejante monumento andante.

Suspiré y besé sus carnosos labios.

Edward en sí, me traía en las nubes.

Siempre he cometido errores a lo largo de mi vida, pero algo de lo que no me arrepiento es haber golpeado a Edward la primera vez que nos conocimos; ¨accidentalmente¨ lo pateé en el tobillo, él cayó al piso y yo me disculpe.

Le había echado el ojo días antes, pero decidí actuar ese día y no me arrepiento de haberlo echo.

- ¡Ah! Por cierto… -Musitó, mi esposo-. No pensaba dejarte.

FIN

Una Song-Fic, dedicada a Monse.

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